Tisiccu Lapelli REF SHEET (+LORE IN SPANISH)
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So, here's a reference sheet for a very fat –and dirty– boy.
=== (ESPAÑOL/SPANISH) ===
En este momento haré una no muy breve narración y contextualización del "lore" de mis OCs, ya que con la creación de este tercer personaje en mi mundo de OCs (Aruberu, Tokoshi y ahora, Tisiccu) comienza a verse limitada mi capacidad creativa por la falta de información (lugar donde viven, sucesos, etc.). Además, añadiré un diálogo en el que Tisiccu (este OC) y Aruberu (mi fursona) se reencuentran después de mucho tiempo. Esto me sirve para practicar, ya que estoy escribiendo un libro, y reconozco que me encanta usar la prosa para transmitir todas mis ideas, mundos ficticios y sus historias.
Por eso, comenzaré por contextualizar la época, lugar y sucesos en el que se encuentran todos estos personajes de invención mía para añadir una mayor riqueza tanto a mi mundo ficticio como para el que esté interesado.
Estos personajes se encuentran –supuestamente– en nuestro universo. Avanzando hacia el año nueve mil aproximadamente, los humanos comenzaron a investigar alguna forma de hacer que el resto de animales tuviesen una inteligencia y físico semejantes al de los humanos. Posteriormente, lo lograrían, y serían llamados "neóminos" –lo que para nosotros son básicamente los "furries"–. Estos neóminos serían esclavizados y utilizados para realizar todos los trabajos forzosos y agotadores. Pero, un momento dado, el Imperio Humano –la nación única formada únicamente por los humanos, que dominaba toda la Tierra y algunos planetas del sistema solar–, comenzó a desestabilizarse por las constantes rebeliones neóminas, llevadas a cabo por varios consejeros del Consejo Imperial y el apoyo de algunas colonias neóminas en Venus y Plutón.
Pasaron los años y la guerra no cesó, hasta que finalmente los humanos lograron reprimir a los neóminos, marginándolos cada vez más de la sociedad y utilizándolos con mayor dureza e impasividad. En ese contexto, transcurrió una pequeña historia en la que se vieron envueltos varios neóminos y una humana (un libro que escribí hace tiempo y la verdad, tiene muchos errores, pero fue el primer libro que escribí y os lo dejo por si lo queréis leer https://www.wattpad.com/story/175563804-pluvia ). De forma resumida, en esa historia los humanos intentan crear un nuevo “ser” que realizase la misma función que los neóminos, pero que no tuviese consciencia y, por tanto, capacidad de rebelarse. Pero hubo un fallo en la investigación, y eso causó que, entre unas cosas y otras, la Vía Láctea estuviese a punto de desaparecer.
La especie gobernadora de la galaxia –de la que los humanos no tenían ni idea de su existencia– para castigar a los humanos por lo que causaron, tomó la medida de eliminar la raza y destruir su sistema planetario, cosa que hicieron con bastante facilidad, pero que no pudo ser perfecta, y algunos humanos y neóminos lograron refugiarse además de aliarse y volver a hacer habitable su planeta natal, la Tierra.
Pasaron millones de años, y la especie humana y neómina lograron progresar hasta tener un nivel, calidad de vida y tecnología similares a los del presente, aunque eran unos avances, instrumentos, tecnología y ciudades bastante más toscos y cochambrosos de lo que se esperaba, pero al menos funcionaban debidamente bien.
Teniendo en cuenta que la actividad interna de la Tierra cesó cuando los gobernantes de la galaxia intentaron destruirla, los continentes se quedaron tal y como están en la actualidad. Y en uno de esos, en África, se encontraba Ciudad Muro. Una ciudad costera del Mediterráneo, capital de varios distritos que abarcaban una gran superficie del norte de África y donde residían nuestros queridos personajes, Aruberu, Tokoshi y hasta hace poco, Tisiccu.
Era una ciudad con edificios horteras, descuidados y muy altos. Casi todos cubiertos de una capa de polvo, arena y olvido que hacía que pareciesen enormes bloques de piedra desértica.
