Knight-Lord Experiment: Mis amigos del bosque parte 2
Concepto 6/7 de KLE. Espero os guste
Knight-Lord Experiment: Mis amigos del Bosque parte 2
Autor: Manuel RM Reyes
Extracto cortesía de Cosasdechicas.com de la sección “Anécdotas”
Hola soy yo de nuevo, Juliette McMorrison, la verdad no pensé que mi anécdota se volvería top topic en una semana, he de decir gracias por el apoyo que me han otorgado, pero he de repetir nuevamente: debemos de prevenirnos de los Ojos del Diablo. Hace poco me estuvieron comentando varias de ustedes que han detectado que efectivamente hay un fuerte número de niños desaparecidos o que ubican a estos seres con otro nombre “Amantes de la Oscuridad”, la verdad no sé cómo podríamos detenerlos si muy poca gente alrededor del mundo los ha visto y las autoridades hacen caso omiso a las denuncias, creo que parte del problema radica en que si usamos las palabras animal antropomorfo, ojos brillosos, o algunas mención de su vestimenta friki, inmediatamente omiten el caso. En Francia por ejemplo escuché que tomaron un caso así pero no encontraron nada por falta de evidencia, pero alertaron que no sólo son los niños quiénes desaparecen.
En fin, esta vez traigo tres datos que puede que ayuden, pero… son muchas cosas que quiero contar, no sé cómo. Bueno, quizá empiece con una pregunta de Angelina163 “¿De qué sitio español sacaste el avistamiento de esos seres?” omití la página porque no era necesaria ponerla y me encantaría ponerles un pantallazo en este blog, pero el diario online de dónde lo saqué tiene copyright y me impide sacar lo que avisté, así que mejor les hago una paráfrasis:
Cito de un campesino de Castilla: “…estábamos cenando cuando empezamos escuchar al bebé, fui hacia su recámara sólo para encontrarme cómo una especie de hombre, con el aspecto de un chivo, como el mismo Diablo, sostenía al pequeño Miguelito como si fuera suyo, volteó hacia mí y contemplé cómo las iris de sus ojos brillaban en un color rojo que me recordaron a los de la calavera de mi camioneta, muy inquietantes, sonreía… me dijo en un tono burlón “Despídete del abuelito, Miguelito, algún día volverás a verlo” y luego salió por la ventana, lo perseguí pidiendo ayuda, que se llevaban a Miguelito, tomamos lo que pudimos aún escuchábamos su llanto cuando de repente dejamos de oírlo, se lo habían llevado muy lejos, se lo había llevado alguien que portaba los ojos del mismísimo Diablo…”
¡Ni de los bebés se apiadan esos seres! En cuanto a la pregunta que siempre me hicieron de mi alumna, Mary, si la han encontrado, me temo que no, ya pasaron meses de eso y ni una sola nota. Pero sí busqué respuestas por mi cuenta…
Seguí dando clases como siempre, seguí planeando y calificando a mis niños como siempre, pero estaba el hueco en las boletas de Mary McGregorian, debería calificarla de ausente por el resto de mi vida, pero, bueno, como maestra terminas por tener tanto cariño por los alumnos que se vuelven como unos hijos, que una como maestra daría hasta su propia vida con tal de que ellos sigan, pero Mary desapareció, todos lo sabíamos, de alguna forma era un hueco imborrable en la boleta.
Los prefectos hacían rondines junto con algunos guardias, después de un tiempo me uní a ellos pero como un extra, muchos de ellos tenían el resabio de que no conté la verdad a la policía con tal de que no me interrogaran, y es que al final te das cuenta que las autoridades no se tomarían de verdad la existencia de esos seres hombres-animales, y al igual que un niño que solicita a la policía que encuentren su gato extraviado, a mí me tildarían de loca, me quitarían la oportunidad de seguir enseñando y obtendría una reputación muy cuestionada en todas partes que vaya, si es que de hecho lo están haciendo, salgo a comprar algo y casi tengo que ir encapuchada para que no lancen prejuicios contra mí o digan algo cuchicheando mientras camino, por fortuna no sufro acoso pero hay quienes me llaman la loca del orfanato.
-Se metió alguien
Dijo una vez un guardia en un rondín nocturno; sin hacer ruido, corrí de puntas hasta dónde estaban los dormitorios A, nada, dormitorios B, nada salvo unos niños que sostenían una revista a escondidas que inmediatamente ocultaron cuando entré, dormitorios C, ahí estaba Mom-Paw en la penumbra, sentada sobre una cama acariciaba la cabeza de un niño que estaba llorando, probablemente teniendo pesadillas, aún dormido.
-Suéltalo -dije en voz baja para evitar crear ruido y luego pánico de cuando vieran a la mujer. - Suéltalo
Mom-paw, la cierva del vestido blanco y de ojos verdes, ya no me daba miedo afrontarla después de mi ataque con los libros meses atrás, pero me miraba como si pidiera misericordia, se levantó de la cama apuntó con su cetro a la cabeza del niño, la punta de esta sacó un leve fulgor azul que hizo que el niño dejara de llorar y sonriera. Ella se me quedó mirando unos segundos, repentinamente apuntó su vara contra una ventana con travesaños, se volvieron transparentes a lo que ella saltó como nada en el mundo por ese espacio y echó a correr hasta el bosque en tiempo de corredor olímpico, traté de seguirla, pero choqué con la ventana como si nunca se hubiera desvanecido, hice tanto ruido que me preocupó que la vibración despertase a los niños de ese lugar. Algunos se molestaron otro hicieron un ruido, pero el niño que estaba cerca de mí, Mark, un niño rubio un poco obeso se despertó y me observó alumbrada por la luz de la luna en la ventana.
-Maestra McMorrison, ya estoy viendo cosas
-Oh, Mark, créeme que no has visto nada aún, ahora duérmete
-Bueno, maestra…
Seguí contemplando el panorama y entre el follaje de los árboles encontré el brillo verde de los ojos de Mom-paw, verificando que nadie más aparte de mí la había visto.
- ¡MAESTRA, SU TAREA! -su grito por poco me mata. - no la hice
-Mark, te doy permiso de que la hagas en mi clase mañana, ahora duérmete
-Gracias maestra, buenas noches
-Buenas noches
Se habían vuelto demasiado audaces, ellos cuatro no me dan miedo porque ya los había afrontado, pero el que me preocupaba era Ref, no lo había visto y lo más probable es que sea el más peligroso de todos.
- ¿Libros? -me preguntó un guardia en un rondín
-Son para leer y no quedarme dormida
-Siento que no son lo más apropiado, además, usted va corriendo por los pasillos ¿verdad?
-Un poco, no hago ruido
-Pero si hace demasiado ruido, suena como si llevara cadenas
-Whiskers…
Salí corriendo con mis libros como arma, pero luego oí al guardia seguirme y correr por otro corredor mientras decía algo por radio, el haber corrido de forma imprevista evidenció que no sonaban mis pasos y no llevaba cadenas, que había la presencia de alguien más en la instancia.
Dormitorios A, B y C, nada, pasé por los de profesores, nada, a la cocina… sonaban cadenas, con cautela me fui aproximando, estaba en penumbra, traté de encender la luz, no lo funcionó, puse el libro de álgebra listo para ser lanzado. Se escuchaba como un ratón, me quité una mesa y al rodearla estaba ella, dejó de moverse cuando me vio, pero volvió a lo suyo. Estaba sentada sobre sus piernas, paseando su cola y moviendo sus orejas de alegría gatuna, se comía un croissant, si su intención era pasar desapercibida lo hacía de pena, sus cadenas sonaban y hacía ruidos de “Yummy yummy” cuando se comía dichoso alimento, ni los niños exageran al comerse sus golosinas, pegué el libro contra la mesa esperando respuesta de ella pero lo único que conseguía era que sus ojos que centellaban en un morado hermoso se posaran sobre mí y luego seguía en lo suyo. Intenté entonces pegarle con el libro, ella me siseó como si fuera una gata de verdad, saltó sobre una mesa y escapó por la chimenea.
- ¡Nada! -grité al aire para que me escuchara un guardia.
Ellos estaban jugando al pilla-pilla conmigo, los guardias no los veían porque no los conocían, de conocerlos probablemente darían con ellos, pero aun así serían humillados como yo.
En una ocasión, los guardias pensaron que había pasado el peligro luego de una semana sin actividad, opté por subir las escaleras para reposar un poco, después de todo no era una prefecta oficial y necesitaba un poco de descanso cuando escuché que alguien se estaba bañando, ya casi para terminar, pensé que era el profesor Alfonso pero su olor me resultó extraño, fue como si alguien que llevase tiempo sin ducharse lo hiciera por fin, pero luego me di cuenta que no era eso, pareciendo una pervertida, abrí la puerta lentamente y contemplé cómo Hug-Cub terminaba por ponerse su camisa de red, el baño estaba iluminado, cosa extraña porque suelen apagar todo mientras pasan.
No sé si por la oscuridad no le veía bien, pero me quedé paralizada, no por miedo, pero sí por esa bizarra sensualidad salvaje que tenía. La luz me dejó ver que debajo de su camisa de red, sobre sus pectorales había una serie de tatuajes que recordaban a la mitología celta que lo resaltaban, su enorme cabello largo hacía juego con su belleza pegándose sobre su pecho y espalda, a la luz sus ojos no brillaban, pero tenían un toque hermoso a pesar de ser rojos, parecían rubíes. Su forma de caminar era muy masculina pero no sé, me provocó algo ver esa falda corta que llevaba. Pasó a un lado de mí y me guiñó el ojo. Si olía mal, no lo percibí por lo embobada que estaba, miré detrás de mí para contemplar que de entre su cabello en su espalda se veía su látigo y más tatuajes. Luego echó a correr simulando estar en cuatro patas.
- ¡Vuelve para acá! -grité y traté de perseguirlo-.
Inmediatamente lo perdí, miré por una ventana y alcancé a ver cómo él desaparecía por entre el follaje.
Estaban jugando conmigo, de eso no cabía duda, pero eso también era un punto como para que al menos un par de ellos me pusieran a jugar y quizá otro se dedicaba a llevarse algún niño, debía tener cuidado.
- ¿Qué? -dijo una vez un guardia al encontrar marcas en una puerta. - parece que alguno de los niños le pasó un cuchillo sobre esta puerta señora, parece reciente
No fueron los niños, dije para mí, revisé de nuevo los dormitorios, apenas empecé con el A cuando entré las sombras, postrado sobre la cabecera de una cama, estaban aquellos ojos en blanco, sobre su espalda se veía su espada. Volteó a verme y se me quedó observando.
-No te tengo miedo Giggles, vete de aquí
El ser hizo un salto sobrenatural, cayó enfrente de mí y me apartó tirándome al suelo, los pasillos se sumieron en oscuridad, saqué una linterna que por momentos se iba apagando, fluctuando.
