Sueño (Dream)
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sethtriggs
CU concept created by
Goldfur
Aunque el manto frío de la noche cubría la bahía Topacio, en su habitación de hotel Esteban sudaba, más por la intranquilidad del sueño que por el calor.
Tras la mala experiencia en el coliseo con los Renzar, había tratado de dormir siguiendo los consejos de Vroeg. Sin embargo, se movía inquieto de un lado a otro y de vez en cuando gemía como un cachorro asustado. Cuando despertó a la mañana siguiente, sintió que no había descansado lo suficiente.
«Qué sueño más extraño», pensó mientras aún retozaba en la cama. Se levantó, se duchó como todos los días y, esta vez, en lugar de desayunar en su cuarto, decidió hacerlo en el restaurante del hotel.
La mañana estaba fría. El pan de carne y verduras sabía exquisito. No había muchos pasajeros en el lugar. Esteban pensó que el clima era ideal para hacer ejercicio al aire libre. Tras terminar, se puso de pie y salió a la calle. Respiró profundo el aire fresco y caminó hacia la playa. Como un ritual diario, se acomodó los auriculares con su música favorita y comenzó a trotar suavemente sobre la arena lamida por el mar.
La brisa acariciaba dulcemente su rostro mientras se sumergía en las melodías de antaño de su reproductor portátil. Mientras avanzaba distraído, recordó el extraño sueño de la noche anterior donde charlaba en esa misma playa con un pequeño niño renzar. Aunque no recordaba los detalles, supuso que se debió a su encuentro con los Renzar en el torneo y sobre todo, al susto que Brend le dio.
No había mucha gente en el lugar a esa hora, solo algunas familias de chakats, morphs y skunktaurs disfrutando de la playa. Había planeado repasar ingeniería en su PADD, pero el paisaje era demasiado bello para concentrarse en ecuaciones. De pronto, sin razón aparente, sintió ganas de hablar con Vroeg. Se había acostumbrado a la compañía del viejo zorrillo, pero era muy temprano para encontrarlo en ese lugar. Al pasar frente a su montículo no vio a nadie. Quiso usar su PADD para llamarlo, pero recordó que Vroeg no utilizaba tecnología.
Mientras trotaba distraído, Esteban miró la pantalla de su PADD y, sin darse cuenta de dónde pisaba, pateó por accidente el hocico de un pequeño cachorro chakat que jugaba enterrado en la arena. El pequeño lanzó un chillido de dolor antes de echarse a llorar. Esteban se asustó y se agachó para comprobar su estado.
– ¡Lo siento mucho, pequeño! ¡Perdóname! No te vi –dijo preocupado mientras intentaba consolar al cachorro acariciando su pelaje. Pero el nervioso chakat le propinó un mordisco en el dedo para luego salir huyendo.
– ¡Ay! ¡Demonios! –aulló Esteban al sentir que el pequeño casi le arranca el dedo.
En ese momento, alertados por el grito, dos grandes chakats adultos corrieron rápidamente hacia él. Uno tomó al cachorro en brazos, mientras el otro encaró furioso a Esteban.
-¡Oye! ¿Qué le hiciste a mi hijo?
-Lo siento mucho. Me distraje mientras trotaba y lo pateé sin querer. Por favor, acepte mis disculpas –respondió Esteban.
-Shi tiene el labio partido y sangra –confirmó el otro chakat tras examinar al pequeño.
-Grrr… ¿qué tal si hago lo mismo contigo? –rugió el padre cada vez más enfurecido. Esteban comenzó a temblar de miedo.
-Fue un accidente, se lo juro. ¡Créame, lo siento mucho! –insistió con voz entrecortada.
Pero el chakat se abalanzó sobre él, poniendo ambas patas delanteras sobre su pecho y dejándolo inmovilizado contra la arena. Esteban intentó en vano mover esas pesadas extremidades, pero su rival era tres veces su peso en puro músculo.
-¡Suélteme! ¡Suélteme! –suplicaba sin aliento.
Cuando Esteban pensó que el chakat le arrancaría la cara de un zarpazo, su atacante sufrió un visible escalofrío y se vio forzado por una fuerza invisible a liberarlo, retirando sus patas de su pecho. Esteban, aún tendido en la arena, observó un par de patas grises con largas garras ubicándose a los lados de su cabeza.
