Viaje a Vika-B, Capítulo 07
Viaje a Vika-B
© 2022-2024 Ben Zider. Basado en la historia “Vika-B” escrita por Sethtriggs. Ambientada en el Universo Chakat creado por Goldfur. Art by Sethtriggs
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CAPITULO 7
Chakat Evod guió animadamente a Ben por la plataforma de embarque, la sala de mando, el área médica y la zona de máquinas, explicándole en términos generales el funcionamiento de cada una de esas dependencias. El profesor quedó impresionado por la maravilla tecnológica que representaba la estación espacial.
Al pasar por la zona de embarque, se encontraron con Chakat Daneb, quien explicó cordialmente al humano cuál era su labor en ese lugar. Luego, en el área de investigación científica de Vika, se toparon con Chakat Trinn, uno de los investigadores botánicos. Trinn tomó a Ben del brazo y lo condujo a su laboratorio, explicándole con entusiasmo los últimos avances en el conocimiento de las plantas útiles para la colonización de Vika-B. Ben pudo observar una gran variedad de vegetales diversos, creciendo y siendo estudiados bajo condiciones controladas.
—Hemos descubierto que muchas plantas son nutritivas para nuestros organismos. Nuestra biología es totalmente compatible con estos productos vegetales del planeta, aunque también hemos hallado flora nociva. Además, estamos cultivando semillas de otros planetas de la Federación, con la idea de cosecharlas en Vika-B. Los sujetos de prueba que se encuentran allá abajo han realizado una gran labor ayudando con los cultivos —explicó Trinn.
—Ya veo, esto es fascinante —reflexionó el profesor en voz alta.
—Bueno, será mejor que nos marchemos. Ya me dio hambre de tanto caminar, je, je, je —dijo Evod tomando a Ben del brazo nuevamente.
—Muchas gracias, Trinn. Esto ha sido una experiencia invaluable para mí.
—Gracias a ti por visitarme. Ven cuando quieras, profesor —dijo Trinn alegremente mientras se despedía.
Evod y Ben retornaron al centro de la estación, donde se encontraban las áreas comunes. Una de ellas era un espacioso comedor, repleto de personas. Mientras buscaban un lugar donde acomodarse, la imponente figura de Nizah apareció de improviso junto a ellos.
—Vaya, vaya. ¡Así los quería ver a ustedes dos! Grrr.
—¡Hola, Nizah! —saludó Evod con sorpresa.
—Hmmm... ¡Te estaré vigilando, hombre muerto! No vaya a ser que quieras resucitar —dijo la renzar acercando su enorme hocico al rostro del humano. Este, sorprendido al principio, se defendió respondiendo:
—A menos que reviva contigo, ¿no es así?
Nizah, sorprendida por el contraataque, se alejó un paso y declaró:
—¡Oh! Captas rápido, humano. Eres de los míos, je, je, je. Evod, cuida mucho a este espécimen.
—¿De qué estás hablando, Nizah? —inquirió el chakat confundido.
Pero Ben y la hembra se miraron entre sí y estallaron en una risa espontánea.
—De nada importante, Evod... Nos vemos después —dijo Nizah antes de desaparecer nuevamente entre la multitud.
—Evod, ¿a qué se dedica Nizah? —preguntó el profesor con curiosidad.
—Ella trabaja en el cuerpo de seguridad de la estación. No hemos tenido muchos inconvenientes, pero siempre es bueno tener policía local. Nunca se sabe qué o quiénes pueden arribar en las naves espaciales que vienen aquí —concluyó el chakat.
—Eso es cierto. Ella parece una chica divertida e ingeniosa.
—Lo es. Nizah es muy ocurrente y siempre está bromeando. Le gusta intimidar, sobre todo a los machos, je, je, je.
—Ya veo. Cuando estuve en Grom, salí con una renzar. Eso fue hace mucho tiempo, cuando aún era estudiante de doctorado.
—¡Wow! ¿Estuviste en Grom? —respondió Evod sorprendido.
—Claro. Eso fue antes de conocer a Mary.
—Ya veo. Y ¿qué pasó con esa renzar?