En uno de esos edificios, situados en el centro de la ciudad, vivían en el décimo piso una pareja de neóminos; Aruberu y Tokoshi. No tenían un alquiler muy caro, y estaban conformes y felices con todo lo que tenían. Aruberu nació y creció en un pobre pueblo de la Península Ibérica, y posteriormente se mudó a Ciudad de Rosas (la actual Roma) donde cursaría sus estudios universitarios de Bellas Artes en la universidad más prestigiosa del mundo. Una vez finalizada, al poco tiempo encontró trabajo como artista decorativo en Ciudad Muro –hacía enormes pinturas que ocupaban las paredes enteras de los edificios. Pinturas de las que estaba muy disconforme, ya que le ordenaban plasmar una imagen en específico, y solían ser patrones y arte abstracto bastante horteras y dañinos para la vista–. Después, se dedicó por su propia cuenta a pintar, vender y exponer cuadros, convirtiéndose uno de los mayores –pero no el mayor– artistas de Ciudad Muro.
Por otro lado, Tokoshi, nacido en la capital del distrito Brasilia Lítica –situado en Sudamérica– tuvo una juventud bastante difícil, de la que nunca vio a sus verdaderos padres y fue marginado por ser un neómino poco usual en ese territorio –jabalí–, eso provocó que dejase sus estudios muy prematuramente, además actuar en algunas bandas de saqueadores con tal de ajustar cuentas con algunas personas o robar riquezas para venderlas.
Sin embargo, tras una larga etapa reflexionando sobre la situación de su vida, concluyó que lo mejor era empezar de cero y llevar una mejor vida. Decidió, para ello, mudarse a la otra parte del mundo, en Ciudad Muro. Allí se dedicó a mejorar su condición física y se entregó plenamente al deporte. Desde que llegó allí hasta la actualidad, estuvo trabajando como dependiente de una modesta tienda de dulces, bollería y artículos precocinados –aunque a pesar de que le gustaba el deporte, más le gustaba comer, robando de vez en cuando algo de la tienda–.
Allí conoció a Aruberu. Se sorprendió por la cantidad de cosas que compraba y la frecuencia con la que lo hacía. Pero lo que más le encantó fue la timidez y torpeza con la que hablaba y actuaba, además de la afición común que le tenían a la comida. Cada vez que Aruberu pasaba por el mostrador, las conversaciones con Tokoshi se volvían más largas. Comenzaron a verse en otros sitios que no fuesen la tienda, y todo fue yendo a más hasta que actualmente han terminado siendo pareja y viviendo en un mismo piso.
=== DIÁLOGO ENTRE ARUBERU Y TISICCU (Lenguaje vulgar, grosero y sexual) ===
Este diálogo tratará de introducir a Tisiccu en el lore de mis OCs y explicar su historia.
En una tarde de un indeterminado día y año, se encontraba Aruberu en su apartamento, pintando algo en su tableta gráfica mientras escuchaba su programa de radio favorito además de comer sus también favoritas bolsas de patatas chips.
Estaba algo frustrado. Quizá porque había algo en el dibujo que no le gustaba. O porque se había comido una patata quemada. Quién sabe por qué, pero en ese preciso momento alguien había llamado al timbre.
Se levantó, pensando que lo más posible es que fuera Tokoshi, aunque sin descartar otras posibilidades, y fue a abrir la puerta.
La abrió de forma rápida y concisa. Se encontró un neómino, más concretamente, un neómino mapache del que le llamó la atención su bastante notable sobrepeso y falta de higiene, además de un olor bastante… ¿desagradable? Aruberu más bien lo consideraba como un olor “fuerte e intenso”. Puede que hasta incluso familiar. Aun así, ninguna de esas cosas evitó que fuese el primero en tomar la palabra.
–Hola. ¿Necesita algo?
El mapache estaba algo nervioso. –H-hola… eres ¿Aruberu? ¿Aruberu Aruberez?
–Sí, soy yo.
–¿No te acuerdas de mí?
Aruberu se quedó unos largos segundos mirando fijamente aquel misterioso mapache.
–Creo que… no.
–Tisiccu Lapelli. ¿Te suena?
–¿Cómo? ¿Qué? ¿Eres tú? –Parecía ser que Aruberu había recordado todo sobre “Tisiccu” –. ¿Mi mejor amigo de la universidad? ¿El tío que… me desvirgó?
–Sí, el mismo.
–Pero no estás algo… ¿distinto?
–¿A qué te refieres con distinto? ¿Te refieres a “gordo”? –Aruberu le mostró una tímida y forzada sonrisa afirmando lo que Tisiccu sospechaba. –Ya, ya lo sé. Sé que he cambiado mucho.
–Pero, creo que es demasiado. ¡Si antes tenías abdominales! ¿Pero se puede saber que te ha pasado!