-El chico dijo que fue un accidente y ya se disculpó. ¿Acaso eso no es suficiente para ti? –se escuchó una voz grave de pronto. El chakat, sorprendido, vio a un viejo zorrillo obligándolo a retroceder.
– ¿Quién eres? –preguntó desconcertado.
-Soy alguien que trata de mantenerte fuera de problemas. Toma a tu cría y vete en paz, por favor –insistió. El chakat intentó confrontarlo, pero la mirada fija del zorrillo le hizo desistir. De esta forma, ambos adultos se alejaron de allí con el pequeño en brazos, que ya no sangraba ni lloraba.
Esteban respiró aliviado al reconocer a su salvador.
– ¡Vroeg! ¡Eres tú! –exclamó mientras el skunktaur lo ayudaba a ponerse de pie.
– ¿Qué haces ahí, Esteban? ¡Vamos, arriba!
-Gracias, Vroeg. Ese chakat se enfureció porque pateé a su cría por accidente. Me disculpé, pero no me hizo caso –contó el muchacho aún nervioso.
-Je, je… tuviste suerte de que hoy llegué temprano –respondió el zorrillo.
«Supongo que sí. «
«Hmmm. Dime ¿Estás bien?»
«Sí, solo me duele el mordisco del cachorro», respondió Esteban apretándose la mano..
«Déjame ver eso». Vroeg examinó el dedo lastimado y lo lamió empapándolo con su saliva. Luego, sacó una cinta adhesiva de su riñonera y selló la herida.
«Quedó perfecto. Mi saliva evitará infecciones. Cuando regreses al hotel, remoja el dedo en agua de jemel, una planta curativa de la región. La encontrarás en el jardín del edificio. Alivia el dolor y favorece la cicatrización».
«Gracias Vroeg. La verdad, no esperaba que vinieras tan temprano. Tenía muchas ganas de verte hoy», confesó Esteban.
«Hablas en serio?” Preguntó el zorrillo poniendo cara de sorpresa.
«Sí… todavía me siento solo en este enorme planeta. No conozco a nadie más que a ti y a esa pareja renzar. Pero ellos aún me asustan un poco.»
«Por eso vine más temprano. Sentí tu ansiedad. Y yo también te extrañé. Estaba aburrido de oír a esos viejos zorrillos del hogar de ancianos. Eres como el aire fresco que renueva mis energías», respondió Vroeg.
Esteban sonrió sorprendido por la confesión.
Caminaron juntos por la solitaria playa bajo la suave brisa matinal. A veces las olas mojaban sus pies con sus vaivenes. Poco a poco, la presencia de Vroeg fue calmando la ansiedad del humano.
«Fui un tonto. Siento haber lastimado a ese cachorrito», dijo Esteban de pronto.
«Oye muchacho. ¿Aún sufres y te castigas por eso? ¡Ya pasó! ¡Se acabó! Aprende la lección y mira hacia adelante». respondió sabiamente Vroeg.
«Pero no puedo evitarlo…» Añadió el muchacho un poco atribulado.
«Hijo, en el mundo muchas personas viven prisioneras de su pasado. Permiten que eso los defina, y están ciegos ante las posibilidades de cambio que la vida les ofrece. Porque te diré, la vida no es estática. La vida es cambio y movimiento. La vida es una oportunidad.»
«Vroeg, no es agradable sentir que sin querer has lastimado a alguien». Insistió Esteban.
«Pero, aun así, es parte del pasado. Si te hace sentir mejor, entonces compensa el daño causado. Pero lo importante es no quedarse estancado en el dolor y la culpa. Compensa y crece. Haz la pausa necesaria. Pero luego sigue adelante.» Concluyó el viejo zorrillo.
Ambos continuaron caminando juntos por la playa. Esteban se sentía a gusto con Vroeg, hoy más que otras veces. Espontáneamente, el chico tomó del brazo a la mofeta, quien meneaba alegremente la cola al andar. Tras llegar al montículo, ambos se sentaron. Esta vez, Vroeg trajo consigo unas barras energéticas que compartió con Esteban.
“Anoche tuve un sueño muy extraño. Estaba en una playa como ésta y apareció a mi lado un pequeño niño renzar”. Declaró el muchacho mirando hacia el mar.
Por Sethtriggs
“Oh… ¿Y qué más pasó en el sueño?” Preguntó el zorrillo curioso
“Hablamos, aunque no recuerdo bien de qué.”
