Colín es un vendedor ambulante, el viaja de ciudad en ciudad atravesando cada pueblo y cada villa para poder vender su mercancía.
En un día como cualquier otro Colín es advertido “hay un forajido que está atacando a los viajeros, no recorras esos caminos” Colín no es ajeno a estos comentarios y ya ha tratado con bandidos antes así que decidió avanzar.
El camino era normal, no divisaba nada fuera de lugar, pero aun así se sentía extraño, vigilante, como si supiera que algo le iba a pasar.
BUM
Un árbol se calló, Colín se puso en guardia y corrió en la dirección opuesta “serian ellos” pensó y siguió corriendo justo en ese momento escuchó otro ruido, un sollozo, esto lo freno en seco “es una trampa, están fingiendo esos ruidos para intentar atraerme” reflexiono “pero… y si tienen a un niño” la posibilidad de abandonar a un niño indefenso con unos forajidos era peor que el ser atrapado por los mismos y aunque tal vez no pudiera hacer nada al menos verlos le seria de ayuda para poner la denuncia.
Sigilosamente regresos por encima de sus pasos y la llegar al lugar del ruido quedó en shock.
“es un Nalare…” se dijo a sí mismo, la criatura estaba tumbado boca abajo en el suelo, haciendo pucheros e intentando aguantar las lágrimas su rodilla parecía raspada y el árbol estaba derribado a unos cuantos metros.
Colín se acercó tranquilamente, la Narale no tardó en darle cuenta de su presencia, gruyendo y enseñando los dientes a Colín, algo que si bien podrías pensar que era amenazador debido a la edad de la criatura era más bien tierno.
Colín tomo su mochila y la coloco en el suelo sacando de ella dos cosas, la primera era una galleta, que le mostro a la niña la cual dejo de gruñir para mostrar curiosidad y entonces Colín le dio un mordisco a la galleta extendiendo el restante a la criatura quien abrió la boca en respuesta.
Durante un breve segundo pareció gustarle “normal es cuatro veces mi tamaño pera ella debió ser nada” pensó Colín mientras se dirigía a la rodilla del Narale.
La segunda cosa que saco fue una medicina un líquido que curaba las heridas al llegar a la colosal rodilla, empezó a verter la medicina en ella, la criatura en ningún momento quito si vista de su pequeño compañero pero cuando sintió que su rodilla ya no le dolía se dio vuelta algo que hizo saltar a Colín.
La criatura tocaba su rodilla, sorprendida de que ya no le dolerá mientras tanto colín la observaba fijándose en cosas que antes no les había prestado atención.
Primero tenía un pelaje de un color extraño, Colín no había visto a otros Narale con ese color de pelo “podría ser por su edad” pensó, pero él creía recordar haber visto Narales jóvenes antes y de un color normal.
Segundo tenía una etiqueta en la oreja, al mirar mejor pudo reconocerla, esas etiquetas se usaban para el tráfico de esclavos “Dios” susurro horrorizado, forzó un poco la vista para ver mejor y leyó “edad 4 años, nombre Asha”
Al escuchar su nombre la criatura reaccionó volteando a ver a Colín cosa que hizo que este se preocupara, preocupación que solo aumento cuando Asha se puso de pie en toda su altura ocultando a Colín en su sombra.
Desde su nueva perspectiva Colín se encontraba bastante intimidado, era una niña, sí, pero mucho más grande que él, que probablemente este asustada y que seguramente halla pasado por un infierno para llegar hasta aquí.
Colín se preguntó cómo si acaso llegó hasta aquí, la hubiera abandonado y seguido su camino, poniendo una vista fija en la bestia temblando de miedo empezó a trazar un plan para huir y justo entonces la expresión de la Narale se entristeció.
Asha se dio cuenta del miedo que provocaba en Colín así que retrocedió un paso y se arrodilló para después acostarse en el suelo de esa forma su cara estaría frente a Colín.
Aunque no lo admitiera, el gesto de Asha tranquilizó al mercader "está tratando de ser amable" pensó sorprendido, siguió observando a Asha, su caballo estaba desalineado y se encontraba un poco sucia, la pregunta que se formulaba en la cabeza de Colín era obvia y él ya sabía la respuesta, pero tenía que confirmarla, así que pregunto.
“hola Asha, soy Colín ¿estás perdida?” la niña miro al suelo con tristeza "no puedes hablar cierto" suspiro, colin se acercó y puso su mano en su mejilla “quieres venir conmigo, una vez lleguemos a la ciudad veremos que hacer contigo” Asha sonrió y asintió “buena niña” pensó Colín mientras la narale se levantaba lentamente esta vez sin asustar a Colín.
“bien vámonos” declaro el mercader, poniendo rumbo a la aldea en donde fue advertido, sin saber que este acontecimiento le cambiaria la vida para siempre.