-Qué bueno que jugué este tipo de videojuegos durante mi secundaria -dije para mí, recordando que cuando más joven, solía jugar algunos de terror en mi laptop después de terminar mis tareas. - Si tan sólo hubiera terminado alguno de ellos
A lo lejos escuchaba a los guardias quejarse pensando que se había ido la luz, corrí múltiples veces por entre los dormitorios, cerré ventanas y me puse atenta a mis oídos. Tenía que escuchar hasta el más mínimo sonido de su presencia, a veces lo escuchaba pasar detrás de mí. Pasé a un guardia que se movía aleatoriamente porque alguien le había arrojado algo a los ojos, tenía que echarlo.
-Nuestras lámparas están fallando -alcancé a escuchar. - ¿Qué les pasa?
Redoblé mi atención hasta el techo también luego de que en un punto noté cómo Giggles, con la gracia de una lagartija, pasaba entre los pasillos sujetándose del techo y luego dejándose caer para echar a correr. Llevé así al menos un par de horas cuando conseguí sacarlo por la ventana de mi cuarto al perseguirlo con un libro de álgebra, al parecer le tenía miedo a ese libro, y eso que no ha visto mi libro de cálculo diferencial…
-Maestra -me decía uno de mis alumnos mientas estábamos en clase. - parece que no ha dormido bien
-La verdad es que no, trabajar como guardia adicional es muy cansado
Luego se escuchó un gran estrépito en un salón cercano. Sonaron gritos y cristales.
-Esperen aquí -dejé de apuntar en el pizarrón holográfico y le puse un bloqueo para que nadie borrara lo que llevaba. Abrí la puerta y observé que una maestra regañaba a una muchacha. - disculpe qué sucedió
-Mire profesora McMorrison -me decía la profesora McTaylor. - le pedí a Rose que me trajera material para realizar un trabajo en vitral, pero tiró los trabajos de alumnos de generaciones anteriores que teníamos como recuerdo
Miré al cuarto y encontré cristales de colores desperdigados sobre el suelo, había bases de madera, fragmentos de metal, entre otras cosas.
-No me fijé, lo siento -decía la niña casi al punto de llorar
-por tu imprudencia, años de trabajo y empeño de chicos como tú se van a ir a la basura
-No lo creo profesora McTaylor -intervine. - creo que tengo un proyecto en mente: una lámpara arcoíris
- ¿Perdón? -se quedó extrañada mi compañera, a su lado, Rose, sonreía al imaginarse una lámpara hecha de cristales multicolor. - bueno, no suena mal, pero si le voy a pedir que se apure. Rose, volvamos al salón
Luego me quedé contemplando los cristales, no sabía que hacer realmente, lo dije para que Rose no explotara, luego volví al salón a terminar mi clase. Al finalizarla fui a la clase de artes con una caja con todos los cristales multicolor. Me quedé boquiabierta, realmente no tenía idea de qué era lo que quería, pensé en pegar cada cristal hasta crear una esfera que en su interior tuviese una luz, pero luego la descarté porque nunca fui buena para el arte.
-Maestra -llegó hasta mí Mark. - escuché que quería una lámpara
Trajo hasta mí una especie de mini-kiosko sujetado a una vara de metal que lo hacía colgar como una luminaria.
-Al principio traté de hacer lo mismo, pero me resultó difícil y terminé por irme al repujado, así que se lo regalo
-Pero ¿cuánto te costó?
-No me costó, lo tomé de la planta nuclear abandonada en una ocasión
Le iba a decir algo, pero al después de todo era mejor darle vida que a dejar que se desperdicie, lo acepté y me puse manos a la obra. Aproveché que dentro del kiosko había un cilindro que era ideal para ponerle una luz “stick-led” como el que usan en discotecas o que emplean los mineros para alumbrar zonas con peligro de gases inflamables, del cual tenía una por si acaso. Alrededor podía desperdigar los vidrios hasta que se llenara el recipiente y ¡Magia, ya estaba!
- ¡Qué bonito se ve!
- ¡Wow!
- ¡Realmente sabía lo que estaba haciendo profesora McMorrison!
Me sentí orgullosa de ser portadora de la lámpara arcoíris más funcional y más práctica de todo Reino Unido. Pensé para mí, aprovechando que pasado mañana iba a ser mi día de descanso, iba a ir al bosque con esa lámpara a hurgar en él.
Esa misma noche Giggles volvió a realizar su juego, pero esta vez acompañado de Mom-paw, para mal de males, no llevaba mi lámpara y seguí empleando esa lámpara fluctuante ineficiente contra los Ojos del Diablo, duré tres horas esta vez buscando sacarlos.
Al día siguiente apenas daba la clase, al punto de dejarles de tarea la clase entera de lo cansada que estaba, cuando cayó la noche ya estaba más que dormida. Al día siguiente desperté sobresaltada, no había hecho mi guardia, su presencia se había vuelto más fuerte y yo mientras estaba en mi cama. Me vestí corrí escaleras abajo y verifiqué que todo estuviera en orden, para mi alivio, todos los alumnos estaban completos, si se metieron probablemente no se llevaron a nada o nadie. Fui al comedor en el que todos los maestros y alumnos comían, esta vez me fui a comer con mis alumnos que querían que les diera la clase de ayer mientras comíamos, les expliqué dos o tres cosas hasta que tocaron la chicharra para volver a clases, al menos ya tenían la clase completa.
-Juliette -la profesora Norris se me acercó aprovechando que no tenía clase. - te ves acabada
-Últimamente no he dormido bien
-Dicen los guardias que corres de un lado a otro, como si supieras algo que ellos ignoran
Pensé en qué decirle, no podía decirle lo de los Amantes de la Oscuridad porque no me creería y quién sabe que haga después con esa información.
-Sé que te tiene muy afectada lo de Mary, pero no nos cuentas sobre qué fue lo que pasó, sólo te lo guardas y eso… ¿Qué sucede?
-Digamos… -se me dificultó hablar. - que… en las noches… se meten unos ladrones
- ¿Ladrones?
-Si, ladrones, no sé qué quieren, pero ellos se llevaron a Mary, y ahora están de vuelta para ver que se llevan, creo no son ladrones cualesquiera, son profesionales, creo que están en prácticas o no lo sé. Pero yo he sido la única que ha podido avistarlos y todo por accidente, Mary hablaba con ellos.
Su cara era de incredulidad, se resignó y se levantó de la mesa.
-Si eres la única que los ha visto, ¿Cómo sé que no eres cómplice? Y si no lo eres, te estás sacrificando demasiado, olvidas que nosotras somos maestras no policías. Juliette, cuenta la verdad en la próxima ocasión.
Me quedé contemplando la mesa “No somos policías” pero la función de una maestra es también proteger, alumbrar las tinieblas de la ignorancia para dar oportunidades que el mundo adulto se esmera en cerrar. “Alumbrar”.
Cuando el sol amenazaba con ocultarse en el mediodía, tomé mi bicicleta con cierto sigilo, con mi lámpara oculta debajo de una manta porque olvidé que las stick-led tienen vida de una semana. Llegué al bosque y quité la manta de la lámpara arcoíris y la guardé en mi pantalón, luego seguí pedaleando. Sosteniendo como alabarda mi lámpara. La Noche es más que un estado del tiempo, opuesta al día con el sol y dando una oscuridad iluminada sólo por la luna, la noche es un lugar donde se encuentra lo que durante la estancia del febo no se aprecia, surgen los peligros, el miedo, la vulnerabilidad. Para encontrar lo que se encuentra ahí se tiene que llevarse un arma poderosa: valor.
Me adentré tanto como pude, alcancé a ver unas pequeñas ruinas de lo que fue una casa de muy antaño en el que había marcas de que los niños estuvieron ahí jugando, pero también marcas de cortes, como si alguien estuviera practicando con algo afilado. Escuché ruido, aparqué mi bici en un muro derruido y comencé a caminar, mi corazón latía con fuerza, mi cuerpo estaba erizado para responder a todo, mis oídos estaban atentos a que sólo se escucharan mis pasos, cualquier sonido que hiciese o sólo el búho que se oía, fuera de esos sonidos… tenía que responder.
El frío me obligó a encapucharme con mi sudadera roja, entonces me miré en retrospectiva: mi cuento favorito era caperucita roja, ahora yo soy la caperucita roja, sosteniendo un farol arcoíris en mitad de la oscuridad de un bosque embrujado, buscando al lobo. A los lobos más bien, unos que la abuelita no te había contado o que mi mamá no había oído hablar de ellos. Lobos que se roban los niños con un objetivo indescifrable, lobos/criminales, seres que sabían del cuento y querían ahora conocer a una caperucita adulta para saber si va a realizar algo para impedir que se sigan llevando a los menores.
Pues bien, este farol mágico tenía que revelarlos, buscar respuestas del paradero de Mary, que se largasen. El farol iluminaba todo lo que tenía adelante, atrás y a los lados, los cristales creaban un efecto acuoso, surrealista, como si me hubiera ido a un calabozo de un juego mmorpg.
En eso se me apareció Hug-cub, había saltado un matorral hasta quedar a tres metros de mí, me llamó la atención que sus ojos no brillaban, ambos nos quedamos observando. Luego llegó caminando Mom-paw, le brillaban los ojos, pero luego se fueron apagando conforme se acercaba a la luz de mi fabulosa lámpara. De la nada apareció Giggles, cayendo del cielo, sus ojos en blanco eran en realidad una ilusión óptica, si eran blancos, pero al más puro estilo de un husky, impactaba, pero no tanto.
En eso se empezaron a escuchar sonidos electrónicos, como los de un videojuego arcade, detrás de una roca fue apareciendo cabizbaja, centrada en su celular Whiskers, sus cadenas sonaban como campanillas conforme caminaba, pude notar que tenía un tatuaje en forma de cruz gótica en su brazo. Puse mejor atención y noté que todos estaban tatuados, Hug-cub ya lo mencioné, Giggles tenía tatuada una rosa en el pecho y Mom-paw tenía tatuados los tobillos en forma de cadenas.
Puede que estos seres sean también supersticiosos, o no sé, los tatuajes indican algo más que la personalidad de las personas, identifican rangos, seres amados, ostento de algo, etc. Yo nunca me tatuaría, pero son la moda desde que existe el ser humano.
En eso Giggles hace flotar una piedra con solo verla y se la lanzó al teléfono de Whiskers tirándolo al suelo.
- ¡Oye! -rugió con un tono agudo, en cuanto me vio, recogió su teléfono, apagó el juego y luego se lo llevó al bolsillo de su pantalón para luego quedárseme viendo-.
-Bien -hablé, procurando interponerme. - ¿Qué le hicieron a Mary?
Nadie habló, pero Mom-paw empezó a respirar con resignación, Giggles giró levemente su cabeza para ponerle atención, ella estaba deseosa de contar algo, pero miraba a su compañero y luego a los demás. Whiskers y Hug-cub también la observaban, expectantes, temiendo algo. Mom-paw luego me miró, movió ligeramente los labios, pero Giggles hizo un ligero gruñido. Todo mundo estaba atento a esa mujer.