“Hmmm… Tal vez yo pueda ayudarte con mi talento telepático.” Dijo Vroeg.
“En serio puedes hacer eso?”
“Por supuesto. Solo mira el color de la pata en mi pecho.” Respondió Vroeg.
“Si, ya lo sé. Eres de la casa pata roja”
“Entonces acércate y apóyate en mí. No tengas miedo. Haré que tu mente subconsciente recuerde ese sueño, antes de que tu cerebro lo olvide.” Dijo la mofeta invitando a Esteban a apoyarse sobre él. El muchacho, desconfiado por naturaleza, extrañamente sentía confianza en el viejo zorrillo. Tras apoyarse y acomodarse junto a él, Vroeg puso sus manos en las sienes del muchacho haciendo que este se relajara.
“Ahora cierra los ojos y piensa en ese sueño. Relájate y respira como te enseñé” Le dijo con voz suave, mientras usaba su talento para explorar la mente de Esteban. Tras un par de minutos, el humano se sumergió en otra realidad, donde él se encontraba sentado, en la misma playa junto a aquel pequeño niño Renzar.
“Hola” Dijo éste en un idioma que Esteban nunca había escuchado, pero que entendía claramente.
“No tengas miedo de nosotros. Tus amigos Renzar sufren. Ayúdalos a sobrellevar el dolor.” Volvió a hablar el pequeño, quien, a ojos de Esteban, se parecía mucho a Regthar.
“Quién eres?” Preguntó el humano. Pero el Renzar, continuó sin responder. “Primero somos hijos, y luego somos padres, si así lo decidimos. Nadie nos enseña sobre eso. Hay que aprender sobre la marcha. Ellos aún están aprendiendo. Ayúdalos. Ahora son tuyos. Ellos cuidarán de ti.”
“Que quieres decir?” Inquirió Esteban. Pero el pequeño Renzar se puso de pie, y se alejó lentamente de él.
“Espera, quien eres?” Inquirió nuevamente sin obtener respuesta. Al volver en sí, con los ojos aún húmedos y la respiración agitada, le preguntó alterado a Vroeg:
“¿Dónde se fue? ¿Tú lo viste? ¿Sabes quién es ese pequeño?”. Pero el viejo zorrillo respondió que no tenía idea de quién podía tratarse.
“Tranquilo muchacho. Respira con calma “Agregó Vroeg,
Permanecieron en silencio varios minutos, mientras Esteban procesaba la vivencia y Vroeg contemplaba con curiosidad su reacción.
“Creo que, ha sido demasiado por hoy. Descansa muchacho,” Dijo de pronto la mofeta rompiendo el silencio. Esteban, sin embargo, aún conmocionado por esa intrigante escena onírica, inquirió.
«Vroeg, ¿por qué existe el dolor?»
El zorrillo, acariciándole el cabello, respondió con voz tranquila
«Porque si el dolor no existiera, ¿cómo podrías evolucionar? Para la gran mayoría de los seres vivos, el crecimiento y la evolución solo son posibles a través del dolor. Pero en este camino no estás solo. El universo siempre te brinda su ayuda cuando estás atento para recibirla: una frase que lees por casualidad, el consejo de un amigo, el ejemplo de otra persona, el gesto amable de un desconocido… Incluso las cosas sencillas que digo podrían servir a tu propósito de crecer»
Tras respirar profundamente, Esteban inquirió.
«Vroeg. ¿Te importa si te uso como almohada? Me gustaría pasar esta noche contigo en el hotel. Ya no quiero estar solo. Cuando llega la noche, me pongo triste.
«Y por qué no nos quedamos aquí, en la playa. Me gusta tener el universo encima de mi cabeza cuando duermo», respondió Vroeg con una sonrisa.
«¿En serio? ¿Y está permitido pasar la noche en la playa?» preguntó el chico.
«¿Y por qué lo van a prohibir? Este es Chakona. Además, siempre me usas como almohada Je, je»
«Está bien. Me gusta la idea. Tu piel es tan suave y hueles muy bien a pesar de que tus ancestros eran zorrillos. Gracias Vroeg.», añadió Esteban.