–Bueno, salí de la carrera, no encontré trabajo, y ahogué mis penas en comida. Al final creo que me acostumbré, y hoy en día ya estoy bastante más estable, aunque sigo sin parar de comer.
–Bueno, me alegro por eso, aunque yo que tú iría a ver a un nutricionista para dejar de considerar la comida como vía de desahogo… o a un psicólogo… o lo que sea que resuelva estas cosas.
Tisiccu no pudo evitar en subir el tono. –¿Cómo? ¿Me lo dices tú? ¡La madre que te parió! Pero si tú encima estabas gordo cuando llegaste a la universidad ¡Y mírate ahora! ¡Pero si te cuelga la barriga más que a mí!
–¡Oye! Solo te lo decía si a ti no te gustaba estar así… a mi sinceramente me ponen muchísimo los tíos que están como tú –se sonrojó un poco al decir aquello– o musculosos como mi novio. Aunque mira, mejor dejemos nuestras obesidades a un lado y entremos al apartamento.
–Mejor será.
Aruberu cerró la puerta mientras Tisiccu fue a sentarse al sofá. –¿Quieres que te prepare algo?
–Solo quiero agua.
Aruberu fue al frigorífico a por una botella de agua para echarla en un vaso. Mientras, Tisiccu lo miraba a lo lejos y estaba algo impresionado por el tamaño de sus… posaderas. –Madre de Dios –pensaba– No recordaba esas cosas tan grandes. ¿Pero cuánto le han crecido? –Mientras, comenzó a notar algo duro entre sus piernas, tratando de disimularlo cruzándolas.
Aruberu le dejó su correspondiente vaso.
–Bueno y ¿ahora qué haces aquí en Ciudad Muro?
–Pues, precisamente por trabajo, pintando muros. Dan bastante dinero y me dan para bastante tiempo.
–¡Ah! A mí también me lo dieron. Fue la razón de por qué vine aquí. ¡Menudo coñazo! Que sepas que no vas a pintar lo que tú quieras, van a ser cosas feas de cojones que te van a dar los jefes.
–¿Qué? ¿En serio?
–¡Ja, sí!
Mientras, pasaron la tarde conversando. Era importante destacar que ambos se tenían muchas ganas de follarse, pero naturalmente no iban a empezar así de primeras, aunque supieron bien cómo conseguirlo.
–Y bueno, –dijo Tisiccu– eso es todo lo que me pasó allí. Y creo que me voy a tener que ir porque tengo que buscar un hotel en el que poder pasar estas primeras noches, que me he llevado un presupuesto bastante justo.
A Aruberu se le ocurrió una brillante idea, de la que sus intenciones eran meramente perversas. –¡Oye, no! ¡quédate aquí! Tenemos un sofá cama, y a mi novio te aseguro que no le importará. –aunque parecía que la única intención era ayudar a su amigo, aunque Tisiccu ya sabía por dónde iban los tiros.
–¿Ah sí? Pues muchas gracias, entonces voy ahora abajo a por la maleta y subo todas mis cosas.
–¡Genial! Aunque, quizás tengas que hacer algunas cosillas extra si deseas quedarte aquí…
–¿A qué cosillas extra te refieres? –Tisiccu estaba a punto de empalmarse nuevamente.
–Bueno, tú me entiendes.
Se lanzaron una mirada seductora y algo absurda, de la que no hacía falta más saber a qué se refería, aunque quizá había un pequeño inconveniente.
–Oye, pero y… ¿tu novio? ¿no le molestará?
–¡Ah! Da igual. Tenemos acordado que podemos follar con quien queramos, siempre y cuando no comencemos a formar un vínculo emocional mayor que el que tenemos él y yo.
–Espera… con esas cosillas extra te referías a… ¿follar? Yo pensaba que era limpiar u ordenar las cosas.
–¡Ja! A parte de eso, no te hagas el tonto. –dijo Aruberu mientras le lanzaba una mirada pícara.
–Cómo me conoces. Y ¿cuándo haremos ese trabajillo extra?
Tisiccu y Aruberu se intercambiaron unas miradas fijas y directas. Hubo silencio. Mucho silencio. Entre aquel silencio y miradas se podía deducir la respuesta. Bueno, y también se podía deducir por la erección que tenían ambos entre sus piernas.
(próximamente una ilustración de lo que ocurrió después…)
So, here's a reference sheet for a very fat –and dirty– boy.