—Bueno, era una chica joven y cariñosa, y daba unos abrazos muy tiernos. Tenía el pelaje blanco como la nieve, excepto en sus brazos y piernas, que eran grises. Nos gustamos mutuamente. Era mi primer romance con alguien de otra especie. Yo era joven e inmaduro. Finalmente, cuando terminó mi periodo de tesis, tuve que regresar a Chakona. Eso y mi propia inseguridad terminaron la relación —dijo el profesor suspirando.
—Vaya... Parece que aún la recuerdas. Entonces, ¿ella se parecía a Nizah? —inquirió Evod.
—Nizah me recuerda un poco a ella, sí, pero la renzar que conocí era de la raza desértica, la más pequeña de todas. Recuerdo que ella estudiaba enfermería en la capital, mientras yo trabajaba en mi tesis. Je, éramos tan ingenuos los dos... Fue una locura —agregó el profesor.
—¿Y nunca más supiste de ella? —preguntó el chakat.
—Supongo que el tiempo se encargó de separarnos. Y efectivamente, nunca volví a saber de ella —remató.
Después de mirar atentamente, Evod y Ben localizaron una mesa desocupada para los dos en el enorme comedor. El hambre apremiaba, así que fueron rápidamente a sentarse.
—Iré por la comida. ¿Qué te gustaría probar? —propuso Evod amablemente.
—Je, je... Esta vez, comeré lo que tú me recomiendes, Evod. Lo dejo a tu criterio —respondió Ben.
—¡Muy bien! Espera aquí. Vuelvo enseguida —dijo el chakat antes de ir a los replicadores alimentarios.
Ben se quedó un momento observando a la gente. Hasta donde alcanzaba a ver, la mayoría eran voxxans y chakats. Además, notó la presencia de uno que otro renzar, foxtaur estelar, rakshani y un par de humanos, quienes charlaban sentados en un rincón del comedor.
En los muros se extendían grandes pantallas que deleitaban la vista con imágenes de Vika-B desde diferentes ángulos. Sin embargo, los pensamientos de Ben viajaron años luz de distancia, a Chakona, con su familia y amigos. Hace unos días, había recibido una respuesta a su mensaje, escrita por su esposa Mary, diciendo que todos estaban bien y que lo extrañaban mucho. También pensó en Rogar, y la nostalgia nuevamente se apoderó de su estado de ánimo. Suspiró profundamente intentando calmarse. Cerró los ojos y meditó un momento. En medio de la oscuridad, el barullo de la gente fue disminuyendo, hasta no escucharse ningún ruido. En ese instante, una voz suave, pero firme, resonó en su cabeza: —El profesor Ben Zider, supongo.
El humano abrió los ojos de súbito, saliendo de aquel estado. Miró alrededor, pero no vio a nadie. Frente a él, se encontraba la misma gente, disfrutando de su comida y charlando entre sí. Intrigado, se puso de pie y trató de identificar a quien le había hablado por telepatía. Como vivía con los skunktaurs, conocía bien el método. No tenía dudas: debía ser uno de ellos. Y no se equivocó. Al mirar hacia atrás, se percató de que uno de pelaje gris se acercaba lentamente hacia él.
—Hola, profesor —saludó cordialmente, agitando su esponjosa cola.
—Hola... Eh... ¿Nos conocemos? —respondió Ben, intrigado por su presencia.
—No, y por eso me presento. Soy Chorre Skunktaur, sobrina de Rogar. Es un placer —dijo la mofeta, extendiendo su mano.
—¡Oh! El placer es mío, Chorre... Sí... Rogar me habló de ti. Honestamente, no esperaba encontrarte en este lugar —respondió el humano sorprendido, estrechando su mano.
Chorre vestía un uniforme que no era de la Federación, sino de una empresa contratista para la cual hy trabajaba. Su cabello corto y rizado le hacía verse como Ugkar, aunque Chorre tenía una cola de caballo corta colgando en su espalda. Los pechos prominentes de su torso evidenciaban que hy estaba viviendo a plenitud la fase femenina.