El día avanzó hasta que Chakastra se sumergió tras el lejano horizonte, marcando el final de su recorrido. Una vez más, sus rayos estallaron en chispas luminosas, decorando la superficie del océano con belleza. La armonía mental de Vroeg ayudó a Esteban a aquietar su espíritu. Después de la puesta de Chakastra, y con la ciudad sumida en la oscuridad que comenzaba a extenderse, ambos buscaron un refugio más cómodo que el montículo de arena para pasar la noche. Vroeg señaló una roca rodeada de arena, que ofrecía protección contra el viento. Tras compartir un bocadillo que Esteban había comprado, el zorrillo y el humano se acomodaron uno al lado del otro. Las horas pasaron entre conversaciones amenas hasta que, finalmente, el sueño se apoderó del muchacho. Con gentileza, Vroeg se recostó en la arena para que Esteban pudiera apoyar su cabeza sobre él, al mismo tiempo que lo cubría con su gruesa y peluda cola de zorrillo.
«Vroeg, ¿con qué te cubrirás? Quizás debería ir al hotel y traer algunas mantas «
«No te preocupes hijo. Mi pelaje me protege muy bien del frío, a diferencia de ti que no tienes pelo ja ja ja» Comentó la mofeta.
«Está bien», dijo el humano antes de apoyar su cabeza en el cuerpo de Vroeg y cubrirse con su cola. El zorrillo lo abrazó con sus patas delanteras y ambos se quedaron quietos, en silencio, contemplando las brillantes estrellas en el cielo. De repente, Esteban recordó algunos pasajes de su infancia en Terra, reviviendo el dolor de una vida familiar marcada por la violencia y el abandono.
«Vroeg, gracias por estar conmigo», suspiró antes de quedarse dormido. El zorrillo reflexionó por un momento mientras seguía acariciándolo.
«Pobre muchacho. Cuánto daño hay en tu alma. Y cuánto más tendrás que sufrir. Pero veo claramente lo fuerte que eres. Estoy seguro de que evolucionarás, pequeño, aunque me temo que no estaré aquí para verlo», dijo mientras el calor de una lágrima rodaba por su mejilla.
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GoldfurAunque el manto frío de la noche cubría la bahía Topacio, en su habitación de hotel Esteban sudaba, más por la intranquilidad del sueño que por el calor.
Tras la mala experiencia en el coliseo con los Renzar, había tratado de dormir siguiendo los consejos de Vroeg. Sin embargo, se movía inquieto de un lado a otro y de vez en cuando gemía como un cachorro asustado. Cuando despertó a la mañana siguiente, sintió que no había descansado lo suficiente.
«Qué sueño más extraño», pensó mientras aún retozaba en la cama. Se levantó, se duchó como todos los días y, esta vez, en lugar de desayunar en su cuarto, decidió hacerlo en el restaurante del hotel.
La mañana estaba fría. El pan de carne y verduras sabía exquisito. No había muchos pasajeros en el lugar. Esteban pensó que el clima era ideal para hacer ejercicio al aire libre. Tras terminar, se puso de pie y salió a la calle. Respiró profundo el aire fresco y caminó hacia la playa. Como un ritual diario, se acomodó los auriculares con su música favorita y comenzó a trotar suavemente sobre la arena lamida por el mar.
La brisa acariciaba dulcemente su rostro mientras se sumergía en las melodías de antaño de su reproductor portátil. Mientras avanzaba distraído, recordó el extraño sueño de la noche anterior donde charlaba en esa misma playa con un pequeño niño renzar. Aunque no recordaba los detalles, supuso que se debió a su encuentro con los Renzar en el torneo y sobre todo, al susto que Brend le dio.
No había mucha gente en el lugar a esa hora, solo algunas familias de chakats, morphs y skunktaurs disfrutando de la playa. Había planeado repasar ingeniería en su PADD, pero el paisaje era demasiado bello para concentrarse en ecuaciones. De pronto, sin razón aparente, sintió ganas de hablar con Vroeg. Se había acostumbrado a la compañía del viejo zorrillo, pero era muy temprano para encontrarlo en ese lugar. Al pasar frente a su montículo no vio a nadie. Quiso usar su PADD para llamarlo, pero recordó que Vroeg no utilizaba tecnología.
Mientras trotaba distraído, Esteban miró la pantalla de su PADD y, sin darse cuenta de dónde pisaba, pateó por accidente el hocico de un pequeño cachorro chakat que jugaba enterrado en la arena. El pequeño lanzó un chillido de dolor antes de echarse a llorar. Esteban se asustó y se agachó para comprobar su estado.