=== (ESPAÑOL/SPANISH) ===
En este momento haré una no muy breve narración y contextualización del "lore" de mis OCs, ya que con la creación de este tercer personaje en mi mundo de OCs (Aruberu, Tokoshi y ahora, Tisiccu) comienza a verse limitada mi capacidad creativa por la falta de información (lugar donde viven, sucesos, etc.). Además, añadiré un diálogo en el que Tisiccu (este OC) y Aruberu (mi fursona) se reencuentran después de mucho tiempo. Esto me sirve para practicar, ya que estoy escribiendo un libro, y reconozco que me encanta usar la prosa para transmitir todas mis ideas, mundos ficticios y sus historias.
Por eso, comenzaré por contextualizar la época, lugar y sucesos en el que se encuentran todos estos personajes de invención mía para añadir una mayor riqueza tanto a mi mundo ficticio como para el que esté interesado.
Estos personajes se encuentran –supuestamente– en nuestro universo. Avanzando hacia el año nueve mil aproximadamente, los humanos comenzaron a investigar alguna forma de hacer que el resto de animales tuviesen una inteligencia y físico semejantes al de los humanos. Posteriormente, lo lograrían, y serían llamados "neóminos" –lo que para nosotros son básicamente los "furries"–. Estos neóminos serían esclavizados y utilizados para realizar todos los trabajos forzosos y agotadores. Pero, un momento dado, el Imperio Humano –la nación única formada únicamente por los humanos, que dominaba toda la Tierra y algunos planetas del sistema solar–, comenzó a desestabilizarse por las constantes rebeliones neóminas, llevadas a cabo por varios consejeros del Consejo Imperial y el apoyo de algunas colonias neóminas en Venus y Plutón.
Pasaron los años y la guerra no cesó, hasta que finalmente los humanos lograron reprimir a los neóminos, marginándolos cada vez más de la sociedad y utilizándolos con mayor dureza e impasividad. En ese contexto, transcurrió una pequeña historia en la que se vieron envueltos varios neóminos y una humana (un libro que escribí hace tiempo y la verdad, tiene muchos errores, pero fue el primer libro que escribí y os lo dejo por si lo queréis leer https://www.wattpad.com/story/175563804-pluvia ). De forma resumida, en esa historia los humanos intentan crear un nuevo “ser” que realizase la misma función que los neóminos, pero que no tuviese consciencia y, por tanto, capacidad de rebelarse. Pero hubo un fallo en la investigación, y eso causó que, entre unas cosas y otras, la Vía Láctea estuviese a punto de desaparecer.
La especie gobernadora de la galaxia –de la que los humanos no tenían ni idea de su existencia– para castigar a los humanos por lo que causaron, tomó la medida de eliminar la raza y destruir su sistema planetario, cosa que hicieron con bastante facilidad, pero que no pudo ser perfecta, y algunos humanos y neóminos lograron refugiarse además de aliarse y volver a hacer habitable su planeta natal, la Tierra.
Pasaron millones de años, y la especie humana y neómina lograron progresar hasta tener un nivel, calidad de vida y tecnología similares a los del presente, aunque eran unos avances, instrumentos, tecnología y ciudades bastante más toscos y cochambrosos de lo que se esperaba, pero al menos funcionaban debidamente bien.
Teniendo en cuenta que la actividad interna de la Tierra cesó cuando los gobernantes de la galaxia intentaron destruirla, los continentes se quedaron tal y como están en la actualidad. Y en uno de esos, en África, se encontraba Ciudad Muro. Una ciudad costera del Mediterráneo, capital de varios distritos que abarcaban una gran superficie del norte de África y donde residían nuestros queridos personajes, Aruberu, Tokoshi y hasta hace poco, Tisiccu.
Era una ciudad con edificios horteras, descuidados y muy altos. Casi todos cubiertos de una capa de polvo, arena y olvido que hacía que pareciesen enormes bloques de piedra desértica.
En uno de esos edificios, situados en el centro de la ciudad, vivían en el décimo piso una pareja de neóminos; Aruberu y Tokoshi. No tenían un alquiler muy caro, y estaban conformes y felices con todo lo que tenían. Aruberu nació y creció en un pobre pueblo de la Península Ibérica, y posteriormente se mudó a Ciudad de Rosas (la actual Roma) donde cursaría sus estudios universitarios de Bellas Artes en la universidad más prestigiosa del mundo. Una vez finalizada, al poco tiempo encontró trabajo como artista decorativo en Ciudad Muro –hacía enormes pinturas que ocupaban las paredes enteras de los edificios. Pinturas de las que estaba muy disconforme, ya que le ordenaban plasmar una imagen en específico, y solían ser patrones y arte abstracto bastante horteras y dañinos para la vista–. Después, se dedicó por su propia cuenta a pintar, vender y exponer cuadros, convirtiéndose uno de los mayores –pero no el mayor– artistas de Ciudad Muro.
