Fue en una tarde de otoño, mi madre me había pedido empacar los libros para la mudanza.
Estábamos por mudarnos de Seattle, pero empacar todas las cosas importantes de esa inmensa casa -qué, aquí entre nos, era más como una mansión increíblemente difícil de limpiar- había sido un infierno. Estuvimos tres días en ello y ni siquiera habíamos empacado la mitad de las cosas. ¿Por qué nos llevábamos tanto, de todos modos? En ese momento no lo entendía. Igual, si lo pienso ahora, solo estabamos ella y yo empacando todas las cosas valiosas, que era demasiadas ¿Cómo es que nunca entraron a robar?
No es que mi familia sea rica ni mucho menos, pero algunos de los objetos que mi madre poseía eran tan antiguos y bien preservados que si los vendiera, haríamos una fortuna.
El tema de la mudanza surgió de forma repentina, ni siquiera hubo preparación previa, solo un día mi madre llegó a casa con una sonrisa nerviosa, tomó mis manos y declaró que nos mudaríamos al otro lado del mundo, Londres, porque le ofrecieron un trabajo muy bien pagado allá.
La verdad estaba bastante acostumbrada. Desde que tengo memoria, mi madre siempre me ha llevado de arriba a abajo por todo el país, por lo que nunca fui muy apegada a los lugares en los que estuve.
Pero esa tarde, mi vida no volvió a ser la misma.
Fue por culpa de un libro que encontré en la biblioteca, con unos símbolos extraños en la portada. Pero fue su cobertura de cuerpo y oro lo que llamó mi atención. El título estaba escrito en algún lenguaje que jamás había visto y, al tener una madre con un doctorado en lenguas antiguas, tenía un conocimiento ligero sobre estas.
Entonces, de la nada, las letras del libro brillaron en un tono dorado y todas las letras del título se acomodaron hasta que pude leer "magia lunar"
En ese momento pensé que estaba demasiado cansada, porque aunque me gustara mucho lo paranormal, esas cosas no pasaban en la vida real. La fantasía es fantasía a fin de cuentas.
Cuando abrí el libro, las letras de la primera página empezaron a cambiar de la misma forma en la que cambió el título y mi corazón se aceleró. Toda mi piel se erizó y sentí una extraña energía a mi alrededor, poniéndome nerviosa y, no voy a mentir, muy emocionada.
Seguí mirando las páginas para comprobar si pasaba lo mismo, y cuando sucedió, las emociones que recorrían mi cuerpo aumentaron y puedo jurar que en ese momento, tenía una sonrisa estúpida en la cara.
Creo que todos, en algún momento, deseamos que algo extraordinario pasara en nuestras vidas. En mi vida, lo más extraordinario era que había recorrido casi todo el país, pero al tener una madre que amaba los libros, ese amor me fue heredado y con ello, el amor por lo sobrenatural.
Pero, no voy a negar que en el fondo, sabía que esas cosas no pasaban en realidad, por mucho que mi corazón lo anhelara.
... Pero estaba pasando.
Parecían ser hechizos, de hecho, algunos tenían ilustraciones detalladas de como se deben realizar, incluso describían el tono de voz adecuado en el que hacerlo. Algunas ilustraciones eran lindas, pero otras hacían que mi cuerpo sintiera escalofrío y por un segundo me pregunté si estaba metiéndome en donde no debía.
Un capítulo del libro llamó mi atención por as ilustraciones de lobos que habían en ella. El título del capítulo era “alma gemela”, y mostraba la imagen de un lobo negro de ojos profundos. La ilustración me causó muchas sensaciones extrañas y por un segundo, sentí que el lobo me devolvía la mirada.
Había leído muchas novelas sobre las almas gemelas y los licántropos, que son capaces de reproducirse solo con la persona a la que su alma estaba ligada, pero debido a su larga vida, encontrar a su alma gemela antes de morir era algo muy difícil. Si bien las historias de varias autoras eran diferentes, todas se centraban en ese punto y, de alguna forma, era un poco romántico y a la vez cruel.
Decidí quitar la imagen del lobo de mi vista cuando sentí que me ahogaba, así que pasé a la siguiente página.
El título no se tradujo como los demás, pero parecía latín “Sanctus aquam”. No tenía idea de que quería decir, pero conocía la palabra “aquam”, era algo muy obvio.
Se me ocurrió la maravillosa idea de repetirla en voz alta —Santucs Aqueam. — esperando que algo pasara.
Miré a mi alrededor y luego me reí de mi misma.
