Parece que fue ayer cuando tomé la decisión de no volver a verte nunca más. Pero no fue ayer, fue hace más de un año. Fue una amistad complicada. Con momentos bonitos y momentos horribles. Pero eras mi mejor amigo. Y yo era tu mejor amigo. O al menos, quiero creer que yo también era tu mejor amigo.
Me fui muy abruptamente y nunca te di una explicación de por qué lo hice. Y tu forma de ser es tan impredecible, que simplemente no me imagino cómo te sentiste cuando un día de repente decidí desaparecer de tu vida. Te veo tan capaz de haber sufrido mucho por ello, como de que no te hubiese importado lo más mínimo.
Sencillamente, no aguantaba más allí. Y por eso me fui, y decidí empezar de cero y eliminar toda relación con cualquier cosa que tuviese algo que ver con aquel lugar que solo me traía recuerdos de un angustioso pasado. Sé que uno tiende a encariñarse del sitio donde ha crecido y se ha criado durante la mayor parte de su vida, pero para mí no había nada de lo que estar agradecido en aquel lugar donde me crié.
No fue nada personal. Nunca dejé de hablarte porque te comenzara a odiar. No fue difícil deshacerme de todos esos recuerdos, excepto de ti. Tú eras diferente. Fuiste la única persona que me demostró todo lo que me quería, pero también todo lo poco que le importaba. Fuiste complicado, y esa complicadez hizo que te quedases más incrustado en mi memoria que cualquier otra persona.
Éramos mejores amigos, pero desafortunadamente me enamoré de ti. Sé que muchas veces actuaba y me comportaba como si fuéramos novios, pero no lo éramos y nunca lo fuimos. Y eso solo me hizo daño. No eras mi novio. Pero a pesar de todas las cosas, eras mi mejor amigo. Eras muy especial para mí y compartimos muchas cosas juntos. Pero la felicidad que me dabas no compensaba todo el dolor que me causabas.
Yo te quería. Y yo sabía que me querías, pero no sabías cómo demostrármelo. Y lo sé, porque todavía sigo teniendo grabadas en mi memoria esas mismas palabras que me dijiste aquella vez que volví a hablarte tras enfadarnos.
Todavía tengo recuerdos de ti. Recuerdos que nunca voy a querer ni poder borrar. Como todos los besos y abrazos que me dabas y que me dejabas darte. Las veces que nos sentábamos juntos en clase y tratábamos de provocarnos y molestarnos porque nos aburríamos. Cuando iba a tu casa o cuando ibas a la mía. Cuando estábamos tumbados y te confesé que te quería pero que sabía que nunca íbamos a ser nada, hasta que me puse a llorar y me abrazaste porque no sabías qué más hacer con tal de que no me sintiera así. Y hay muchos más recuerdos. Muchos de ellos también fueron muy malos. Pero solo quiero quedarme con todo lo bueno de ti.
Y en este dibujo, represento uno de esos recuerdos. Con la fursona que diseñé para ti, a la que decidiste llamarla “Ziro”. Es de cuando nos íbamos a aquel banco en los recreos y a veces cogía una de las flores de los cerezos para dártela. Aunque lo hacía bromeando, siempre estuve esperando el día en el que no la tirases al suelo y te la guardaras en el bolsillo.
Gracias por tu amistad, que fue algo agridulce. Y espero que te guste el dibujo, a pesar de que nunca lo vayas a ver.
Me fui muy abruptamente y nunca te di una explicación de por qué lo hice. Y tu forma de ser es tan impredecible, que simplemente no me imagino cómo te sentiste cuando un día de repente decidí desaparecer de tu vida. Te veo tan capaz de haber sufrido mucho por ello, como de que no te hubiese importado lo más mínimo.
Sencillamente, no aguantaba más allí. Y por eso me fui, y decidí empezar de cero y eliminar toda relación con cualquier cosa que tuviese algo que ver con aquel lugar que solo me traía recuerdos de un angustioso pasado. Sé que uno tiende a encariñarse del sitio donde ha crecido y se ha criado durante la mayor parte de su vida, pero para mí no había nada de lo que estar agradecido en aquel lugar donde me crié.
No fue nada personal. Nunca dejé de hablarte porque te comenzara a odiar. No fue difícil deshacerme de todos esos recuerdos, excepto de ti. Tú eras diferente. Fuiste la única persona que me demostró todo lo que me quería, pero también todo lo poco que le importaba. Fuiste complicado, y esa complicadez hizo que te quedases más incrustado en mi memoria que cualquier otra persona.
Éramos mejores amigos, pero desafortunadamente me enamoré de ti. Sé que muchas veces actuaba y me comportaba como si fuéramos novios, pero no lo éramos y nunca lo fuimos. Y eso solo me hizo daño. No eras mi novio. Pero a pesar de todas las cosas, eras mi mejor amigo. Eras muy especial para mí y compartimos muchas cosas juntos. Pero la felicidad que me dabas no compensaba todo el dolor que me causabas.
Yo te quería. Y yo sabía que me querías, pero no sabías cómo demostrármelo. Y lo sé, porque todavía sigo teniendo grabadas en mi memoria esas mismas palabras que me dijiste aquella vez que volví a hablarte tras enfadarnos.
Todavía tengo recuerdos de ti. Recuerdos que nunca voy a querer ni poder borrar. Como todos los besos y abrazos que me dabas y que me dejabas darte. Las veces que nos sentábamos juntos en clase y tratábamos de provocarnos y molestarnos porque nos aburríamos. Cuando iba a tu casa o cuando ibas a la mía. Cuando estábamos tumbados y te confesé que te quería pero que sabía que nunca íbamos a ser nada, hasta que me puse a llorar y me abrazaste porque no sabías qué más hacer con tal de que no me sintiera así. Y hay muchos más recuerdos. Muchos de ellos también fueron muy malos. Pero solo quiero quedarme con todo lo bueno de ti.
Y en este dibujo, represento uno de esos recuerdos. Con la fursona que diseñé para ti, a la que decidiste llamarla “Ziro”. Es de cuando nos íbamos a aquel banco en los recreos y a veces cogía una de las flores de los cerezos para dártela. Aunque lo hacía bromeando, siempre estuve esperando el día en el que no la tirases al suelo y te la guardaras en el bolsillo.
Gracias por tu amistad, que fue algo agridulce. Y espero que te guste el dibujo, a pesar de que nunca lo vayas a ver.
Category Artwork (Digital) / All
Species Unspecified / Any
Size 1200 x 1280px
File Size 272.4 kB
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