Por otro lado, Tokoshi, nacido en la capital del distrito Brasilia Lítica –situado en Sudamérica– tuvo una juventud bastante difícil, de la que nunca vio a sus verdaderos padres y fue marginado por ser un neómino poco usual en ese territorio –jabalí–, eso provocó que dejase sus estudios muy prematuramente, además actuar en algunas bandas de saqueadores con tal de ajustar cuentas con algunas personas o robar riquezas para venderlas.
Sin embargo, tras una larga etapa reflexionando sobre la situación de su vida, concluyó que lo mejor era empezar de cero y llevar una mejor vida. Decidió, para ello, mudarse a la otra parte del mundo, en Ciudad Muro. Allí se dedicó a mejorar su condición física y se entregó plenamente al deporte. Desde que llegó allí hasta la actualidad, estuvo trabajando como dependiente de una modesta tienda de dulces, bollería y artículos precocinados –aunque a pesar de que le gustaba el deporte, más le gustaba comer, robando de vez en cuando algo de la tienda–.
Allí conoció a Aruberu. Se sorprendió por la cantidad de cosas que compraba y la frecuencia con la que lo hacía. Pero lo que más le encantó fue la timidez y torpeza con la que hablaba y actuaba, además de la afición común que le tenían a la comida. Cada vez que Aruberu pasaba por el mostrador, las conversaciones con Tokoshi se volvían más largas. Comenzaron a verse en otros sitios que no fuesen la tienda, y todo fue yendo a más hasta que actualmente han terminado siendo pareja y viviendo en un mismo piso.
=== DIÁLOGO ENTRE ARUBERU Y TISICCU (Lenguaje vulgar, grosero y sexual) ===
Este diálogo tratará de introducir a Tisiccu en el lore de mis OCs y explicar su historia.
En una tarde de un indeterminado día y año, se encontraba Aruberu en su apartamento, pintando algo en su tableta gráfica mientras escuchaba su programa de radio favorito además de comer sus también favoritas bolsas de patatas chips.
Estaba algo frustrado. Quizá porque había algo en el dibujo que no le gustaba. O porque se había comido una patata quemada. Quién sabe por qué, pero en ese preciso momento alguien había llamado al timbre.
Se levantó, pensando que lo más posible es que fuera Tokoshi, aunque sin descartar otras posibilidades, y fue a abrir la puerta.
La abrió de forma rápida y concisa. Se encontró un neómino, más concretamente, un neómino mapache del que le llamó la atención su bastante notable sobrepeso y falta de higiene, además de un olor bastante… ¿desagradable? Aruberu más bien lo consideraba como un olor “fuerte e intenso”. Puede que hasta incluso familiar. Aun así, ninguna de esas cosas evitó que fuese el primero en tomar la palabra.
–Hola. ¿Necesita algo?
El mapache estaba algo nervioso. –H-hola… eres ¿Aruberu? ¿Aruberu Aruberez?
–Sí, soy yo.
–¿No te acuerdas de mí?
Aruberu se quedó unos largos segundos mirando fijamente aquel misterioso mapache.
–Creo que… no.
–Tisiccu Lapelli. ¿Te suena?
–¿Cómo? ¿Qué? ¿Eres tú? –Parecía ser que Aruberu había recordado todo sobre “Tisiccu” –. ¿Mi mejor amigo de la universidad? ¿El tío que… me desvirgó?
–Sí, el mismo.
–Pero no estás algo… ¿distinto?
–¿A qué te refieres con distinto? ¿Te refieres a “gordo”? –Aruberu le mostró una tímida y forzada sonrisa afirmando lo que Tisiccu sospechaba. –Ya, ya lo sé. Sé que he cambiado mucho.
–Pero, creo que es demasiado. ¡Si antes tenías abdominales! ¿Pero se puede saber que te ha pasado!
–Bueno, salí de la carrera, no encontré trabajo, y ahogué mis penas en comida. Al final creo que me acostumbré, y hoy en día ya estoy bastante más estable, aunque sigo sin parar de comer.
–Bueno, me alegro por eso, aunque yo que tú iría a ver a un nutricionista para dejar de considerar la comida como vía de desahogo… o a un psicólogo… o lo que sea que resuelva estas cosas.