Solo podía imaginar todos los libros y series que he visto en mi vida, donde algo extraordinario y magico le pasaba al personaje protagonista, pero aunque el libro en si estuviera haciendo cosas maravillosas frente a mis ojos, no quería decir que yo tuviera mana, o chakra, o ki, como quieras llamarlo.
Negué con la cabeza y suspiré, dispuesta a poner de lado el libro y seguir empacando, pero entonces algo pasó.
Del libro brotó una luz cálida y dorada, estaba tan sorprendida que solo pude mira como hilos dorados salían de entre las páginas. Sentí mi frente terriblemente caliente y escuché un *CRACK* de algún sitio.
Una especie de círculo mágico se formó encima del libro y un líquido transparente empezó a formarse. Era una burbuja de agua.
La emoción me llenó y puedo jurar que la mirada se me iluminó, era magia real. Muchas teorias locas empezaron a pasar por mi cabeza pero no tuve el tiempo suficiente para analizar cualquiera de ellas.
El encanto se rompió cuando la burbuja de agua se volvió una corriente que salía del mismo círculo, como una cascada de agua inagotable. Grite sorprendida y el agua, que cada vez salía con más presión, me arrastró con fuerza hasta una pared. Me golpeé la espalda y gemí, mirando con horror como la habitación se inundaba. Intenté moverme entre la corriente de agua, guiándome por la luz que emitía el libro y el círculo encima de este, pero no pude llegar al él cuando algo me golpeó una pierna y la habitación ya estaba llena de agua.
Intenté nadar con todas mis fuerzas hacía el libro, pero la corriente que salía de este era demasiado fuerte y mis músculos dolían. Una de las sillas de la habitación se encontró con la fuerte de agua y fue directa a mi, que no pude esquivarla, haciéndome soltar un grito de dolor y todo el oxigeno que me quedaba se escapó.
Empecé a perder la conciencia al ya no poder respirar, entonces el agua empezó a bajar hasta que la habitación volvió a su estado original, como si nada hubiese pasado.
Mareada y jadeando en el suelo, vi la silueta de mi madre entrar por la puerta con una cara preocupada y horrorizada. Corrió hasta mí, gritando mi nombre, pero perdí la conciencia cuando vi sus bonitos zapatos de tacón negro en frente de mí."
Ophelia (C) Mizu-Kumi
Estábamos por mudarnos de Seattle, pero empacar todas las cosas importantes de esa inmensa casa -qué, aquí entre nos, era más como una mansión increíblemente difícil de limpiar- había sido un infierno. Estuvimos tres días en ello y ni siquiera habíamos empacado la mitad de las cosas. ¿Por qué nos llevábamos tanto, de todos modos? En ese momento no lo entendía. Igual, si lo pienso ahora, solo estabamos ella y yo empacando todas las cosas valiosas, que era demasiadas ¿Cómo es que nunca entraron a robar?
No es que mi familia sea rica ni mucho menos, pero algunos de los objetos que mi madre poseía eran tan antiguos y bien preservados que si los vendiera, haríamos una fortuna.
El tema de la mudanza surgió de forma repentina, ni siquiera hubo preparación previa, solo un día mi madre llegó a casa con una sonrisa nerviosa, tomó mis manos y declaró que nos mudaríamos al otro lado del mundo, Londres, porque le ofrecieron un trabajo muy bien pagado allá.
La verdad estaba bastante acostumbrada. Desde que tengo memoria, mi madre siempre me ha llevado de arriba a abajo por todo el país, por lo que nunca fui muy apegada a los lugares en los que estuve.
Pero esa tarde, mi vida no volvió a ser la misma.
Fue por culpa de un libro que encontré en la biblioteca, con unos símbolos extraños en la portada. Pero fue su cobertura de cuerpo y oro lo que llamó mi atención. El título estaba escrito en algún lenguaje que jamás había visto y, al tener una madre con un doctorado en lenguas antiguas, tenía un conocimiento ligero sobre estas.
Entonces, de la nada, las letras del libro brillaron en un tono dorado y todas las letras del título se acomodaron hasta que pude leer "magia lunar"
En ese momento pensé que estaba demasiado cansada, porque aunque me gustara mucho lo paranormal, esas cosas no pasaban en la vida real. La fantasía es fantasía a fin de cuentas.
Cuando abrí el libro, las letras de la primera página empezaron a cambiar de la misma forma en la que cambió el título y mi corazón se aceleró. Toda mi piel se erizó y sentí una extraña energía a mi alrededor, poniéndome nerviosa y, no voy a mentir, muy emocionada.