-Ella está bien -habló con un tono amable-.
Sus compañeros se miraron sorprendidos, pero Giggles se llevó su mano a la espada y ella levantó levemente su cetro. Fue como si estuviésemos presenciando una partida de ajedrez, cualquier movimiento era clave para el siguiente. Luego Giggles respiró con profundidad y luego suspiró con resignación. Él asintió.
- ¿Dónde está? ¿Cómo la encuentro?
-Ella está bien, es lo único que debes saber -me dijo con un tono grave, de “macho”-.
-Amantes de la Oscuridad -dije. - quiero que devuelvan a Mary
- ¡Sabe uno de nuestros nombres! -dijo con un tono juvenil Hug-cub
- ¡Cállate idiota! -gritó Giggles
- ¿Por qué? sólo hice una observación
Giggles gruñó e hizo el ademán de llevarse la mano a su espada.
-Te saco el látigo, te lo saco -amenazó Hug-cub mientras sujetaba su látigo que colgaba de su falda. - ya sabes cómo duele, sólo provócame
- ¡CÁLLENSE! -rugí con tal ímpetu que Giggles se sobresaltó, sus compañeros se sorprendieron y por fin me pusieron atención. - ¡Quiero verla de nuevo, saber que ella está bien, que regrese con sus compañeritos! ¡Ella necesita ayuda de un profesor, de un profesional! Por favor, se los ruego, devuélvanme a la niña.
Se hizo de nuevo un silencio, todos nos observábamos, pero de la nada la cara de Giggles me empezó a dar miedo, no por una acción violenta sino por su reacción: su rostro serio se empezó a arquear, su boca la abrió lentamente y sus ojos se abrieron por completo, el rostro del pánico. Algo parecido fue con los demás sólo que ellos se giraron hacia el bosque, cómo esperando algo peor que ellos.
- ¿Por qué tenía que ser ella? -dijo asustada Whiskers
- ¿Ella? -inquirí preocupada, Giggles levantó su mano señalando que me callase, giró sus ojos hacia un lado y movió con cautela su cabeza, esperando algo que no quería encontrar-.
Parecía que escuchaban con atención, eventualmente lo fui escuchando, una conversación entre un joven y una mujer neoyorkina (o al menos eso me pareció su acento).
-… pero no tiene sentido
-Eventualmente lo vas a entender, Ref
-la última vez que lo hicimos perdimos a Grey Bullet, mi mejor amigo y por poco pierdo de nuevo a Manuel
-Deberías cuidar mejor a tus amigos, además ya lo tengo bien calculado
- ¿Empleando a los niños?
-Si
-Magali, ya sabes que es lo que pienso de los Estadounidenses, no me hagas pensar de la misma manera de los mercadólogos, que si no fuera por esos “vatos” yo no estaría aquí.
-Cierto, pero fue la Orden la primera que te halló ¿no?
-Un momento, me estás cambiando el tema
-El mundo no gira en torno a ti, Ref, gira en torno a mí, si algo pido es una orden, no importa el costo, yo sólo elijo lo mejor…
Mientras escuchaba la conversación, recordé el quinto Ojo del Diablo: Ref, un joven de aspecto de coyote, con las investiduras de un pistolero de estilo película western, él se había llevado a Mary.
-…Mis ingresos han sido favorables en estos últimos años, gracias a mí hemos adquirido los materiales y recursos suficientes para…
Surgieron detrás de unos arbustos, me ignoraron por completo hasta que se acercaron lo suficiente como para verlos mejor. En efecto el dichoso Ref vestía como un vaquero, un guardapolvo verde enorme como una capa, unas cananas que contenían lo que a mi parecer eran granadas de electrones y de otra clase y su sombrero redondo de estilo texano. Él tenía una enorme trenza, ignoro cuál fue la última vez que le cortaron el cabello. Sus ojos eran hermosos, cafés, su mirada era la de alguien alegre que no le agradaba estar con su acompañante que se robaría la mirada de todos los hombres. La mujer era una cheetah. Rubia, tenía el cabello hasta su cadera, lacia. Vestía un top de cuero color rojo que resaltaba su busto, una falda bastante corta que se abría de los costados de sus piernas, sobre éstas había unos ligueros que a su alrededor tenían pequeños cuchillos ideales para lanzar. Hasta ahora su descripción haría que cualquier hombre le pusiese el ojo si no fuera por esto: estaba descalza, dejaba ver unas enorme garras rojas, lo mismo sus manos, su filo era tal que en cualquier momento darían la impresión de rebanar sin problemas el estómago de alguien, sus ojos eran totalmente diferentes a los demás, mientras que todo mundo a la luz de mi lámpara perdía el brillo sobrenatural de sus ojos, ella no, de hecho sus ojos eran felinos, muy felinos y demasiado antinaturales para un cheetah, parecía como si los ojos los hubiese escogido de otro animal. Daba muchísimo miedo.
- ¡TÚ NO PERTENECES AQUÍ! -gritó la mujer en cuanto reparó en mí-.
Algo me dijo que corriera, sentí como si alguien hubiera apretado el switch para activar la cámara lenta. Giré bruscamente, soltando mi lámpara, di varios pasos adelante en la penumbra, giré mi cabeza para ver qué había detrás de mí. Todo mundo había sacado sus armas, me perseguían, pero no para detenerme, sino para frenar a la mujer que apenas acabo de conocer cuyas garras brillaban como joyas al rojo vivo mientras corría con la gracia de un felino hacia su presa, quemando el suelo en cuanto sus garras tocaban la superficie, un madero de inmediato se torno en fuego cuanto le rozó una de sus garras. Si eso le hace a la madera, imagina la piel humana.
La penumbra de la noche se había vuelto presente por lo que la luz arcoíris de mi lámpara se hacía cada vez más tenue dando paso a la luz azul oscura de la penumbra nocturna. Pasé un muro derruido, tomé del mango mi bici, la hice girar de un modo sobrenatural, producto de la adrenalina, me monté en ella. El tiempo seguía lento, tenía que ser así o de lo contrario me daría alcance esa mujer.
- ¡Erggh!
Me quejé luego de que, durante uno de mis intensos pedaleos, se perdieron de mis piernas y rocé la cadena y parte de un árbol que me pegó de lleno en una pierna, retomé el control. Volví a girar mi cabeza sólo para contemplar como Mom-paw salía dando giros por los aires, inerte, aterrizó contra un muro que explotó en cuanto pegó, su cetro se encajó a un lado de mí. Hug-cub se había rodeado con su látigo, realizando lo que me parecía un arte mágica. Ref disparaba contra la mujer sin mucho éxito, Giggles blandía su espada contra la mujer ella esquivaba a una velocidad que nadie en el mundo puede hacer, Whiskers lanzaba sus cadenas en contra de esa pierna que, por poco, pega de lleno contra la cabeza de Giggles.
- ¡Egh!
Pedaleé con mayor ímpetu, el tiempo volvió a su normalidad, tras de mí se escuchaban choques metálicos y sonidos extraños, aun así, alcancé a ver cómo la espada de Giggles pasaba de mí hasta cortar de forma limpia una rama de un árbol, escuché el grito de un hombre como si le hubiesen pegado con bate de beisbol. Giré mi cabeza nuevamente, Giggles caía al suelo tocando su cuello mientras se formaban unas luces azules a su alrededor. La mujer estaba tras de mí nuevamente y de nuevo la persecución. Como pude salté una piedra que tenía delante, si de algo sirvieron esos trucos ridículos que solía hacer cuando joven cuando me juntaba con los skateboarders, miré a mi lado, estaba ella siguiendo mi ritmo y luego saltaría hacia mí, su único impedimento fue el látigo de Hug-cub que le ató las manos y la derribó, pero no fue eficiente, el combate seguiría para lograr que lograse escapar. Ya vislumbrándose el final del bosque y más allá el orfanato mi bicicleta se atoró con una zanja, salí disparada, no logré gritar, sólo contemplé cómo todo se volvía un carrusel y de lleno aterricé sobre el suelo, no sentí nada, pero mi vista y mi cuerpo dejaron de responder, lentamente fui cerrando mis ojos y al final, nada, sólo oscuridad.
Al día siguiente desperté sobresaltada, en medio del bosque, ya era de día, miré la hora, en tres horas tendría clase. Me levanté, quise mi bici, no estaba, se la llevaron y cojeando llegué al pórtico en el que los guardias se me quedaron observando como si se tratase del superviviente de una batalla en la Segunda Gran Guerra. Me preguntaron dónde estuve, dije simplemente que me accidenté ayer en el bosque, que había hecho urbex (cosa extraña porque no me gusta el urbex, pero tenía que ser creíble que fui a la planta nuclear). Me fui a bañar directamente, me cambié, llegué a clase, terminé la clase…
- ¡Un momento! ¡¿Cómo que te llevaste mi bici?!
-Es que la vi y me regresé en ella -decía mi compañera Norris, quien me había traído mi bicicleta, ella al parecer fue quien se la llevó-.
- ¿Acaso no viste a alguien tirado? ¿Qué alguien se había accidentado?
-Lo siento, pero creí que usted la había dejado ahí a propósito
Ya no dije nada, pero me había molestado, no sé si por el hecho de que el ladrón de mi bici era mi propia compañera de trabajo o por el hecho de haberme accidentado ayer.
-Maestra ¿Se encuentra bien? -preguntó Mark abordándome en el pasillo. - su actitud en clase fue muy diferente
-No pasa nada, Mark, choqué ayer en el bosque ya para volver
-Habló con Giggles y Mom-paw ¿cierto?
Asentí
-Dicen que ya no van a volver dentro de mucho tiempo, pero de eso ya tiene también tiempo que me lo contaron
-Oye Mark, ¿alguna vez te han ofrecido ir con ellos?
-A mí nunca, pero a otros compañeros sí, pero dudaron, Mary nunca se rehusó, ¿a dónde la enviaron?
-No lo sé, sólo me dijeron que ella estaba en un mejor lugar, ignoro donde, sólo espero que no esté sufriendo
-Si Mom-paw está con ella, estoy seguro de que ella la está pasando bien, con Hug-cub también, los más pesados son Giggles y Whiskers.
- ¿Qué hay de Ref?
-Con él nunca me llevé mucho, se la pasaba hablando a un aparato en español, creo que es mexicano
- ¿Cómo sabes que es mexicano?
-Habla con groserías
-Entonces si lo es
Me acordé de Ricardo, un amigo que tuve en la facultad, de origen mexicano, hacía muchas burlas de que supuestamente de esa manera se identificaba a un mexicano, qué tiempos aquellos.
-Maestra, me voy, ya van a dar el toque de queda.
