Ella caminaba entre nubes,
en un espacio que se rompía,
como las olas en las rocas de un precipicio,
la afilada boca de una cueva, vacío.
La vi respirar pesadamente,
noté la sangre en sus piernas,
como un ave de alas ausentes,
le quisieron arrancar la existencia.
Lloró lágrimas de plata y de bronce,
se forjaron bajo un fuego vivo,
lenguas ardientes de llamas azules,
suplicante pidió al universo.
Y las galaxias la redimieron,
en su piel un verso se escribió,
más imposible es de descifrar,
sólo ella en su compás lo sabe interpretar.
El manto que recubre su sangre,
es un libro de células vivas,
de costuras más fuertes y flexibles,
barreras impenetrables de secretos.
Cada herida es una lápida,
asesina de su depredador,
ella se levantó con rumbo al infinito,
y nadie pudo vencerla nunca más.
Cicatrices enquistadas de la soledad,
condenadas a una intemperie sólida,
de la pureza de nieve recién caída,
y con la violencia de unas garras cerrándose.
Ella contiene todas las tumbas,
ella está sujeta a una condena,
descansa sobre sus equivocaciones,
un cementerio de creaciones marchitas.
Ella, la más hermosa de las flores,
ella, la que con sus dedos hace lápidas,
ella, quién merece una estrella,
ella, que es su corazón crecen bosques.
Ella, la más bella de las joyas,
ella, que ama la independencia,
ella, la más generosa de las sirenas,
ella, la de las múltiples cicatrices.
Para la más especial de mis flores. Que la vida te sea generosa y extraordinaria, en reflejo de tu alma.
Art ©
Image is not mine.
en un espacio que se rompía,
como las olas en las rocas de un precipicio,
la afilada boca de una cueva, vacío.
La vi respirar pesadamente,
noté la sangre en sus piernas,
como un ave de alas ausentes,
le quisieron arrancar la existencia.
Lloró lágrimas de plata y de bronce,
se forjaron bajo un fuego vivo,
lenguas ardientes de llamas azules,
suplicante pidió al universo.
Y las galaxias la redimieron,
en su piel un verso se escribió,
más imposible es de descifrar,
sólo ella en su compás lo sabe interpretar.
El manto que recubre su sangre,
es un libro de células vivas,
de costuras más fuertes y flexibles,
barreras impenetrables de secretos.
Cada herida es una lápida,
asesina de su depredador,
ella se levantó con rumbo al infinito,
y nadie pudo vencerla nunca más.
Cicatrices enquistadas de la soledad,
condenadas a una intemperie sólida,
de la pureza de nieve recién caída,
y con la violencia de unas garras cerrándose.
Ella contiene todas las tumbas,
ella está sujeta a una condena,
descansa sobre sus equivocaciones,
un cementerio de creaciones marchitas.
Ella, la más hermosa de las flores,
ella, la que con sus dedos hace lápidas,
ella, quién merece una estrella,
ella, que es su corazón crecen bosques.
Ella, la más bella de las joyas,
ella, que ama la independencia,
ella, la más generosa de las sirenas,
ella, la de las múltiples cicatrices.
Para la más especial de mis flores. Que la vida te sea generosa y extraordinaria, en reflejo de tu alma.
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