—¿Puedo sentarme? —preguntó con una leve sonrisa.
—Oh... Por supuesto —respondió Ben.
Chorre miró detenidamente al profesor, escaneando mentalmente sus pensamientos y emociones. Lo hizo con discreción, para que él no se diera cuenta. Pero Ben, con años de experiencia con los skunktaur de la casa Red Paw, lo notó inmediatamente.
—Por favor, me incomoda que se metan en mi cabeza sin mi permiso. Te rogaría que no lo hicieras —dijo en un tono amable.
—¿Eh? ¿Y cómo supiste? —respondió Chorre.
—He vivido muchos años en el Archipiélago con los de tu especie. Créeme que lo sé —sentenció el profesor.
—Oh. En ese caso, te pido disculpas. En mi trabajo debo viajar por diversos mundos, lidiando constantemente con muchas situaciones difíciles. Por eso, acostumbro a usar mis talentos para prevenir cualquier complicación. Es un viejo hábito. No es nada personal. Lo lamento.
—Comprendo, no hay problema entonces —asintió Ben.
—Te preguntarás cómo te conozco. Pues, vengo de Chakona. Al enterarme de la muerte de tía Rogar, viajé allá. Hablé con la familia y Neftor, el compañero de vida de Rogar, me dijo que tú estabas aquí para entregarle el mensaje escrito a mi medio hermano Ugkar. Además, me mostró una fotografía tuya. Así pude reconocerte. Pero... debo admitir que supe que estabas en este comedor porque pude captar tus pensamientos sobre Rogar, y la profunda tristeza que te provocó su partida —agregó el skunktaur. Luego, tomando las manos del profesor, añadió—: Créeme que lo siento mucho.
—Chorre, yo... También lo siento mucho. Hy era tu tía...
—Sí, lo era. Pero estoy segura de que mi dolor no se compara con el tuyo, Ben. Yo estuve mucho tiempo alejada de todos mis parientes y de Rogar. Pero en cambio tú convivías con ella a diario, en la universidad y en tu vida. Sé que eran amigos íntimos, que la amabas como si hy fuera de tu propia familia.
—Así es. Siempre percibí a Rogar como alguien de mi familia —respondió Ben, con la mirada perdida, mientras las lágrimas asomaban en sus ojos. Chorre, al notar la intensa emoción del humano, se incorporó y lo abrazó con fuerza. El profesor no pudo evitar sollozar al percibir el aroma en la piel del skunktaur, tan increíblemente similar al de Rogar.
—No es necesario que te reprimas, amigo. Llorar es saludable para el alma —dijo Chorre mientras lo acariciaba.
Tras unos instantes, Ben recuperó la compostura.
—Disculpa, lo siento... Ya... Ya estoy mejor. Gracias, Chorre —declaró. El skunktaur, compadecido, esbozó una cálida sonrisa y limpió sus lágrimas con un lamido. El profesor, habituado a las muestras de afecto de los skunktaurs, agradeció nuevamente el gesto consolador de Chorre.
En ese momento, Chakat Evod regresó a la mesa con dos generosos platos de comida. Al ver a Chorre, se sorprendió.
—¡Hola! —saludó en tono cordial.
—Evod, te presento a Chorre Skunktaur, sobrina de Rogar. Chorre, este es mi colega de trabajo, Chakat Evod —dijo el profesor, presentando a los dos tauros.
—Es un placer, Evod.
—Igualmente —respondió el Chakat. Luego agregó—: Ben, te traje un plato de frijoles de Voxxan y carne. Espero que te guste... ¿Qué ocurre, Ben? ¿Estás triste otra vez? —preguntó al percibir las emociones del humano fluctuando en su mente.
—Oh, no te preocupes, Evod. Estoy bien. Es solo que... el recuerdo de Rogar aún está muy presente...
—Hmmm... Fuiste muy valiente al venir aquí en ese estado, Ben. Incluso un poco imprudente, diría yo —afirmó de pronto Chorre.
Evod, mirándola directamente, preguntó: —¿A qué te refieres?