Volví asentir, me despedí y luego salí al jardín del orfanato con vistas al bosque, me encontré a un guardia, me acordé de inmediato de quién se trataba, me había contado de la seguridad y la desaparición de los niños.
-Maestra McMorrison, venga tantito -me habló. - no quiero resultar indiscreto, pero… creo que estoy viendo cosas. Quiero confesarle que tengo la sensación… ¿Ha escuchado de los Amantes de la Oscuridad? Creo que los he visto, no sé si me crea
-Yo también los he visto, de hecho, me los he enfrentado
- ¿No me está tirando de a loco?
-No en verdad, uno tiene el aspecto de un lobo enfaldado, una es una especie de gata rockera, otra es una cierva rubia con un vestido blanco y un lobo rojo ¿no?
-No estoy seguro, pero creo que si he visto al lobo rojo
- ¿Dónde lo vio?
-Saliendo de la enfermería, nos robaron vendas material de primeros auxilios, lo sorprendí mientras terminaba mi rondín matutino ¿usted se encuentra bien?
Asentí
-Contaron que se cayó de la bicicleta. Que llegó cojeando
-Ya estoy mejor, voy a contarle la verdad, uno de ellos arremetió contra mí y logré escapar gracias a que los demás me salvaron, una disputa.
-Si son criminales, ¿Por qué nadie hace nada?
-Sólo piensa un poco: estoy buscando a una gata rockera, una cierva con pinta de elfa, un lobo travesti sensual y un lobo de color rojo. Suena ridículo, las autoridades hacen caso omiso a esas cosas, ahora mismo estoy teniendo problemas con todo mundo porque sé algo que los demás no
-La desaparición de Mary, fueron ellos ¿verdad?
-Me temo que sí. -mi compañero hizo muecas de desprecio y apresuré mi oración. - me contaron ayer que la tenían y ella estaba bien, pero no me revelaron en dónde
-Dice que los vio en el bosque, deberíamos ir y reintentar
-No estoy segura de volver
-Mire, esta vez me llevo unos cuantos juguetes, así estaremos seguros
-De acuerdo, gracias por tu ayuda… eh…
-James
-James, de acuerdo
Más tarde me retiré al bosque, con el sol empezándose a ocultar, James me alcanzó con unos mangos de arma muy cortos.
- ¿Para qué son?
-Como no nos permiten armas de fuego, nos otorgan porras electrificadas retráctiles. ¿Ha visto Star Wars? Funcionan como un sable láser.
Y vaya que parecían, moví un botón y el arma se encendió mientras desplegaba una hoja iluminada de color amarillo con unos rayos al estilo de esfera de Bohr.
-Tenga cuidado, la carga eléctrica es suficiente como para que deje de mover su mano durante media hora.
Pegué el mango contra un trozo metálico en el suelo, hubo un chispazo y salió volando hasta perderse. Luego procedimos a adentrarnos en el bosque, caminamos iluminados por las porras hasta encontrar una señal de luz arcoíris, mi lámpara seguía iluminando. Llegamos hasta ella, a un lado de ella había una nota.
“Por el momento nos hemos retirado de este lugar señora McMorrison, Mary está bien, está en buenas manos, pero está en otro país, será una gran chica, se lo aseguro, algún día volverá a verla. También por nosotros no se preocupe, estamos bien después de lo de anoche, aunque Giggles se está recuperando del corte en su garganta, tememos que no vuelva a hablar, pero al menos sigue con vida. Algún día volveremos a vernos, puede que tengamos más oportunidad de conversar con usted. Atentamente Mom-paw”
Me sentí triste, no tenía nada, salvo un compañero que sí me creía y mi lámpara. Regresamos al orfanato, a partir de entonces recuperaríamos un poco de paz, ya no eran necesarias las veladas o vigilar de más, aunque eso sí, de vez en cuando veíamos de reojo al bosque en señales de luces resplandecientes de sus ojos…
A partir de este momento técnicamente acaba mi relato, pero quiero contar algo más, una tragedia. Espero que como madres la entiendan, que si tienen niños pequeños también.
En el norte de Inglaterra vive mi prima Kate, tiene dos hijos, Roman de 11 años y Jonathan de 6. Kate quiere a los dos de la forma más equitativa posible, Roman es un chico que se la pasa fastidiando a otros niños, pero a veces se ensaña con su hermano. Jonathan es bastante pacífico, pero se vuelve iracundo cuando lo sacan de sus casillas y despotrica contra todo mundo.
- ¡Dámelo! -era una de las frases recurrentes de Jonathan, siempre le quitaban su zorro de peluche. - ¡Ya dámelo!
- ¿Lo quieres? -decía su hermano. - ¿lo quieres? ¡Fuchi!
Y lanzaba al zorro fuera de la casa que daba vista a un bosquecillo.
- ¡Mamá! -gritaba llorando el pequeño Jonathan. - Roman lanzó a Jonas fuera de la casa
Kate siempre regañaba de pena a su querido Roman, no sé por qué nunca se esmeró en tomar el control de sus hijos, su esposo Rudolf casi no está porque trabaja en una empresa como gerente.
Jonathan solía irse de la casa y regresar, alegaba jugar con alguien en el parque, pero nunca iba ahí, Roman solía hacerle burla acerca de sus idas frecuentes del sitio, Kate trataba de hablar con él, pero al final pensó que el niño tenía mucha imaginación.
-… Juro que algún día me iré de la casa, mamá -decía en una ocasión. - ni en la escuela me siento bien
-Cariño, todos hemos pasado por eso, a tu edad yo también decía que tenía que irme de la casa, pero eso sólo es posible si ya eres grande
- ¿Cuándo es grande?
-Cuando tengas a tu propia familia, te paguen por un trabajo y dejes de llorar
-Dile a Roman que no me moleste
-No todo es culpa de Roman, sólo está jugando
- ¡Pues no me gusta!
El pequeño Jonathan con el paso del tiempo dejó de llorar, cada vez era más confiado, pero sufría el bullying de siempre, alegaba en múltiples ocasiones que se iba a ir de la casa, pero siempre en respuesta eran risas de sus padres y su hermano, había momentos en que Jonas, el zorrito era su único amigo, bueno, uno de sus amigos…
Aquí entro de nuevo en la historia, en una ocasión, aprovechando vacaciones, fui a visitar a mi prima junto con algunas de sus amigas, también era maestra, pero nunca entendí de qué, de hecho, casi no trataba niños, quizá de ahí su inexperiencia.
-… ¿Cómo estás? -me saludó-.
-De maravilla
-Te ves agotada, ¿Tus niños se la pasan en relajo? -luego se dirigió a las demás. - tomen asiento, menuda tarde ¿no?
Me pasmé, no eran mis niños los que me tenían así, pero… tenía que inventarme algo
-Sólo es el trabajo, 120 niños y 74 adolescentes no son tarea fácil
Todas reímos, estuvimos charlando un poco de nuestras experiencias, asuntos de padres, etc. Hasta que llegó Roman.
-Ya llegué
-Me alegro cariño, ¿sabes dónde está Jonathan? Dile que se venga a comer
-Creí que estaba en su cuarto jugando con la computadora
-Si lo está dile
En mi mente me pasó el tema de los Amantes de la Oscuridad, pero me fui tranquilizando, no era nada probablemente, ya me estaba calmando y buscando un nuevo tópico cuando…
-Jonathan no está mamá, tampoco Jonas
- ¿Jonas? -inquirí
-Un zorro de peluche que trae de acá para allá -me contestó Kate. - cosa extraña, nunca se separa de él, cuando vamos de viaje se va con él, se lo lleva a la escuela… ¡OH! Y por eso le hacen bullying en el colegio, le digo que no se lo lleve, pero lo sigue haciendo.
-Capaz que está con sus amiguitos del bosque -dijo Roman-.
En eso mi expresión cambió a tal punto que todas las mujeres presentes se sintieron incómodas.
- ¿Desde cuando habla de los amiguitos del bosque?
-Te interesa un tema de niños
- ¿Des cuando lo está hablando? -insistí-.
Todos se me quedaron viendo, incluso más cuando me levanté de la silla.
-Desde hace un par de meses creo, por pascua -dijo Roman intranquilo. - ¿Por qué?
En eso hubo un destello de luz, uno apagado, el sol se había metido y comenzaba el tono azul oscuro del final de la tarde y la transición de la noche.
- ¡Tenemos que encontrar a Jonathan rápido!
- ¿Qué está pasando? -preguntó una compañera-.
-No hay tiempo para explicaciones, tenemos que separarnos y encontrarlo antes de que se haga oscuro totalmente
-Juliette, Juliette, dime que ocurre, no puedo hacer nada si no me dices
- ¡Kate, ellos salen en la noche! -le dije alzando un poco mi voz. - ¡ellos se llevan a los niños al caer la noche, no hay tiempo, primero encontremos a Jonathan y luego te explico
Entonces, exceptuando a Roman, comenzamos a salir al jardín y más allá buscando al niño, gritamos su nombre múltiples veces. Conforme más se iba oscureciendo, más nerviosa me iba poniendo. La búsqueda se extendió hacia una parte del bosque, salimos tan a la brava que no teníamos linternas, sacamos nuestros teléfonos e íbamos alumbrando con el flash. En un momento dado, Kate se separó del grupo siguiendo unas marcas de hojas, de algún carro flotante de reciente modelo o un vehículo deslizador.
- ¡Jonathan!
Nuestros gritos eran cada vez más apagados, pero aún audibles. En determinado punto escuchó un motor, pensó lo peor, así fue. Corrió hasta el sonido, llegó a un pequeño claro, frente a ella estaba una furgoneta sin ruedas, flotaba a escasos centímetros del suelo, estaba abierta, para subirse estaba el pequeño Jonathan sosteniéndole la mano a alguien en el interior en penumbra que a su vez una mano azul con garras le recibió y ayudó a subirlo. La puerta corrediza estaba sujetada por un hombre-coyote, Ref.
-¡¡Jonathan!! -gritó Kate, tal fue su grito que todas, incluyendo la más lejana, pudo oírla.
Jonathan no alcanzó a escucharla gracias a que estaba con sus auriculares escuchando música, Ref en cambio giró su cabeza hacia ella, revelando sus ojos castaños centellando como el fuego, cerró de golpe la puerta, hizo un giro y se metió por una ventana al asiento del conductor, arrancó de golpe el vehículo y huyó con el niño en su interior.
Kate, en un intento desesperado, corrió en vano tras la camioneta mientras gritaba el nombre de su hijo, tropezó lastimándose su muñeca y se levantó con dificultad mientras lloraba desgarradoramente, tras ella lentamente fuimos apareciendo corriendo. Primero Mary y ahora Jonathan.