– ¡Lo siento mucho, pequeño! ¡Perdóname! No te vi –dijo preocupado mientras intentaba consolar al cachorro acariciando su pelaje. Pero el nervioso chakat le propinó un mordisco en el dedo para luego salir huyendo.
– ¡Ay! ¡Demonios! –aulló Esteban al sentir que el pequeño casi le arranca el dedo.
En ese momento, alertados por el grito, dos grandes chakats adultos corrieron rápidamente hacia él. Uno tomó al cachorro en brazos, mientras el otro encaró furioso a Esteban.
-¡Oye! ¿Qué le hiciste a mi hijo?
-Lo siento mucho. Me distraje mientras trotaba y lo pateé sin querer. Por favor, acepte mis disculpas –respondió Esteban.
-Shi tiene el labio partido y sangra –confirmó el otro chakat tras examinar al pequeño.
-Grrr… ¿qué tal si hago lo mismo contigo? –rugió el padre cada vez más enfurecido. Esteban comenzó a temblar de miedo.
-Fue un accidente, se lo juro. ¡Créame, lo siento mucho! –insistió con voz entrecortada.
Pero el chakat se abalanzó sobre él, poniendo ambas patas delanteras sobre su pecho y dejándolo inmovilizado contra la arena. Esteban intentó en vano mover esas pesadas extremidades, pero su rival era tres veces su peso en puro músculo.
-¡Suélteme! ¡Suélteme! –suplicaba sin aliento.
Cuando Esteban pensó que el chakat le arrancaría la cara de un zarpazo, su atacante sufrió un visible escalofrío y se vio forzado por una fuerza invisible a liberarlo, retirando sus patas de su pecho. Esteban, aún tendido en la arena, observó un par de patas grises con largas garras ubicándose a los lados de su cabeza.
-El chico dijo que fue un accidente y ya se disculpó. ¿Acaso eso no es suficiente para ti? –se escuchó una voz grave de pronto. El chakat, sorprendido, vio a un viejo zorrillo obligándolo a retroceder.
– ¿Quién eres? –preguntó desconcertado.
-Soy alguien que trata de mantenerte fuera de problemas. Toma a tu cría y vete en paz, por favor –insistió. El chakat intentó confrontarlo, pero la mirada fija del zorrillo le hizo desistir. De esta forma, ambos adultos se alejaron de allí con el pequeño en brazos, que ya no sangraba ni lloraba.
Esteban respiró aliviado al reconocer a su salvador.
– ¡Vroeg! ¡Eres tú! –exclamó mientras el skunktaur lo ayudaba a ponerse de pie.
– ¿Qué haces ahí, Esteban? ¡Vamos, arriba!
-Gracias, Vroeg. Ese chakat se enfureció porque pateé a su cría por accidente. Me disculpé, pero no me hizo caso –contó el muchacho aún nervioso.
-Je, je… tuviste suerte de que hoy llegué temprano –respondió el zorrillo.
«Supongo que sí. «
«Hmmm. Dime ¿Estás bien?»
«Sí, solo me duele el mordisco del cachorro», respondió Esteban apretándose la mano..
«Déjame ver eso». Vroeg examinó el dedo lastimado y lo lamió empapándolo con su saliva. Luego, sacó una cinta adhesiva de su riñonera y selló la herida.
«Quedó perfecto. Mi saliva evitará infecciones. Cuando regreses al hotel, remoja el dedo en agua de jemel, una planta curativa de la región. La encontrarás en el jardín del edificio. Alivia el dolor y favorece la cicatrización».
«Gracias Vroeg. La verdad, no esperaba que vinieras tan temprano. Tenía muchas ganas de verte hoy», confesó Esteban.
«Hablas en serio?” Preguntó el zorrillo poniendo cara de sorpresa.
«Sí… todavía me siento solo en este enorme planeta. No conozco a nadie más que a ti y a esa pareja renzar. Pero ellos aún me asustan un poco.»
«Por eso vine más temprano. Sentí tu ansiedad. Y yo también te extrañé. Estaba aburrido de oír a esos viejos zorrillos del hogar de ancianos. Eres como el aire fresco que renueva mis energías», respondió Vroeg.
Esteban sonrió sorprendido por la confesión.
Caminaron juntos por la solitaria playa bajo la suave brisa matinal. A veces las olas mojaban sus pies con sus vaivenes. Poco a poco, la presencia de Vroeg fue calmando la ansiedad del humano.