—Ben está en un estado depresivo, no solo por la pérdida de Rogar, sino también por estar lejos de su familia. En estas situaciones, el apoyo mutuo es crucial. Tal vez debió esperar un tiempo antes de venir aquí. Incluso Neftor pudo haberme transmitido el mensaje para Ugkar, y yo se lo habría entregado ahora —explicó el skunktaur.
—Lo comprendo. Pero tuve que coordinar con mi colega Roy sus vacaciones y los viajes del Grenoble. Además, Rogar mencionó que no sabía si te vería de nuevo, Chorre —replicó el profesor, cabizbajo.
—Oh, sí. Eso es cierto. Mis actividades en el espacio son tan imprevisibles... En mi trabajo somos solicitados desde todas partes de la federación. Nunca estoy seguro de dónde estaremos ni en qué momento —concluyó Chorre.
—Oh, vaya, Ben. Ha sido enorme el sacrificio que has hecho por estar aquí, por tu amiga Rogar. ¡Y ese insensato de Ugkar despreció todo ese esfuerzo! —comentó impulsivamente el chakat.
—¿Eh? ¿A qué te refieres? —preguntó de pronto Chorre.
—Evod, olvídalo. Ya hablé con Ugkar —dijo el profesor.
—Lo sé, cariño. Pero él no debió hacerte eso —respondió el chakat, acariciando al profesor.
—Sigo sin entender —insistió el skunktaur.
—Lo que ocurre es que ese desconsiderado rompió el mensaje de Rogar frente a Ben y usó su telequinesis para maltratarlo físicamente —explicó el chakat.
—Evod... Ya te dije que lo olvides. Al día siguiente, Ugkar me llamó para disculparse.
—Vaya. Rena me advirtió que mi hermanito tenía un carácter difícil, pero no imaginé cuánto —reflexionó Chorre en voz alta.
—¡¿Qué?! ¿Ese tal Ugkar es tu hermano? —preguntó Evod sorprendido.
—Sí. Es mi medio hermano. Ugkar nació de mi padre Vroeg en su fase femenina, y yo nací de Maine, su pareja, años después.
—Ups... Lamento haberlo llamado insensato —dijo el chakat, bajando las orejas.
—Descuida, Evod. Yo también creo que lo fue. Rena me contó todo sobre él: su pasado, las cosas que hizo y cómo logró reivindicarse gracias a la intervención de un ser humano. Esteban, creo que se llama.
—Oh, sí. Un joven ingeniero venido de Terra. Rogar me comentó al respecto. Ugkar pudo comunicarse con Vroeg a través de él —dijo Ben.
—Pero eso es imposible —comentó el chakat.
—Hmmm... Estoy de acuerdo contigo, Evod. Eso es imposible, a menos, claro, que mi padre aún siguiera... con vida —declaró Chorre.
El profesor y Evod se miraron entre sí. Frunciendo el ceño, el humano comentó:
—¿De qué estás hablando, Chorre?
—Solo eso, Ben. Mi padre pudo proyectar sus pensamientos desde algún otro lugar. Era un poderoso telépata, además de un padre amoroso —concluyó el skunktaur.
Tras un minuto de silencio, la mofeta agregó:
—Me disculpo nuevamente por indagar en tu mente, Ben, pero noté algo interesante en tus recuerdos. ¿Podrías ayudarme?
—¿Eh? Sí, claro —respondió el profesor.
Chorre se acomodó en su asiento y puso sus dos manos en los costados de la cabeza del humano. Ambos cerraron los ojos y se concentraron en los recuerdos de Ben. Al cabo de un rato, el skunktaur declaró:
—Hmmm... No puedo enfocarme bien en este lugar. Hay mucha gente y, por lo tanto, mucho ruido mental. ¿Podríamos hacer esto en mi residencia? Habrá más silencio y tranquilidad.
—Eh... Pues claro, Chorre. Encantado —respondió el profesor.
—Evod, ven tú también, por favor. Sé que has ayudado al profesor a sobrellevar su tristeza. Quisiera potenciar eso contigo.