Quisiera contar que pasó después, que fue de mí, pero ahora estoy un momento muy duro para mí, cuestiones legales, preguntas como “¿Por qué conoce a estos criminales?” en lugar de investigar… En fin, ahora sigo siendo esa maestra desgastada del Orfanato New Smiles. Pero tenía que contar que se están llevando a los niños… y nadie está haciendo nada…
Knight-Lord Experiment: Mis amigos del Bosque parte 2
Autor: Manuel RM Reyes
Extracto cortesía de Cosasdechicas.com de la sección “Anécdotas”
Hola soy yo de nuevo, Juliette McMorrison, la verdad no pensé que mi anécdota se volvería top topic en una semana, he de decir gracias por el apoyo que me han otorgado, pero he de repetir nuevamente: debemos de prevenirnos de los Ojos del Diablo. Hace poco me estuvieron comentando varias de ustedes que han detectado que efectivamente hay un fuerte número de niños desaparecidos o que ubican a estos seres con otro nombre “Amantes de la Oscuridad”, la verdad no sé cómo podríamos detenerlos si muy poca gente alrededor del mundo los ha visto y las autoridades hacen caso omiso a las denuncias, creo que parte del problema radica en que si usamos las palabras animal antropomorfo, ojos brillosos, o algunas mención de su vestimenta friki, inmediatamente omiten el caso. En Francia por ejemplo escuché que tomaron un caso así pero no encontraron nada por falta de evidencia, pero alertaron que no sólo son los niños quiénes desaparecen.
En fin, esta vez traigo tres datos que puede que ayuden, pero… son muchas cosas que quiero contar, no sé cómo. Bueno, quizá empiece con una pregunta de Angelina163 “¿De qué sitio español sacaste el avistamiento de esos seres?” omití la página porque no era necesaria ponerla y me encantaría ponerles un pantallazo en este blog, pero el diario online de dónde lo saqué tiene copyright y me impide sacar lo que avisté, así que mejor les hago una paráfrasis:
Cito de un campesino de Castilla: “…estábamos cenando cuando empezamos escuchar al bebé, fui hacia su recámara sólo para encontrarme cómo una especie de hombre, con el aspecto de un chivo, como el mismo Diablo, sostenía al pequeño Miguelito como si fuera suyo, volteó hacia mí y contemplé cómo las iris de sus ojos brillaban en un color rojo que me recordaron a los de la calavera de mi camioneta, muy inquietantes, sonreía… me dijo en un tono burlón “Despídete del abuelito, Miguelito, algún día volverás a verlo” y luego salió por la ventana, lo perseguí pidiendo ayuda, que se llevaban a Miguelito, tomamos lo que pudimos aún escuchábamos su llanto cuando de repente dejamos de oírlo, se lo habían llevado muy lejos, se lo había llevado alguien que portaba los ojos del mismísimo Diablo…”
¡Ni de los bebés se apiadan esos seres! En cuanto a la pregunta que siempre me hicieron de mi alumna, Mary, si la han encontrado, me temo que no, ya pasaron meses de eso y ni una sola nota. Pero sí busqué respuestas por mi cuenta…
Seguí dando clases como siempre, seguí planeando y calificando a mis niños como siempre, pero estaba el hueco en las boletas de Mary McGregorian, debería calificarla de ausente por el resto de mi vida, pero, bueno, como maestra terminas por tener tanto cariño por los alumnos que se vuelven como unos hijos, que una como maestra daría hasta su propia vida con tal de que ellos sigan, pero Mary desapareció, todos lo sabíamos, de alguna forma era un hueco imborrable en la boleta.
Los prefectos hacían rondines junto con algunos guardias, después de un tiempo me uní a ellos pero como un extra, muchos de ellos tenían el resabio de que no conté la verdad a la policía con tal de que no me interrogaran, y es que al final te das cuenta que las autoridades no se tomarían de verdad la existencia de esos seres hombres-animales, y al igual que un niño que solicita a la policía que encuentren su gato extraviado, a mí me tildarían de loca, me quitarían la oportunidad de seguir enseñando y obtendría una reputación muy cuestionada en todas partes que vaya, si es que de hecho lo están haciendo, salgo a comprar algo y casi tengo que ir encapuchada para que no lancen prejuicios contra mí o digan algo cuchicheando mientras camino, por fortuna no sufro acoso pero hay quienes me llaman la loca del orfanato.
-Se metió alguien
Dijo una vez un guardia en un rondín nocturno; sin hacer ruido, corrí de puntas hasta dónde estaban los dormitorios A, nada, dormitorios B, nada salvo unos niños que sostenían una revista a escondidas que inmediatamente ocultaron cuando entré, dormitorios C, ahí estaba Mom-Paw en la penumbra, sentada sobre una cama acariciaba la cabeza de un niño que estaba llorando, probablemente teniendo pesadillas, aún dormido.
-Suéltalo -dije en voz baja para evitar crear ruido y luego pánico de cuando vieran a la mujer. - Suéltalo
Mom-paw, la cierva del vestido blanco y de ojos verdes, ya no me daba miedo afrontarla después de mi ataque con los libros meses atrás, pero me miraba como si pidiera misericordia, se levantó de la cama apuntó con su cetro a la cabeza del niño, la punta de esta sacó un leve fulgor azul que hizo que el niño dejara de llorar y sonriera. Ella se me quedó mirando unos segundos, repentinamente apuntó su vara contra una ventana con travesaños, se volvieron transparentes a lo que ella saltó como nada en el mundo por ese espacio y echó a correr hasta el bosque en tiempo de corredor olímpico, traté de seguirla, pero choqué con la ventana como si nunca se hubiera desvanecido, hice tanto ruido que me preocupó que la vibración despertase a los niños de ese lugar. Algunos se molestaron otro hicieron un ruido, pero el niño que estaba cerca de mí, Mark, un niño rubio un poco obeso se despertó y me observó alumbrada por la luz de la luna en la ventana.
-Maestra McMorrison, ya estoy viendo cosas
-Oh, Mark, créeme que no has visto nada aún, ahora duérmete
-Bueno, maestra…
Seguí contemplando el panorama y entre el follaje de los árboles encontré el brillo verde de los ojos de Mom-paw, verificando que nadie más aparte de mí la había visto.
- ¡MAESTRA, SU TAREA! -su grito por poco me mata. - no la hice
-Mark, te doy permiso de que la hagas en mi clase mañana, ahora duérmete
-Gracias maestra, buenas noches
-Buenas noches
Se habían vuelto demasiado audaces, ellos cuatro no me dan miedo porque ya los había afrontado, pero el que me preocupaba era Ref, no lo había visto y lo más probable es que sea el más peligroso de todos.
- ¿Libros? -me preguntó un guardia en un rondín
-Son para leer y no quedarme dormida
-Siento que no son lo más apropiado, además, usted va corriendo por los pasillos ¿verdad?
-Un poco, no hago ruido
-Pero si hace demasiado ruido, suena como si llevara cadenas
-Whiskers…
Salí corriendo con mis libros como arma, pero luego oí al guardia seguirme y correr por otro corredor mientras decía algo por radio, el haber corrido de forma imprevista evidenció que no sonaban mis pasos y no llevaba cadenas, que había la presencia de alguien más en la instancia.
Dormitorios A, B y C, nada, pasé por los de profesores, nada, a la cocina… sonaban cadenas, con cautela me fui aproximando, estaba en penumbra, traté de encender la luz, no lo funcionó, puse el libro de álgebra listo para ser lanzado. Se escuchaba como un ratón, me quité una mesa y al rodearla estaba ella, dejó de moverse cuando me vio, pero volvió a lo suyo. Estaba sentada sobre sus piernas, paseando su cola y moviendo sus orejas de alegría gatuna, se comía un croissant, si su intención era pasar desapercibida lo hacía de pena, sus cadenas sonaban y hacía ruidos de “Yummy yummy” cuando se comía dichoso alimento, ni los niños exageran al comerse sus golosinas, pegué el libro contra la mesa esperando respuesta de ella pero lo único que conseguía era que sus ojos que centellaban en un morado hermoso se posaran sobre mí y luego seguía en lo suyo. Intenté entonces pegarle con el libro, ella me siseó como si fuera una gata de verdad, saltó sobre una mesa y escapó por la chimenea.
- ¡Nada! -grité al aire para que me escuchara un guardia.
Ellos estaban jugando al pilla-pilla conmigo, los guardias no los veían porque no los conocían, de conocerlos probablemente darían con ellos, pero aun así serían humillados como yo.
En una ocasión, los guardias pensaron que había pasado el peligro luego de una semana sin actividad, opté por subir las escaleras para reposar un poco, después de todo no era una prefecta oficial y necesitaba un poco de descanso cuando escuché que alguien se estaba bañando, ya casi para terminar, pensé que era el profesor Alfonso pero su olor me resultó extraño, fue como si alguien que llevase tiempo sin ducharse lo hiciera por fin, pero luego me di cuenta que no era eso, pareciendo una pervertida, abrí la puerta lentamente y contemplé cómo Hug-Cub terminaba por ponerse su camisa de red, el baño estaba iluminado, cosa extraña porque suelen apagar todo mientras pasan.
No sé si por la oscuridad no le veía bien, pero me quedé paralizada, no por miedo, pero sí por esa bizarra sensualidad salvaje que tenía. La luz me dejó ver que debajo de su camisa de red, sobre sus pectorales había una serie de tatuajes que recordaban a la mitología celta que lo resaltaban, su enorme cabello largo hacía juego con su belleza pegándose sobre su pecho y espalda, a la luz sus ojos no brillaban, pero tenían un toque hermoso a pesar de ser rojos, parecían rubíes. Su forma de caminar era muy masculina pero no sé, me provocó algo ver esa falda corta que llevaba. Pasó a un lado de mí y me guiñó el ojo. Si olía mal, no lo percibí por lo embobada que estaba, miré detrás de mí para contemplar que de entre su cabello en su espalda se veía su látigo y más tatuajes. Luego echó a correr simulando estar en cuatro patas.
- ¡Vuelve para acá! -grité y traté de perseguirlo-.
Inmediatamente lo perdí, miré por una ventana y alcancé a ver cómo él desaparecía por entre el follaje.
Estaban jugando conmigo, de eso no cabía duda, pero eso también era un punto como para que al menos un par de ellos me pusieran a jugar y quizá otro se dedicaba a llevarse algún niño, debía tener cuidado.
- ¿Qué? -dijo una vez un guardia al encontrar marcas en una puerta. - parece que alguno de los niños le pasó un cuchillo sobre esta puerta señora, parece reciente
No fueron los niños, dije para mí, revisé de nuevo los dormitorios, apenas empecé con el A cuando entré las sombras, postrado sobre la cabecera de una cama, estaban aquellos ojos en blanco, sobre su espalda se veía su espada. Volteó a verme y se me quedó observando.
-No te tengo miedo Giggles, vete de aquí
El ser hizo un salto sobrenatural, cayó enfrente de mí y me apartó tirándome al suelo, los pasillos se sumieron en oscuridad, saqué una linterna que por momentos se iba apagando, fluctuando.
