La escena es buena, pero la calidad del dipositivo capturador es horrible. Alguien tiene que llevar una cámara de fotos, que no móvil con lente cutre, a las quedadas así grandes como ésta.
Entonces la culpa es de la malvada japonesa, que nos sacó una foto con nocturnidad, alevosía y grasaza de Ramen en sus deditos pequeños, blancos y suaves.
Ir a Oishi y no ponerse cerca de la cinta para pillar sushi con lo rico que les sale es delito... y lo dice alguien que le dan arcadas comiendo sushi en restaurantes "asiáticos"-chinos, pero el de Oishi... rico-rico. Claro siempre y cuando fuera el que hay cerca de callao.
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