«Fui un tonto. Siento haber lastimado a ese cachorrito», dijo Esteban de pronto.
«Oye muchacho. ¿Aún sufres y te castigas por eso? ¡Ya pasó! ¡Se acabó! Aprende la lección y mira hacia adelante». respondió sabiamente Vroeg.
«Pero no puedo evitarlo…» Añadió el muchacho un poco atribulado.
«Hijo, en el mundo muchas personas viven prisioneras de su pasado. Permiten que eso los defina, y están ciegos ante las posibilidades de cambio que la vida les ofrece. Porque te diré, la vida no es estática. La vida es cambio y movimiento. La vida es una oportunidad.»
«Vroeg, no es agradable sentir que sin querer has lastimado a alguien». Insistió Esteban.
«Pero, aun así, es parte del pasado. Si te hace sentir mejor, entonces compensa el daño causado. Pero lo importante es no quedarse estancado en el dolor y la culpa. Compensa y crece. Haz la pausa necesaria. Pero luego sigue adelante.» Concluyó el viejo zorrillo.
Ambos continuaron caminando juntos por la playa. Esteban se sentía a gusto con Vroeg, hoy más que otras veces. Espontáneamente, el chico tomó del brazo a la mofeta, quien meneaba alegremente la cola al andar. Tras llegar al montículo, ambos se sentaron. Esta vez, Vroeg trajo consigo unas barras energéticas que compartió con Esteban.
“Anoche tuve un sueño muy extraño. Estaba en una playa como ésta y apareció a mi lado un pequeño niño renzar”. Declaró el muchacho mirando hacia el mar.
Por Sethtriggs
“Oh… ¿Y qué más pasó en el sueño?” Preguntó el zorrillo curioso
“Hablamos, aunque no recuerdo bien de qué.”
“Hmmm… Tal vez yo pueda ayudarte con mi talento telepático.” Dijo Vroeg.
“En serio puedes hacer eso?”
“Por supuesto. Solo mira el color de la pata en mi pecho.” Respondió Vroeg.
“Si, ya lo sé. Eres de la casa pata roja”
“Entonces acércate y apóyate en mí. No tengas miedo. Haré que tu mente subconsciente recuerde ese sueño, antes de que tu cerebro lo olvide.” Dijo la mofeta invitando a Esteban a apoyarse sobre él. El muchacho, desconfiado por naturaleza, extrañamente sentía confianza en el viejo zorrillo. Tras apoyarse y acomodarse junto a él, Vroeg puso sus manos en las sienes del muchacho haciendo que este se relajara.
“Ahora cierra los ojos y piensa en ese sueño. Relájate y respira como te enseñé” Le dijo con voz suave, mientras usaba su talento para explorar la mente de Esteban. Tras un par de minutos, el humano se sumergió en otra realidad, donde él se encontraba sentado, en la misma playa junto a aquel pequeño niño Renzar.
“Hola” Dijo éste en un idioma que Esteban nunca había escuchado, pero que entendía claramente.
“No tengas miedo de nosotros. Tus amigos Renzar sufren. Ayúdalos a sobrellevar el dolor.” Volvió a hablar el pequeño, quien, a ojos de Esteban, se parecía mucho a Regthar.
“Quién eres?” Preguntó el humano. Pero el Renzar, continuó sin responder. “Primero somos hijos, y luego somos padres, si así lo decidimos. Nadie nos enseña sobre eso. Hay que aprender sobre la marcha. Ellos aún están aprendiendo. Ayúdalos. Ahora son tuyos. Ellos cuidarán de ti.”
“Que quieres decir?” Inquirió Esteban. Pero el pequeño Renzar se puso de pie, y se alejó lentamente de él.
“Espera, quien eres?” Inquirió nuevamente sin obtener respuesta. Al volver en sí, con los ojos aún húmedos y la respiración agitada, le preguntó alterado a Vroeg:
“¿Dónde se fue? ¿Tú lo viste? ¿Sabes quién es ese pequeño?”. Pero el viejo zorrillo respondió que no tenía idea de quién podía tratarse.
“Tranquilo muchacho. Respira con calma “Agregó Vroeg,
Permanecieron en silencio varios minutos, mientras Esteban procesaba la vivencia y Vroeg contemplaba con curiosidad su reacción.
“Creo que, ha sido demasiado por hoy. Descansa muchacho,” Dijo de pronto la mofeta rompiendo el silencio. Esteban, sin embargo, aún conmocionado por esa intrigante escena onírica, inquirió.