-Qué bueno que jugué este tipo de videojuegos durante mi secundaria -dije para mí, recordando que cuando más joven, solía jugar algunos de terror en mi laptop después de terminar mis tareas. - Si tan sólo hubiera terminado alguno de ellos
A lo lejos escuchaba a los guardias quejarse pensando que se había ido la luz, corrí múltiples veces por entre los dormitorios, cerré ventanas y me puse atenta a mis oídos. Tenía que escuchar hasta el más mínimo sonido de su presencia, a veces lo escuchaba pasar detrás de mí. Pasé a un guardia que se movía aleatoriamente porque alguien le había arrojado algo a los ojos, tenía que echarlo.
-Nuestras lámparas están fallando -alcancé a escuchar. - ¿Qué les pasa?
Redoblé mi atención hasta el techo también luego de que en un punto noté cómo Giggles, con la gracia de una lagartija, pasaba entre los pasillos sujetándose del techo y luego dejándose caer para echar a correr. Llevé así al menos un par de horas cuando conseguí sacarlo por la ventana de mi cuarto al perseguirlo con un libro de álgebra, al parecer le tenía miedo a ese libro, y eso que no ha visto mi libro de cálculo diferencial…
-Maestra -me decía uno de mis alumnos mientas estábamos en clase. - parece que no ha dormido bien
-La verdad es que no, trabajar como guardia adicional es muy cansado
Luego se escuchó un gran estrépito en un salón cercano. Sonaron gritos y cristales.
-Esperen aquí -dejé de apuntar en el pizarrón holográfico y le puse un bloqueo para que nadie borrara lo que llevaba. Abrí la puerta y observé que una maestra regañaba a una muchacha. - disculpe qué sucedió
-Mire profesora McMorrison -me decía la profesora McTaylor. - le pedí a Rose que me trajera material para realizar un trabajo en vitral, pero tiró los trabajos de alumnos de generaciones anteriores que teníamos como recuerdo
Miré al cuarto y encontré cristales de colores desperdigados sobre el suelo, había bases de madera, fragmentos de metal, entre otras cosas.
-No me fijé, lo siento -decía la niña casi al punto de llorar
-por tu imprudencia, años de trabajo y empeño de chicos como tú se van a ir a la basura
-No lo creo profesora McTaylor -intervine. - creo que tengo un proyecto en mente: una lámpara arcoíris
- ¿Perdón? -se quedó extrañada mi compañera, a su lado, Rose, sonreía al imaginarse una lámpara hecha de cristales multicolor. - bueno, no suena mal, pero si le voy a pedir que se apure. Rose, volvamos al salón
Luego me quedé contemplando los cristales, no sabía que hacer realmente, lo dije para que Rose no explotara, luego volví al salón a terminar mi clase. Al finalizarla fui a la clase de artes con una caja con todos los cristales multicolor. Me quedé boquiabierta, realmente no tenía idea de qué era lo que quería, pensé en pegar cada cristal hasta crear una esfera que en su interior tuviese una luz, pero luego la descarté porque nunca fui buena para el arte.
-Maestra -llegó hasta mí Mark. - escuché que quería una lámpara
Trajo hasta mí una especie de mini-kiosko sujetado a una vara de metal que lo hacía colgar como una luminaria.
-Al principio traté de hacer lo mismo, pero me resultó difícil y terminé por irme al repujado, así que se lo regalo
-Pero ¿cuánto te costó?
-No me costó, lo tomé de la planta nuclear abandonada en una ocasión
Le iba a decir algo, pero al después de todo era mejor darle vida que a dejar que se desperdicie, lo acepté y me puse manos a la obra. Aproveché que dentro del kiosko había un cilindro que era ideal para ponerle una luz “stick-led” como el que usan en discotecas o que emplean los mineros para alumbrar zonas con peligro de gases inflamables, del cual tenía una por si acaso. Alrededor podía desperdigar los vidrios hasta que se llenara el recipiente y ¡Magia, ya estaba!
- ¡Qué bonito se ve!
- ¡Wow!
- ¡Realmente sabía lo que estaba haciendo profesora McMorrison!
Me sentí orgullosa de ser portadora de la lámpara arcoíris más funcional y más práctica de todo Reino Unido. Pensé para mí, aprovechando que pasado mañana iba a ser mi día de descanso, iba a ir al bosque con esa lámpara a hurgar en él.
Esa misma noche Giggles volvió a realizar su juego, pero esta vez acompañado de Mom-paw, para mal de males, no llevaba mi lámpara y seguí empleando esa lámpara fluctuante ineficiente contra los Ojos del Diablo, duré tres horas esta vez buscando sacarlos.
Al día siguiente apenas daba la clase, al punto de dejarles de tarea la clase entera de lo cansada que estaba, cuando cayó la noche ya estaba más que dormida. Al día siguiente desperté sobresaltada, no había hecho mi guardia, su presencia se había vuelto más fuerte y yo mientras estaba en mi cama. Me vestí corrí escaleras abajo y verifiqué que todo estuviera en orden, para mi alivio, todos los alumnos estaban completos, si se metieron probablemente no se llevaron a nada o nadie. Fui al comedor en el que todos los maestros y alumnos comían, esta vez me fui a comer con mis alumnos que querían que les diera la clase de ayer mientras comíamos, les expliqué dos o tres cosas hasta que tocaron la chicharra para volver a clases, al menos ya tenían la clase completa.
-Juliette -la profesora Norris se me acercó aprovechando que no tenía clase. - te ves acabada
-Últimamente no he dormido bien
-Dicen los guardias que corres de un lado a otro, como si supieras algo que ellos ignoran
Pensé en qué decirle, no podía decirle lo de los Amantes de la Oscuridad porque no me creería y quién sabe que haga después con esa información.
-Sé que te tiene muy afectada lo de Mary, pero no nos cuentas sobre qué fue lo que pasó, sólo te lo guardas y eso… ¿Qué sucede?
-Digamos… -se me dificultó hablar. - que… en las noches… se meten unos ladrones
- ¿Ladrones?
-Si, ladrones, no sé qué quieren, pero ellos se llevaron a Mary, y ahora están de vuelta para ver que se llevan, creo no son ladrones cualesquiera, son profesionales, creo que están en prácticas o no lo sé. Pero yo he sido la única que ha podido avistarlos y todo por accidente, Mary hablaba con ellos.
Su cara era de incredulidad, se resignó y se levantó de la mesa.
-Si eres la única que los ha visto, ¿Cómo sé que no eres cómplice? Y si no lo eres, te estás sacrificando demasiado, olvidas que nosotras somos maestras no policías. Juliette, cuenta la verdad en la próxima ocasión.
Me quedé contemplando la mesa “No somos policías” pero la función de una maestra es también proteger, alumbrar las tinieblas de la ignorancia para dar oportunidades que el mundo adulto se esmera en cerrar. “Alumbrar”.
Cuando el sol amenazaba con ocultarse en el mediodía, tomé mi bicicleta con cierto sigilo, con mi lámpara oculta debajo de una manta porque olvidé que las stick-led tienen vida de una semana. Llegué al bosque y quité la manta de la lámpara arcoíris y la guardé en mi pantalón, luego seguí pedaleando. Sosteniendo como alabarda mi lámpara. La Noche es más que un estado del tiempo, opuesta al día con el sol y dando una oscuridad iluminada sólo por la luna, la noche es un lugar donde se encuentra lo que durante la estancia del febo no se aprecia, surgen los peligros, el miedo, la vulnerabilidad. Para encontrar lo que se encuentra ahí se tiene que llevarse un arma poderosa: valor.
Me adentré tanto como pude, alcancé a ver unas pequeñas ruinas de lo que fue una casa de muy antaño en el que había marcas de que los niños estuvieron ahí jugando, pero también marcas de cortes, como si alguien estuviera practicando con algo afilado. Escuché ruido, aparqué mi bici en un muro derruido y comencé a caminar, mi corazón latía con fuerza, mi cuerpo estaba erizado para responder a todo, mis oídos estaban atentos a que sólo se escucharan mis pasos, cualquier sonido que hiciese o sólo el búho que se oía, fuera de esos sonidos… tenía que responder.
El frío me obligó a encapucharme con mi sudadera roja, entonces me miré en retrospectiva: mi cuento favorito era caperucita roja, ahora yo soy la caperucita roja, sosteniendo un farol arcoíris en mitad de la oscuridad de un bosque embrujado, buscando al lobo. A los lobos más bien, unos que la abuelita no te había contado o que mi mamá no había oído hablar de ellos. Lobos que se roban los niños con un objetivo indescifrable, lobos/criminales, seres que sabían del cuento y querían ahora conocer a una caperucita adulta para saber si va a realizar algo para impedir que se sigan llevando a los menores.
Pues bien, este farol mágico tenía que revelarlos, buscar respuestas del paradero de Mary, que se largasen. El farol iluminaba todo lo que tenía adelante, atrás y a los lados, los cristales creaban un efecto acuoso, surrealista, como si me hubiera ido a un calabozo de un juego mmorpg.
En eso se me apareció Hug-cub, había saltado un matorral hasta quedar a tres metros de mí, me llamó la atención que sus ojos no brillaban, ambos nos quedamos observando. Luego llegó caminando Mom-paw, le brillaban los ojos, pero luego se fueron apagando conforme se acercaba a la luz de mi fabulosa lámpara. De la nada apareció Giggles, cayendo del cielo, sus ojos en blanco eran en realidad una ilusión óptica, si eran blancos, pero al más puro estilo de un husky, impactaba, pero no tanto.
En eso se empezaron a escuchar sonidos electrónicos, como los de un videojuego arcade, detrás de una roca fue apareciendo cabizbaja, centrada en su celular Whiskers, sus cadenas sonaban como campanillas conforme caminaba, pude notar que tenía un tatuaje en forma de cruz gótica en su brazo. Puse mejor atención y noté que todos estaban tatuados, Hug-cub ya lo mencioné, Giggles tenía tatuada una rosa en el pecho y Mom-paw tenía tatuados los tobillos en forma de cadenas.
Puede que estos seres sean también supersticiosos, o no sé, los tatuajes indican algo más que la personalidad de las personas, identifican rangos, seres amados, ostento de algo, etc. Yo nunca me tatuaría, pero son la moda desde que existe el ser humano.
En eso Giggles hace flotar una piedra con solo verla y se la lanzó al teléfono de Whiskers tirándolo al suelo.
- ¡Oye! -rugió con un tono agudo, en cuanto me vio, recogió su teléfono, apagó el juego y luego se lo llevó al bolsillo de su pantalón para luego quedárseme viendo-.
-Bien -hablé, procurando interponerme. - ¿Qué le hicieron a Mary?
Nadie habló, pero Mom-paw empezó a respirar con resignación, Giggles giró levemente su cabeza para ponerle atención, ella estaba deseosa de contar algo, pero miraba a su compañero y luego a los demás. Whiskers y Hug-cub también la observaban, expectantes, temiendo algo. Mom-paw luego me miró, movió ligeramente los labios, pero Giggles hizo un ligero gruñido. Todo mundo estaba atento a esa mujer.