Tisiccu no pudo evitar en subir el tono. –¿Cómo? ¿Me lo dices tú? ¡La madre que te parió! Pero si tú encima estabas gordo cuando llegaste a la universidad ¡Y mírate ahora! ¡Pero si te cuelga la barriga más que a mí!
–¡Oye! Solo te lo decía si a ti no te gustaba estar así… a mi sinceramente me ponen muchísimo los tíos que están como tú –se sonrojó un poco al decir aquello– o musculosos como mi novio. Aunque mira, mejor dejemos nuestras obesidades a un lado y entremos al apartamento.
–Mejor será.
Aruberu cerró la puerta mientras Tisiccu fue a sentarse al sofá. –¿Quieres que te prepare algo?
–Solo quiero agua.
Aruberu fue al frigorífico a por una botella de agua para echarla en un vaso. Mientras, Tisiccu lo miraba a lo lejos y estaba algo impresionado por el tamaño de sus… posaderas. –Madre de Dios –pensaba– No recordaba esas cosas tan grandes. ¿Pero cuánto le han crecido? –Mientras, comenzó a notar algo duro entre sus piernas, tratando de disimularlo cruzándolas.
Aruberu le dejó su correspondiente vaso.
–Bueno y ¿ahora qué haces aquí en Ciudad Muro?
–Pues, precisamente por trabajo, pintando muros. Dan bastante dinero y me dan para bastante tiempo.
–¡Ah! A mí también me lo dieron. Fue la razón de por qué vine aquí. ¡Menudo coñazo! Que sepas que no vas a pintar lo que tú quieras, van a ser cosas feas de cojones que te van a dar los jefes.
–¿Qué? ¿En serio?
–¡Ja, sí!
Mientras, pasaron la tarde conversando. Era importante destacar que ambos se tenían muchas ganas de follarse, pero naturalmente no iban a empezar así de primeras, aunque supieron bien cómo conseguirlo.
–Y bueno, –dijo Tisiccu– eso es todo lo que me pasó allí. Y creo que me voy a tener que ir porque tengo que buscar un hotel en el que poder pasar estas primeras noches, que me he llevado un presupuesto bastante justo.
A Aruberu se le ocurrió una brillante idea, de la que sus intenciones eran meramente perversas. –¡Oye, no! ¡quédate aquí! Tenemos un sofá cama, y a mi novio te aseguro que no le importará. –aunque parecía que la única intención era ayudar a su amigo, aunque Tisiccu ya sabía por dónde iban los tiros.
–¿Ah sí? Pues muchas gracias, entonces voy ahora abajo a por la maleta y subo todas mis cosas.
–¡Genial! Aunque, quizás tengas que hacer algunas cosillas extra si deseas quedarte aquí…
–¿A qué cosillas extra te refieres? –Tisiccu estaba a punto de empalmarse nuevamente.
–Bueno, tú me entiendes.
Se lanzaron una mirada seductora y algo absurda, de la que no hacía falta más saber a qué se refería, aunque quizá había un pequeño inconveniente.
–Oye, pero y… ¿tu novio? ¿no le molestará?
–¡Ah! Da igual. Tenemos acordado que podemos follar con quien queramos, siempre y cuando no comencemos a formar un vínculo emocional mayor que el que tenemos él y yo.
–Espera… con esas cosillas extra te referías a… ¿follar? Yo pensaba que era limpiar u ordenar las cosas.
–¡Ja! A parte de eso, no te hagas el tonto. –dijo Aruberu mientras le lanzaba una mirada pícara.
–Cómo me conoces. Y ¿cuándo haremos ese trabajillo extra?
Tisiccu y Aruberu se intercambiaron unas miradas fijas y directas. Hubo silencio. Mucho silencio. Entre aquel silencio y miradas se podía deducir la respuesta. Bueno, y también se podía deducir por la erección que tenían ambos entre sus piernas.
(próximamente una ilustración de lo que ocurrió después…)
Category Story / Fat Furs
Species Raccoon
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en cuanto a los neóminos, veo lógico que te impresione; fue una historia que inventé en mi cabeza hace años y estuve dándole muchísimas vueltas por lo que cada vez iba teniendo más complejidad xD. Y sobre tu perturbación, también la veo lógica además de que no estés acostumbrado a ese tipo de cosas, aunque es bueno no tener tabúes y normalizar las cosas del tema "follar", ya que forman parte de la vida misma como cualquier otra cosa :P
FA+

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