—Si se trata de ayudar a Ben, haré lo que me pidas —dijo el chakat, complacido.
© 2022-2024 Ben Zider. Basado en la historia “Vika-B” escrita por Sethtriggs. Ambientada en el Universo Chakat creado por Goldfur. Art by Sethtriggs
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Chakat Evod guió animadamente a Ben por la plataforma de embarque, la sala de mando, el área médica y la zona de máquinas, explicándole en términos generales el funcionamiento de cada una de esas dependencias. El profesor quedó impresionado por la maravilla tecnológica que representaba la estación espacial.
Al pasar por la zona de embarque, se encontraron con Chakat Daneb, quien explicó cordialmente al humano cuál era su labor en ese lugar. Luego, en el área de investigación científica de Vika, se toparon con Chakat Trinn, uno de los investigadores botánicos. Trinn tomó a Ben del brazo y lo condujo a su laboratorio, explicándole con entusiasmo los últimos avances en el conocimiento de las plantas útiles para la colonización de Vika-B. Ben pudo observar una gran variedad de vegetales diversos, creciendo y siendo estudiados bajo condiciones controladas.
—Hemos descubierto que muchas plantas son nutritivas para nuestros organismos. Nuestra biología es totalmente compatible con estos productos vegetales del planeta, aunque también hemos hallado flora nociva. Además, estamos cultivando semillas de otros planetas de la Federación, con la idea de cosecharlas en Vika-B. Los sujetos de prueba que se encuentran allá abajo han realizado una gran labor ayudando con los cultivos —explicó Trinn.
—Ya veo, esto es fascinante —reflexionó el profesor en voz alta.
—Bueno, será mejor que nos marchemos. Ya me dio hambre de tanto caminar, je, je, je —dijo Evod tomando a Ben del brazo nuevamente.
—Muchas gracias, Trinn. Esto ha sido una experiencia invaluable para mí.
—Gracias a ti por visitarme. Ven cuando quieras, profesor —dijo Trinn alegremente mientras se despedía.
Evod y Ben retornaron al centro de la estación, donde se encontraban las áreas comunes. Una de ellas era un espacioso comedor, repleto de personas. Mientras buscaban un lugar donde acomodarse, la imponente figura de Nizah apareció de improviso junto a ellos.
—Vaya, vaya. ¡Así los quería ver a ustedes dos! Grrr.
—¡Hola, Nizah! —saludó Evod con sorpresa.
—Hmmm... ¡Te estaré vigilando, hombre muerto! No vaya a ser que quieras resucitar —dijo la renzar acercando su enorme hocico al rostro del humano. Este, sorprendido al principio, se defendió respondiendo:
—A menos que reviva contigo, ¿no es así?
Nizah, sorprendida por el contraataque, se alejó un paso y declaró:
—¡Oh! Captas rápido, humano. Eres de los míos, je, je, je. Evod, cuida mucho a este espécimen.
—¿De qué estás hablando, Nizah? —inquirió el chakat confundido.
Pero Ben y la hembra se miraron entre sí y estallaron en una risa espontánea.
—De nada importante, Evod... Nos vemos después —dijo Nizah antes de desaparecer nuevamente entre la multitud.
—Evod, ¿a qué se dedica Nizah? —preguntó el profesor con curiosidad.
—Ella trabaja en el cuerpo de seguridad de la estación. No hemos tenido muchos inconvenientes, pero siempre es bueno tener policía local. Nunca se sabe qué o quiénes pueden arribar en las naves espaciales que vienen aquí —concluyó el chakat.
—Eso es cierto. Ella parece una chica divertida e ingeniosa.
—Lo es. Nizah es muy ocurrente y siempre está bromeando. Le gusta intimidar, sobre todo a los machos, je, je, je.
—Ya veo. Cuando estuve en Grom, salí con una renzar. Eso fue hace mucho tiempo, cuando aún era estudiante de doctorado.
—¡Wow! ¿Estuviste en Grom? —respondió Evod sorprendido.
—Claro. Eso fue antes de conocer a Mary.
—Ya veo. Y ¿qué pasó con esa renzar?