-Ella está bien -habló con un tono amable-.
Sus compañeros se miraron sorprendidos, pero Giggles se llevó su mano a la espada y ella levantó levemente su cetro. Fue como si estuviésemos presenciando una partida de ajedrez, cualquier movimiento era clave para el siguiente. Luego Giggles respiró con profundidad y luego suspiró con resignación. Él asintió.
- ¿Dónde está? ¿Cómo la encuentro?
-Ella está bien, es lo único que debes saber -me dijo con un tono grave, de “macho”-.
-Amantes de la Oscuridad -dije. - quiero que devuelvan a Mary
- ¡Sabe uno de nuestros nombres! -dijo con un tono juvenil Hug-cub
- ¡Cállate idiota! -gritó Giggles
- ¿Por qué? sólo hice una observación
Giggles gruñó e hizo el ademán de llevarse la mano a su espada.
-Te saco el látigo, te lo saco -amenazó Hug-cub mientras sujetaba su látigo que colgaba de su falda. - ya sabes cómo duele, sólo provócame
- ¡CÁLLENSE! -rugí con tal ímpetu que Giggles se sobresaltó, sus compañeros se sorprendieron y por fin me pusieron atención. - ¡Quiero verla de nuevo, saber que ella está bien, que regrese con sus compañeritos! ¡Ella necesita ayuda de un profesor, de un profesional! Por favor, se los ruego, devuélvanme a la niña.
Se hizo de nuevo un silencio, todos nos observábamos, pero de la nada la cara de Giggles me empezó a dar miedo, no por una acción violenta sino por su reacción: su rostro serio se empezó a arquear, su boca la abrió lentamente y sus ojos se abrieron por completo, el rostro del pánico. Algo parecido fue con los demás sólo que ellos se giraron hacia el bosque, cómo esperando algo peor que ellos.
- ¿Por qué tenía que ser ella? -dijo asustada Whiskers
- ¿Ella? -inquirí preocupada, Giggles levantó su mano señalando que me callase, giró sus ojos hacia un lado y movió con cautela su cabeza, esperando algo que no quería encontrar-.
Parecía que escuchaban con atención, eventualmente lo fui escuchando, una conversación entre un joven y una mujer neoyorkina (o al menos eso me pareció su acento).
-… pero no tiene sentido
-Eventualmente lo vas a entender, Ref
-la última vez que lo hicimos perdimos a Grey Bullet, mi mejor amigo y por poco pierdo de nuevo a Manuel
-Deberías cuidar mejor a tus amigos, además ya lo tengo bien calculado
- ¿Empleando a los niños?
-Si
-Magali, ya sabes que es lo que pienso de los Estadounidenses, no me hagas pensar de la misma manera de los mercadólogos, que si no fuera por esos “vatos” yo no estaría aquí.
-Cierto, pero fue la Orden la primera que te halló ¿no?
-Un momento, me estás cambiando el tema
-El mundo no gira en torno a ti, Ref, gira en torno a mí, si algo pido es una orden, no importa el costo, yo sólo elijo lo mejor…
Mientras escuchaba la conversación, recordé el quinto Ojo del Diablo: Ref, un joven de aspecto de coyote, con las investiduras de un pistolero de estilo película western, él se había llevado a Mary.
-…Mis ingresos han sido favorables en estos últimos años, gracias a mí hemos adquirido los materiales y recursos suficientes para…
Surgieron detrás de unos arbustos, me ignoraron por completo hasta que se acercaron lo suficiente como para verlos mejor. En efecto el dichoso Ref vestía como un vaquero, un guardapolvo verde enorme como una capa, unas cananas que contenían lo que a mi parecer eran granadas de electrones y de otra clase y su sombrero redondo de estilo texano. Él tenía una enorme trenza, ignoro cuál fue la última vez que le cortaron el cabello. Sus ojos eran hermosos, cafés, su mirada era la de alguien alegre que no le agradaba estar con su acompañante que se robaría la mirada de todos los hombres. La mujer era una cheetah. Rubia, tenía el cabello hasta su cadera, lacia. Vestía un top de cuero color rojo que resaltaba su busto, una falda bastante corta que se abría de los costados de sus piernas, sobre éstas había unos ligueros que a su alrededor tenían pequeños cuchillos ideales para lanzar. Hasta ahora su descripción haría que cualquier hombre le pusiese el ojo si no fuera por esto: estaba descalza, dejaba ver unas enorme garras rojas, lo mismo sus manos, su filo era tal que en cualquier momento darían la impresión de rebanar sin problemas el estómago de alguien, sus ojos eran totalmente diferentes a los demás, mientras que todo mundo a la luz de mi lámpara perdía el brillo sobrenatural de sus ojos, ella no, de hecho sus ojos eran felinos, muy felinos y demasiado antinaturales para un cheetah, parecía como si los ojos los hubiese escogido de otro animal. Daba muchísimo miedo.
- ¡TÚ NO PERTENECES AQUÍ! -gritó la mujer en cuanto reparó en mí-.
Algo me dijo que corriera, sentí como si alguien hubiera apretado el switch para activar la cámara lenta. Giré bruscamente, soltando mi lámpara, di varios pasos adelante en la penumbra, giré mi cabeza para ver qué había detrás de mí. Todo mundo había sacado sus armas, me perseguían, pero no para detenerme, sino para frenar a la mujer que apenas acabo de conocer cuyas garras brillaban como joyas al rojo vivo mientras corría con la gracia de un felino hacia su presa, quemando el suelo en cuanto sus garras tocaban la superficie, un madero de inmediato se torno en fuego cuanto le rozó una de sus garras. Si eso le hace a la madera, imagina la piel humana.
La penumbra de la noche se había vuelto presente por lo que la luz arcoíris de mi lámpara se hacía cada vez más tenue dando paso a la luz azul oscura de la penumbra nocturna. Pasé un muro derruido, tomé del mango mi bici, la hice girar de un modo sobrenatural, producto de la adrenalina, me monté en ella. El tiempo seguía lento, tenía que ser así o de lo contrario me daría alcance esa mujer.
- ¡Erggh!
Me quejé luego de que, durante uno de mis intensos pedaleos, se perdieron de mis piernas y rocé la cadena y parte de un árbol que me pegó de lleno en una pierna, retomé el control. Volví a girar mi cabeza sólo para contemplar como Mom-paw salía dando giros por los aires, inerte, aterrizó contra un muro que explotó en cuanto pegó, su cetro se encajó a un lado de mí. Hug-cub se había rodeado con su látigo, realizando lo que me parecía un arte mágica. Ref disparaba contra la mujer sin mucho éxito, Giggles blandía su espada contra la mujer ella esquivaba a una velocidad que nadie en el mundo puede hacer, Whiskers lanzaba sus cadenas en contra de esa pierna que, por poco, pega de lleno contra la cabeza de Giggles.
- ¡Egh!
Pedaleé con mayor ímpetu, el tiempo volvió a su normalidad, tras de mí se escuchaban choques metálicos y sonidos extraños, aun así, alcancé a ver cómo la espada de Giggles pasaba de mí hasta cortar de forma limpia una rama de un árbol, escuché el grito de un hombre como si le hubiesen pegado con bate de beisbol. Giré mi cabeza nuevamente, Giggles caía al suelo tocando su cuello mientras se formaban unas luces azules a su alrededor. La mujer estaba tras de mí nuevamente y de nuevo la persecución. Como pude salté una piedra que tenía delante, si de algo sirvieron esos trucos ridículos que solía hacer cuando joven cuando me juntaba con los skateboarders, miré a mi lado, estaba ella siguiendo mi ritmo y luego saltaría hacia mí, su único impedimento fue el látigo de Hug-cub que le ató las manos y la derribó, pero no fue eficiente, el combate seguiría para lograr que lograse escapar. Ya vislumbrándose el final del bosque y más allá el orfanato mi bicicleta se atoró con una zanja, salí disparada, no logré gritar, sólo contemplé cómo todo se volvía un carrusel y de lleno aterricé sobre el suelo, no sentí nada, pero mi vista y mi cuerpo dejaron de responder, lentamente fui cerrando mis ojos y al final, nada, sólo oscuridad.
Al día siguiente desperté sobresaltada, en medio del bosque, ya era de día, miré la hora, en tres horas tendría clase. Me levanté, quise mi bici, no estaba, se la llevaron y cojeando llegué al pórtico en el que los guardias se me quedaron observando como si se tratase del superviviente de una batalla en la Segunda Gran Guerra. Me preguntaron dónde estuve, dije simplemente que me accidenté ayer en el bosque, que había hecho urbex (cosa extraña porque no me gusta el urbex, pero tenía que ser creíble que fui a la planta nuclear). Me fui a bañar directamente, me cambié, llegué a clase, terminé la clase…
- ¡Un momento! ¡¿Cómo que te llevaste mi bici?!
-Es que la vi y me regresé en ella -decía mi compañera Norris, quien me había traído mi bicicleta, ella al parecer fue quien se la llevó-.
- ¿Acaso no viste a alguien tirado? ¿Qué alguien se había accidentado?
-Lo siento, pero creí que usted la había dejado ahí a propósito
Ya no dije nada, pero me había molestado, no sé si por el hecho de que el ladrón de mi bici era mi propia compañera de trabajo o por el hecho de haberme accidentado ayer.
-Maestra ¿Se encuentra bien? -preguntó Mark abordándome en el pasillo. - su actitud en clase fue muy diferente
-No pasa nada, Mark, choqué ayer en el bosque ya para volver
-Habló con Giggles y Mom-paw ¿cierto?
Asentí
-Dicen que ya no van a volver dentro de mucho tiempo, pero de eso ya tiene también tiempo que me lo contaron
-Oye Mark, ¿alguna vez te han ofrecido ir con ellos?
-A mí nunca, pero a otros compañeros sí, pero dudaron, Mary nunca se rehusó, ¿a dónde la enviaron?
-No lo sé, sólo me dijeron que ella estaba en un mejor lugar, ignoro donde, sólo espero que no esté sufriendo
-Si Mom-paw está con ella, estoy seguro de que ella la está pasando bien, con Hug-cub también, los más pesados son Giggles y Whiskers.
- ¿Qué hay de Ref?
-Con él nunca me llevé mucho, se la pasaba hablando a un aparato en español, creo que es mexicano
- ¿Cómo sabes que es mexicano?
-Habla con groserías
-Entonces si lo es
Me acordé de Ricardo, un amigo que tuve en la facultad, de origen mexicano, hacía muchas burlas de que supuestamente de esa manera se identificaba a un mexicano, qué tiempos aquellos.
-Maestra, me voy, ya van a dar el toque de queda.
Volví asentir, me despedí y luego salí al jardín del orfanato con vistas al bosque, me encontré a un guardia, me acordé de inmediato de quién se trataba, me había contado de la seguridad y la desaparición de los niños.