Seguí mirando las páginas para comprobar si pasaba lo mismo, y cuando sucedió, las emociones que recorrían mi cuerpo aumentaron y puedo jurar que en ese momento, tenía una sonrisa estúpida en la cara.
Creo que todos, en algún momento, deseamos que algo extraordinario pasara en nuestras vidas. En mi vida, lo más extraordinario era que había recorrido casi todo el país, pero al tener una madre que amaba los libros, ese amor me fue heredado y con ello, el amor por lo sobrenatural.
Pero, no voy a negar que en el fondo, sabía que esas cosas no pasaban en realidad, por mucho que mi corazón lo anhelara.
... Pero estaba pasando.
Parecían ser hechizos, de hecho, algunos tenían ilustraciones detalladas de como se deben realizar, incluso describían el tono de voz adecuado en el que hacerlo. Algunas ilustraciones eran lindas, pero otras hacían que mi cuerpo sintiera escalofrío y por un segundo me pregunté si estaba metiéndome en donde no debía.
Un capítulo del libro llamó mi atención por as ilustraciones de lobos que habían en ella. El título del capítulo era “alma gemela”, y mostraba la imagen de un lobo negro de ojos profundos. La ilustración me causó muchas sensaciones extrañas y por un segundo, sentí que el lobo me devolvía la mirada.
Había leído muchas novelas sobre las almas gemelas y los licántropos, que son capaces de reproducirse solo con la persona a la que su alma estaba ligada, pero debido a su larga vida, encontrar a su alma gemela antes de morir era algo muy difícil. Si bien las historias de varias autoras eran diferentes, todas se centraban en ese punto y, de alguna forma, era un poco romántico y a la vez cruel.
Decidí quitar la imagen del lobo de mi vista cuando sentí que me ahogaba, así que pasé a la siguiente página.
El título no se tradujo como los demás, pero parecía latín “Sanctus aquam”. No tenía idea de que quería decir, pero conocía la palabra “aquam”, era algo muy obvio.
Se me ocurrió la maravillosa idea de repetirla en voz alta —Santucs Aqueam. — esperando que algo pasara.
Miré a mi alrededor y luego me reí de mi misma.
Solo podía imaginar todos los libros y series que he visto en mi vida, donde algo extraordinario y magico le pasaba al personaje protagonista, pero aunque el libro en si estuviera haciendo cosas maravillosas frente a mis ojos, no quería decir que yo tuviera mana, o chakra, o ki, como quieras llamarlo.
Negué con la cabeza y suspiré, dispuesta a poner de lado el libro y seguir empacando, pero entonces algo pasó.
Del libro brotó una luz cálida y dorada, estaba tan sorprendida que solo pude mira como hilos dorados salían de entre las páginas. Sentí mi frente terriblemente caliente y escuché un *CRACK* de algún sitio.
Una especie de círculo mágico se formó encima del libro y un líquido transparente empezó a formarse. Era una burbuja de agua.
La emoción me llenó y puedo jurar que la mirada se me iluminó, era magia real. Muchas teorias locas empezaron a pasar por mi cabeza pero no tuve el tiempo suficiente para analizar cualquiera de ellas.
El encanto se rompió cuando la burbuja de agua se volvió una corriente que salía del mismo círculo, como una cascada de agua inagotable. Grite sorprendida y el agua, que cada vez salía con más presión, me arrastró con fuerza hasta una pared. Me golpeé la espalda y gemí, mirando con horror como la habitación se inundaba. Intenté moverme entre la corriente de agua, guiándome por la luz que emitía el libro y el círculo encima de este, pero no pude llegar al él cuando algo me golpeó una pierna y la habitación ya estaba llena de agua.
Intenté nadar con todas mis fuerzas hacía el libro, pero la corriente que salía de este era demasiado fuerte y mis músculos dolían. Una de las sillas de la habitación se encontró con la fuerte de agua y fue directa a mi, que no pude esquivarla, haciéndome soltar un grito de dolor y todo el oxigeno que me quedaba se escapó.
Empecé a perder la conciencia al ya no poder respirar, entonces el agua empezó a bajar hasta que la habitación volvió a su estado original, como si nada hubiese pasado.
Mareada y jadeando en el suelo, vi la silueta de mi madre entrar por la puerta con una cara preocupada y horrorizada. Corrió hasta mí, gritando mi nombre, pero perdí la conciencia cuando vi sus bonitos zapatos de tacón negro en frente de mí."
Ophelia (C) Mizu-Kumi
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