—Bueno, era una chica joven y cariñosa, y daba unos abrazos muy tiernos. Tenía el pelaje blanco como la nieve, excepto en sus brazos y piernas, que eran grises. Nos gustamos mutuamente. Era mi primer romance con alguien de otra especie. Yo era joven e inmaduro. Finalmente, cuando terminó mi periodo de tesis, tuve que regresar a Chakona. Eso y mi propia inseguridad terminaron la relación —dijo el profesor suspirando.
—Vaya... Parece que aún la recuerdas. Entonces, ¿ella se parecía a Nizah? —inquirió Evod.
—Nizah me recuerda un poco a ella, sí, pero la renzar que conocí era de la raza desértica, la más pequeña de todas. Recuerdo que ella estudiaba enfermería en la capital, mientras yo trabajaba en mi tesis. Je, éramos tan ingenuos los dos... Fue una locura —agregó el profesor.
—¿Y nunca más supiste de ella? —preguntó el chakat.
—Supongo que el tiempo se encargó de separarnos. Y efectivamente, nunca volví a saber de ella —remató.
Después de mirar atentamente, Evod y Ben localizaron una mesa desocupada para los dos en el enorme comedor. El hambre apremiaba, así que fueron rápidamente a sentarse.
—Iré por la comida. ¿Qué te gustaría probar? —propuso Evod amablemente.
—Je, je... Esta vez, comeré lo que tú me recomiendes, Evod. Lo dejo a tu criterio —respondió Ben.
—¡Muy bien! Espera aquí. Vuelvo enseguida —dijo el chakat antes de ir a los replicadores alimentarios.
Ben se quedó un momento observando a la gente. Hasta donde alcanzaba a ver, la mayoría eran voxxans y chakats. Además, notó la presencia de uno que otro renzar, foxtaur estelar, rakshani y un par de humanos, quienes charlaban sentados en un rincón del comedor.
En los muros se extendían grandes pantallas que deleitaban la vista con imágenes de Vika-B desde diferentes ángulos. Sin embargo, los pensamientos de Ben viajaron años luz de distancia, a Chakona, con su familia y amigos. Hace unos días, había recibido una respuesta a su mensaje, escrita por su esposa Mary, diciendo que todos estaban bien y que lo extrañaban mucho. También pensó en Rogar, y la nostalgia nuevamente se apoderó de su estado de ánimo. Suspiró profundamente intentando calmarse. Cerró los ojos y meditó un momento. En medio de la oscuridad, el barullo de la gente fue disminuyendo, hasta no escucharse ningún ruido. En ese instante, una voz suave, pero firme, resonó en su cabeza: —El profesor Ben Zider, supongo.
El humano abrió los ojos de súbito, saliendo de aquel estado. Miró alrededor, pero no vio a nadie. Frente a él, se encontraba la misma gente, disfrutando de su comida y charlando entre sí. Intrigado, se puso de pie y trató de identificar a quien le había hablado por telepatía. Como vivía con los skunktaurs, conocía bien el método. No tenía dudas: debía ser uno de ellos. Y no se equivocó. Al mirar hacia atrás, se percató de que uno de pelaje gris se acercaba lentamente hacia él.
—Hola, profesor —saludó cordialmente, agitando su esponjosa cola.
—Hola... Eh... ¿Nos conocemos? —respondió Ben, intrigado por su presencia.
—No, y por eso me presento. Soy Chorre Skunktaur, sobrina de Rogar. Es un placer —dijo la mofeta, extendiendo su mano.
—¡Oh! El placer es mío, Chorre... Sí... Rogar me habló de ti. Honestamente, no esperaba encontrarte en este lugar —respondió el humano sorprendido, estrechando su mano.
Chorre vestía un uniforme que no era de la Federación, sino de una empresa contratista para la cual hy trabajaba. Su cabello corto y rizado le hacía verse como Ugkar, aunque Chorre tenía una cola de caballo corta colgando en su espalda. Los pechos prominentes de su torso evidenciaban que hy estaba viviendo a plenitud la fase femenina.
—¿Puedo sentarme? —preguntó con una leve sonrisa.
