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Hola: esta es otra de las que he encontrado. También está escrita pensando en recursos literarios y no en la métrica y rima.
Eso es una cárcel tío, una cárcel que coarta tu mente. Lucha contra ello, lucha contra lo que destruye tu idea, lucha contra los consejos que te doy. Vamos, que no luches. O algo. Ya te he dicho que a mí me la pela. Tsss, que te meto ¿eh?
Aquí va la poesía:
¡Azul!
¡A todo aquel que contó,
lo que vio en el azul,
un azul profundo,
oscuro, subyugante!
¡Verde! ¡Verde!
Gritó al infinito horizonte,
buscándolo en busca de la línea
que une mar y tierra.
Pasó el día sentado en una piedra
que como tocada por la mano del hombre,
permanecía inmutable y cambiante,
de nuevo en la línea,
que separa mar y tierra
Alguna vez
llamó su atención la natura
Una suave brisa, alguna criatura,
y por último el murmullo
de un siseante riachuelo.
Observarlo con detenimiento
le costó un buen tiempo
Sumergido ya en la profunda noche
Solo, observaba hipnotizado el fuego,
de su techo maltrecho
herido en ansia
oculto en abundancia.
¡Antes o temprano!
Voz al viento
Mirándose la mano
Gritó en perjurio
Pero jamás en vano:
De tu rostro el rojo fuego
De tu mirada, el suave avellano
Y de tu alma
El mismo impulso impío
Que dejó vacío con voz ronca
con empeño crudo y tardío
La memoria de tu boca
Roja, roja la estela de tu boca.
Eso es una cárcel tío, una cárcel que coarta tu mente. Lucha contra ello, lucha contra lo que destruye tu idea, lucha contra los consejos que te doy. Vamos, que no luches. O algo. Ya te he dicho que a mí me la pela. Tsss, que te meto ¿eh?
Aquí va la poesía:
¡Azul!
¡A todo aquel que contó,
lo que vio en el azul,
un azul profundo,
oscuro, subyugante!
¡Verde! ¡Verde!
Gritó al infinito horizonte,
buscándolo en busca de la línea
que une mar y tierra.
Pasó el día sentado en una piedra
que como tocada por la mano del hombre,
permanecía inmutable y cambiante,
de nuevo en la línea,
que separa mar y tierra
Alguna vez
llamó su atención la natura
Una suave brisa, alguna criatura,
y por último el murmullo
de un siseante riachuelo.
Observarlo con detenimiento
le costó un buen tiempo
Sumergido ya en la profunda noche
Solo, observaba hipnotizado el fuego,
de su techo maltrecho
herido en ansia
oculto en abundancia.
¡Antes o temprano!
Voz al viento
Mirándose la mano
Gritó en perjurio
Pero jamás en vano:
De tu rostro el rojo fuego
De tu mirada, el suave avellano
Y de tu alma
El mismo impulso impío
Que dejó vacío con voz ronca
con empeño crudo y tardío
La memoria de tu boca
Roja, roja la estela de tu boca.
Category Poetry / Abstract
Species Gecko
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