«Vroeg, ¿por qué existe el dolor?»
El zorrillo, acariciándole el cabello, respondió con voz tranquila
«Porque si el dolor no existiera, ¿cómo podrías evolucionar? Para la gran mayoría de los seres vivos, el crecimiento y la evolución solo son posibles a través del dolor. Pero en este camino no estás solo. El universo siempre te brinda su ayuda cuando estás atento para recibirla: una frase que lees por casualidad, el consejo de un amigo, el ejemplo de otra persona, el gesto amable de un desconocido… Incluso las cosas sencillas que digo podrían servir a tu propósito de crecer»
Tras respirar profundamente, Esteban inquirió.
«Vroeg. ¿Te importa si te uso como almohada? Me gustaría pasar esta noche contigo en el hotel. Ya no quiero estar solo. Cuando llega la noche, me pongo triste.
«Y por qué no nos quedamos aquí, en la playa. Me gusta tener el universo encima de mi cabeza cuando duermo», respondió Vroeg con una sonrisa.
«¿En serio? ¿Y está permitido pasar la noche en la playa?» preguntó el chico.
«¿Y por qué lo van a prohibir? Este es Chakona. Además, siempre me usas como almohada Je, je»
«Está bien. Me gusta la idea. Tu piel es tan suave y hueles muy bien a pesar de que tus ancestros eran zorrillos. Gracias Vroeg.», añadió Esteban.
El día avanzó hasta que Chakastra se sumergió tras el lejano horizonte, marcando el final de su recorrido. Una vez más, sus rayos estallaron en chispas luminosas, decorando la superficie del océano con belleza. La armonía mental de Vroeg ayudó a Esteban a aquietar su espíritu. Después de la puesta de Chakastra, y con la ciudad sumida en la oscuridad que comenzaba a extenderse, ambos buscaron un refugio más cómodo que el montículo de arena para pasar la noche. Vroeg señaló una roca rodeada de arena, que ofrecía protección contra el viento. Tras compartir un bocadillo que Esteban había comprado, el zorrillo y el humano se acomodaron uno al lado del otro. Las horas pasaron entre conversaciones amenas hasta que, finalmente, el sueño se apoderó del muchacho. Con gentileza, Vroeg se recostó en la arena para que Esteban pudiera apoyar su cabeza sobre él, al mismo tiempo que lo cubría con su gruesa y peluda cola de zorrillo.
«Vroeg, ¿con qué te cubrirás? Quizás debería ir al hotel y traer algunas mantas «
«No te preocupes hijo. Mi pelaje me protege muy bien del frío, a diferencia de ti que no tienes pelo ja ja ja» Comentó la mofeta.
«Está bien», dijo el humano antes de apoyar su cabeza en el cuerpo de Vroeg y cubrirse con su cola. El zorrillo lo abrazó con sus patas delanteras y ambos se quedaron quietos, en silencio, contemplando las brillantes estrellas en el cielo. De repente, Esteban recordó algunos pasajes de su infancia en Terra, reviviendo el dolor de una vida familiar marcada por la violencia y el abandono.
«Vroeg, gracias por estar conmigo», suspiró antes de quedarse dormido. El zorrillo reflexionó por un momento mientras seguía acariciándolo.
«Pobre muchacho. Cuánto daño hay en tu alma. Y cuánto más tendrás que sufrir. Pero veo claramente lo fuerte que eres. Estoy seguro de que evolucionarás, pequeño, aunque me temo que no estaré aquí para verlo», dijo mientras el calor de una lágrima rodaba por su mejilla.
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Yes, he is a Renzar bear cub. If you read the story you could guess who he is.
And Esteban could have offered that service, but the chakat father was too upset. And instead of demanding compensation for the damage caused, shi let himself be carried away by anger and attacked Esteban. That's why Vroeg intervened.
I understand that this aggressive attitude is not common in chakats. But Esteban has such bad luck that he just had to face a chakat who woke up in a bad mood that day heh.
And Esteban could have offered that service, but the chakat father was too upset. And instead of demanding compensation for the damage caused, shi let himself be carried away by anger and attacked Esteban. That's why Vroeg intervened.
I understand that this aggressive attitude is not common in chakats. But Esteban has such bad luck that he just had to face a chakat who woke up in a bad mood that day heh.
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