—Oh... Por supuesto —respondió Ben.
Chorre miró detenidamente al profesor, escaneando mentalmente sus pensamientos y emociones. Lo hizo con discreción, para que él no se diera cuenta. Pero Ben, con años de experiencia con los skunktaur de la casa Red Paw, lo notó inmediatamente.
—Por favor, me incomoda que se metan en mi cabeza sin mi permiso. Te rogaría que no lo hicieras —dijo en un tono amable.
—¿Eh? ¿Y cómo supiste? —respondió Chorre.
—He vivido muchos años en el Archipiélago con los de tu especie. Créeme que lo sé —sentenció el profesor.
—Oh. En ese caso, te pido disculpas. En mi trabajo debo viajar por diversos mundos, lidiando constantemente con muchas situaciones difíciles. Por eso, acostumbro a usar mis talentos para prevenir cualquier complicación. Es un viejo hábito. No es nada personal. Lo lamento.
—Comprendo, no hay problema entonces —asintió Ben.
—Te preguntarás cómo te conozco. Pues, vengo de Chakona. Al enterarme de la muerte de tía Rogar, viajé allá. Hablé con la familia y Neftor, el compañero de vida de Rogar, me dijo que tú estabas aquí para entregarle el mensaje escrito a mi medio hermano Ugkar. Además, me mostró una fotografía tuya. Así pude reconocerte. Pero... debo admitir que supe que estabas en este comedor porque pude captar tus pensamientos sobre Rogar, y la profunda tristeza que te provocó su partida —agregó el skunktaur. Luego, tomando las manos del profesor, añadió—: Créeme que lo siento mucho.
—Chorre, yo... También lo siento mucho. Hy era tu tía...
—Sí, lo era. Pero estoy segura de que mi dolor no se compara con el tuyo, Ben. Yo estuve mucho tiempo alejada de todos mis parientes y de Rogar. Pero en cambio tú convivías con ella a diario, en la universidad y en tu vida. Sé que eran amigos íntimos, que la amabas como si hy fuera de tu propia familia.
—Así es. Siempre percibí a Rogar como alguien de mi familia —respondió Ben, con la mirada perdida, mientras las lágrimas asomaban en sus ojos. Chorre, al notar la intensa emoción del humano, se incorporó y lo abrazó con fuerza. El profesor no pudo evitar sollozar al percibir el aroma en la piel del skunktaur, tan increíblemente similar al de Rogar.
—No es necesario que te reprimas, amigo. Llorar es saludable para el alma —dijo Chorre mientras lo acariciaba.
Tras unos instantes, Ben recuperó la compostura.
—Disculpa, lo siento... Ya... Ya estoy mejor. Gracias, Chorre —declaró. El skunktaur, compadecido, esbozó una cálida sonrisa y limpió sus lágrimas con un lamido. El profesor, habituado a las muestras de afecto de los skunktaurs, agradeció nuevamente el gesto consolador de Chorre.
En ese momento, Chakat Evod regresó a la mesa con dos generosos platos de comida. Al ver a Chorre, se sorprendió.
—¡Hola! —saludó en tono cordial.
—Evod, te presento a Chorre Skunktaur, sobrina de Rogar. Chorre, este es mi colega de trabajo, Chakat Evod —dijo el profesor, presentando a los dos tauros.
—Es un placer, Evod.
—Igualmente —respondió el Chakat. Luego agregó—: Ben, te traje un plato de frijoles de Voxxan y carne. Espero que te guste... ¿Qué ocurre, Ben? ¿Estás triste otra vez? —preguntó al percibir las emociones del humano fluctuando en su mente.
—Oh, no te preocupes, Evod. Estoy bien. Es solo que... el recuerdo de Rogar aún está muy presente...
—Hmmm... Fuiste muy valiente al venir aquí en ese estado, Ben. Incluso un poco imprudente, diría yo —afirmó de pronto Chorre.
Evod, mirándola directamente, preguntó: —¿A qué te refieres?