-Maestra McMorrison, venga tantito -me habló. - no quiero resultar indiscreto, pero… creo que estoy viendo cosas. Quiero confesarle que tengo la sensación… ¿Ha escuchado de los Amantes de la Oscuridad? Creo que los he visto, no sé si me crea
-Yo también los he visto, de hecho, me los he enfrentado
- ¿No me está tirando de a loco?
-No en verdad, uno tiene el aspecto de un lobo enfaldado, una es una especie de gata rockera, otra es una cierva rubia con un vestido blanco y un lobo rojo ¿no?
-No estoy seguro, pero creo que si he visto al lobo rojo
- ¿Dónde lo vio?
-Saliendo de la enfermería, nos robaron vendas material de primeros auxilios, lo sorprendí mientras terminaba mi rondín matutino ¿usted se encuentra bien?
Asentí
-Contaron que se cayó de la bicicleta. Que llegó cojeando
-Ya estoy mejor, voy a contarle la verdad, uno de ellos arremetió contra mí y logré escapar gracias a que los demás me salvaron, una disputa.
-Si son criminales, ¿Por qué nadie hace nada?
-Sólo piensa un poco: estoy buscando a una gata rockera, una cierva con pinta de elfa, un lobo travesti sensual y un lobo de color rojo. Suena ridículo, las autoridades hacen caso omiso a esas cosas, ahora mismo estoy teniendo problemas con todo mundo porque sé algo que los demás no
-La desaparición de Mary, fueron ellos ¿verdad?
-Me temo que sí. -mi compañero hizo muecas de desprecio y apresuré mi oración. - me contaron ayer que la tenían y ella estaba bien, pero no me revelaron en dónde
-Dice que los vio en el bosque, deberíamos ir y reintentar
-No estoy segura de volver
-Mire, esta vez me llevo unos cuantos juguetes, así estaremos seguros
-De acuerdo, gracias por tu ayuda… eh…
-James
-James, de acuerdo
Más tarde me retiré al bosque, con el sol empezándose a ocultar, James me alcanzó con unos mangos de arma muy cortos.
- ¿Para qué son?
-Como no nos permiten armas de fuego, nos otorgan porras electrificadas retráctiles. ¿Ha visto Star Wars? Funcionan como un sable láser.
Y vaya que parecían, moví un botón y el arma se encendió mientras desplegaba una hoja iluminada de color amarillo con unos rayos al estilo de esfera de Bohr.
-Tenga cuidado, la carga eléctrica es suficiente como para que deje de mover su mano durante media hora.
Pegué el mango contra un trozo metálico en el suelo, hubo un chispazo y salió volando hasta perderse. Luego procedimos a adentrarnos en el bosque, caminamos iluminados por las porras hasta encontrar una señal de luz arcoíris, mi lámpara seguía iluminando. Llegamos hasta ella, a un lado de ella había una nota.
“Por el momento nos hemos retirado de este lugar señora McMorrison, Mary está bien, está en buenas manos, pero está en otro país, será una gran chica, se lo aseguro, algún día volverá a verla. También por nosotros no se preocupe, estamos bien después de lo de anoche, aunque Giggles se está recuperando del corte en su garganta, tememos que no vuelva a hablar, pero al menos sigue con vida. Algún día volveremos a vernos, puede que tengamos más oportunidad de conversar con usted. Atentamente Mom-paw”
Me sentí triste, no tenía nada, salvo un compañero que sí me creía y mi lámpara. Regresamos al orfanato, a partir de entonces recuperaríamos un poco de paz, ya no eran necesarias las veladas o vigilar de más, aunque eso sí, de vez en cuando veíamos de reojo al bosque en señales de luces resplandecientes de sus ojos…
A partir de este momento técnicamente acaba mi relato, pero quiero contar algo más, una tragedia. Espero que como madres la entiendan, que si tienen niños pequeños también.
En el norte de Inglaterra vive mi prima Kate, tiene dos hijos, Roman de 11 años y Jonathan de 6. Kate quiere a los dos de la forma más equitativa posible, Roman es un chico que se la pasa fastidiando a otros niños, pero a veces se ensaña con su hermano. Jonathan es bastante pacífico, pero se vuelve iracundo cuando lo sacan de sus casillas y despotrica contra todo mundo.
- ¡Dámelo! -era una de las frases recurrentes de Jonathan, siempre le quitaban su zorro de peluche. - ¡Ya dámelo!
- ¿Lo quieres? -decía su hermano. - ¿lo quieres? ¡Fuchi!
Y lanzaba al zorro fuera de la casa que daba vista a un bosquecillo.
- ¡Mamá! -gritaba llorando el pequeño Jonathan. - Roman lanzó a Jonas fuera de la casa
Kate siempre regañaba de pena a su querido Roman, no sé por qué nunca se esmeró en tomar el control de sus hijos, su esposo Rudolf casi no está porque trabaja en una empresa como gerente.
Jonathan solía irse de la casa y regresar, alegaba jugar con alguien en el parque, pero nunca iba ahí, Roman solía hacerle burla acerca de sus idas frecuentes del sitio, Kate trataba de hablar con él, pero al final pensó que el niño tenía mucha imaginación.
-… Juro que algún día me iré de la casa, mamá -decía en una ocasión. - ni en la escuela me siento bien
-Cariño, todos hemos pasado por eso, a tu edad yo también decía que tenía que irme de la casa, pero eso sólo es posible si ya eres grande
- ¿Cuándo es grande?
-Cuando tengas a tu propia familia, te paguen por un trabajo y dejes de llorar
-Dile a Roman que no me moleste
-No todo es culpa de Roman, sólo está jugando
- ¡Pues no me gusta!
El pequeño Jonathan con el paso del tiempo dejó de llorar, cada vez era más confiado, pero sufría el bullying de siempre, alegaba en múltiples ocasiones que se iba a ir de la casa, pero siempre en respuesta eran risas de sus padres y su hermano, había momentos en que Jonas, el zorrito era su único amigo, bueno, uno de sus amigos…
Aquí entro de nuevo en la historia, en una ocasión, aprovechando vacaciones, fui a visitar a mi prima junto con algunas de sus amigas, también era maestra, pero nunca entendí de qué, de hecho, casi no trataba niños, quizá de ahí su inexperiencia.
-… ¿Cómo estás? -me saludó-.
-De maravilla
-Te ves agotada, ¿Tus niños se la pasan en relajo? -luego se dirigió a las demás. - tomen asiento, menuda tarde ¿no?
Me pasmé, no eran mis niños los que me tenían así, pero… tenía que inventarme algo
-Sólo es el trabajo, 120 niños y 74 adolescentes no son tarea fácil
Todas reímos, estuvimos charlando un poco de nuestras experiencias, asuntos de padres, etc. Hasta que llegó Roman.
-Ya llegué
-Me alegro cariño, ¿sabes dónde está Jonathan? Dile que se venga a comer
-Creí que estaba en su cuarto jugando con la computadora
-Si lo está dile
En mi mente me pasó el tema de los Amantes de la Oscuridad, pero me fui tranquilizando, no era nada probablemente, ya me estaba calmando y buscando un nuevo tópico cuando…
-Jonathan no está mamá, tampoco Jonas
- ¿Jonas? -inquirí
-Un zorro de peluche que trae de acá para allá -me contestó Kate. - cosa extraña, nunca se separa de él, cuando vamos de viaje se va con él, se lo lleva a la escuela… ¡OH! Y por eso le hacen bullying en el colegio, le digo que no se lo lleve, pero lo sigue haciendo.
-Capaz que está con sus amiguitos del bosque -dijo Roman-.
En eso mi expresión cambió a tal punto que todas las mujeres presentes se sintieron incómodas.
- ¿Desde cuando habla de los amiguitos del bosque?
-Te interesa un tema de niños
- ¿Des cuando lo está hablando? -insistí-.
Todos se me quedaron viendo, incluso más cuando me levanté de la silla.
-Desde hace un par de meses creo, por pascua -dijo Roman intranquilo. - ¿Por qué?
En eso hubo un destello de luz, uno apagado, el sol se había metido y comenzaba el tono azul oscuro del final de la tarde y la transición de la noche.
- ¡Tenemos que encontrar a Jonathan rápido!
- ¿Qué está pasando? -preguntó una compañera-.
-No hay tiempo para explicaciones, tenemos que separarnos y encontrarlo antes de que se haga oscuro totalmente
-Juliette, Juliette, dime que ocurre, no puedo hacer nada si no me dices
- ¡Kate, ellos salen en la noche! -le dije alzando un poco mi voz. - ¡ellos se llevan a los niños al caer la noche, no hay tiempo, primero encontremos a Jonathan y luego te explico
Entonces, exceptuando a Roman, comenzamos a salir al jardín y más allá buscando al niño, gritamos su nombre múltiples veces. Conforme más se iba oscureciendo, más nerviosa me iba poniendo. La búsqueda se extendió hacia una parte del bosque, salimos tan a la brava que no teníamos linternas, sacamos nuestros teléfonos e íbamos alumbrando con el flash. En un momento dado, Kate se separó del grupo siguiendo unas marcas de hojas, de algún carro flotante de reciente modelo o un vehículo deslizador.
- ¡Jonathan!
Nuestros gritos eran cada vez más apagados, pero aún audibles. En determinado punto escuchó un motor, pensó lo peor, así fue. Corrió hasta el sonido, llegó a un pequeño claro, frente a ella estaba una furgoneta sin ruedas, flotaba a escasos centímetros del suelo, estaba abierta, para subirse estaba el pequeño Jonathan sosteniéndole la mano a alguien en el interior en penumbra que a su vez una mano azul con garras le recibió y ayudó a subirlo. La puerta corrediza estaba sujetada por un hombre-coyote, Ref.
-¡¡Jonathan!! -gritó Kate, tal fue su grito que todas, incluyendo la más lejana, pudo oírla.
Jonathan no alcanzó a escucharla gracias a que estaba con sus auriculares escuchando música, Ref en cambio giró su cabeza hacia ella, revelando sus ojos castaños centellando como el fuego, cerró de golpe la puerta, hizo un giro y se metió por una ventana al asiento del conductor, arrancó de golpe el vehículo y huyó con el niño en su interior.
Kate, en un intento desesperado, corrió en vano tras la camioneta mientras gritaba el nombre de su hijo, tropezó lastimándose su muñeca y se levantó con dificultad mientras lloraba desgarradoramente, tras ella lentamente fuimos apareciendo corriendo. Primero Mary y ahora Jonathan.
Quisiera contar que pasó después, que fue de mí, pero ahora estoy un momento muy duro para mí, cuestiones legales, preguntas como “¿Por qué conoce a estos criminales?” en lugar de investigar… En fin, ahora sigo siendo esa maestra desgastada del Orfanato New Smiles. Pero tenía que contar que se están llevando a los niños… y nadie está haciendo nada…
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