En un día como cualquier otro Colín es advertido “hay un forajido que está atacando a los viajeros, no recorras esos caminos” Colín no es ajeno a estos comentarios y ya ha tratado con bandidos antes así que decidió avanzar.
El camino era normal, no divisaba nada fuera de lugar, pero aun así se sentía extraño, vigilante, como si supiera que algo le iba a pasar.
BUM
Un árbol se calló, Colín se puso en guardia y corrió en la dirección opuesta “serian ellos” pensó y siguió corriendo justo en ese momento escuchó otro ruido, un sollozo, esto lo freno en seco “es una trampa, están fingiendo esos ruidos para intentar atraerme” reflexiono “pero… y si tienen a un niño” la posibilidad de abandonar a un niño indefenso con unos forajidos era peor que el ser atrapado por los mismos y aunque tal vez no pudiera hacer nada al menos verlos le seria de ayuda para poner la denuncia.
Sigilosamente regresos por encima de sus pasos y la llegar al lugar del ruido quedó en shock.
“es un Nalare…” se dijo a sí mismo, la criatura estaba tumbado boca abajo en el suelo, haciendo pucheros e intentando aguantar las lágrimas su rodilla parecía raspada y el árbol estaba derribado a unos cuantos metros.
Colín se acercó tranquilamente, la Narale no tardó en darle cuenta de su presencia, gruyendo y enseñando los dientes a Colín, algo que si bien podrías pensar que era amenazador debido a la edad de la criatura era más bien tierno.
Colín tomo su mochila y la coloco en el suelo sacando de ella dos cosas, la primera era una galleta, que le mostro a la niña la cual dejo de gruñir para mostrar curiosidad y entonces Colín le dio un mordisco a la galleta extendiendo el restante a la criatura quien abrió la boca en respuesta.
Durante un breve segundo pareció gustarle “normal es cuatro veces mi tamaño pera ella debió ser nada” pensó Colín mientras se dirigía a la rodilla del Narale.
La segunda cosa que saco fue una medicina un líquido que curaba las heridas al llegar a la colosal rodilla, empezó a verter la medicina en ella, la criatura en ningún momento quito si vista de su pequeño compañero pero cuando sintió que su rodilla ya no le dolía se dio vuelta algo que hizo saltar a Colín.
La criatura tocaba su rodilla, sorprendida de que ya no le dolerá mientras tanto colín la observaba fijándose en cosas que antes no les había prestado atención.
Primero tenía un pelaje de un color extraño, Colín no había visto a otros Narale con ese color de pelo “podría ser por su edad” pensó, pero él creía recordar haber visto Narales jóvenes antes y de un color normal.
Segundo tenía una etiqueta en la oreja, al mirar mejor pudo reconocerla, esas etiquetas se usaban para el tráfico de esclavos “Dios” susurro horrorizado, forzó un poco la vista para ver mejor y leyó “edad 4 años, nombre Asha”
Al escuchar su nombre la criatura reaccionó volteando a ver a Colín cosa que hizo que este se preocupara, preocupación que solo aumento cuando Asha se puso de pie en toda su altura ocultando a Colín en su sombra.
Desde su nueva perspectiva Colín se encontraba bastante intimidado, era una niña, sí, pero mucho más grande que él, que probablemente este asustada y que seguramente halla pasado por un infierno para llegar hasta aquí.
Colín se preguntó cómo si acaso llegó hasta aquí, la hubiera abandonado y seguido su camino, poniendo una vista fija en la bestia temblando de miedo empezó a trazar un plan para huir y justo entonces la expresión de la Narale se entristeció.
Asha se dio cuenta del miedo que provocaba en Colín así que retrocedió un paso y se arrodilló para después acostarse en el suelo de esa forma su cara estaría frente a Colín.
Aunque no lo admitiera, el gesto de Asha tranquilizó al mercader "está tratando de ser amable" pensó sorprendido, siguió observando a Asha, su caballo estaba desalineado y se encontraba un poco sucia, la pregunta que se formulaba en la cabeza de Colín era obvia y él ya sabía la respuesta, pero tenía que confirmarla, así que pregunto.
“hola Asha, soy Colín ¿estás perdida?” la niña miro al suelo con tristeza "no puedes hablar cierto" suspiro, colin se acercó y puso su mano en su mejilla “quieres venir conmigo, una vez lleguemos a la ciudad veremos que hacer contigo” Asha sonrió y asintió “buena niña” pensó Colín mientras la narale se levantaba lentamente esta vez sin asustar a Colín.
“bien vámonos” declaro el mercader, poniendo rumbo a la aldea en donde fue advertido, sin saber que este acontecimiento le cambiaria la vida para siempre.
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