—Ben está en un estado depresivo, no solo por la pérdida de Rogar, sino también por estar lejos de su familia. En estas situaciones, el apoyo mutuo es crucial. Tal vez debió esperar un tiempo antes de venir aquí. Incluso Neftor pudo haberme transmitido el mensaje para Ugkar, y yo se lo habría entregado ahora —explicó el skunktaur.
—Lo comprendo. Pero tuve que coordinar con mi colega Roy sus vacaciones y los viajes del Grenoble. Además, Rogar mencionó que no sabía si te vería de nuevo, Chorre —replicó el profesor, cabizbajo.
—Oh, sí. Eso es cierto. Mis actividades en el espacio son tan imprevisibles... En mi trabajo somos solicitados desde todas partes de la federación. Nunca estoy seguro de dónde estaremos ni en qué momento —concluyó Chorre.
—Oh, vaya, Ben. Ha sido enorme el sacrificio que has hecho por estar aquí, por tu amiga Rogar. ¡Y ese insensato de Ugkar despreció todo ese esfuerzo! —comentó impulsivamente el chakat.
—¿Eh? ¿A qué te refieres? —preguntó de pronto Chorre.
—Evod, olvídalo. Ya hablé con Ugkar —dijo el profesor.
—Lo sé, cariño. Pero él no debió hacerte eso —respondió el chakat, acariciando al profesor.
—Sigo sin entender —insistió el skunktaur.
—Lo que ocurre es que ese desconsiderado rompió el mensaje de Rogar frente a Ben y usó su telequinesis para maltratarlo físicamente —explicó el chakat.
—Evod... Ya te dije que lo olvides. Al día siguiente, Ugkar me llamó para disculparse.
—Vaya. Rena me advirtió que mi hermanito tenía un carácter difícil, pero no imaginé cuánto —reflexionó Chorre en voz alta.
—¡¿Qué?! ¿Ese tal Ugkar es tu hermano? —preguntó Evod sorprendido.
—Sí. Es mi medio hermano. Ugkar nació de mi padre Vroeg en su fase femenina, y yo nací de Maine, su pareja, años después.
—Ups... Lamento haberlo llamado insensato —dijo el chakat, bajando las orejas.
—Descuida, Evod. Yo también creo que lo fue. Rena me contó todo sobre él: su pasado, las cosas que hizo y cómo logró reivindicarse gracias a la intervención de un ser humano. Esteban, creo que se llama.
—Oh, sí. Un joven ingeniero venido de Terra. Rogar me comentó al respecto. Ugkar pudo comunicarse con Vroeg a través de él —dijo Ben.
—Pero eso es imposible —comentó el chakat.
—Hmmm... Estoy de acuerdo contigo, Evod. Eso es imposible, a menos, claro, que mi padre aún siguiera... con vida —declaró Chorre.
El profesor y Evod se miraron entre sí. Frunciendo el ceño, el humano comentó:
—¿De qué estás hablando, Chorre?
—Solo eso, Ben. Mi padre pudo proyectar sus pensamientos desde algún otro lugar. Era un poderoso telépata, además de un padre amoroso —concluyó el skunktaur.
Tras un minuto de silencio, la mofeta agregó:
—Me disculpo nuevamente por indagar en tu mente, Ben, pero noté algo interesante en tus recuerdos. ¿Podrías ayudarme?
—¿Eh? Sí, claro —respondió el profesor.
Chorre se acomodó en su asiento y puso sus dos manos en los costados de la cabeza del humano. Ambos cerraron los ojos y se concentraron en los recuerdos de Ben. Al cabo de un rato, el skunktaur declaró:
—Hmmm... No puedo enfocarme bien en este lugar. Hay mucha gente y, por lo tanto, mucho ruido mental. ¿Podríamos hacer esto en mi residencia? Habrá más silencio y tranquilidad.
—Eh... Pues claro, Chorre. Encantado —respondió el profesor.
—Evod, ven tú también, por favor. Sé que has ayudado al profesor a sobrellevar su tristeza. Quisiera potenciar eso contigo.
—Si se trata de ayudar a Ben, haré lo que me pidas —dijo el chakat, complacido.
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